Los herederos

Jueves, 19 Julio 2018 18:11

Dos personas han sido elegidas por la fortuna (y por su empeño particular) para tener acceso a la herencia del PP: Soraya Sáenz de Santamaría (la niña de Rajoy) y Pablo Casado (el niño de Aznar). Dos tendencias que ni Fraga, en sus peores sueños, habría sido capaz de imaginar, pues la aparente unión que existe entre sus miembros es pura fachada, y los cuchillos, lejos de haberse escondido, siguen en alto, como si estuviésemos hablando de un melodrama al que se le ha incorporado una música extraña para resaltar los sentimientos de unos actores cuya pasión se aleja del altruismo y su sensibilidad carece de solidaridad.

Esto es un duelo cuerpo a cuerpo, como en las películas de vaqueros, en el que sólo puede quedar uno de los dos. Un duelo en el que se han sustituido las pistolas por los atriles y las balas por las palabras, que ya sabemos que pueden herir como si fueran dagas afiladas.

Este tipo de elecciones, inaudito hasta ahora en el PP, y aparentemente democrático (hasta la fecha todo se elegía a dedo en este partido, como corresponde a la ideología conservadora o neoliberal), vemos que no lo es tanto si nos atenemos a las consecuencias, pues esa supuesta amistad y esa fingida camaradería es sólo una fachada decorada que esconde en su interior una guerra indecente que no trasciende más al exterior porque no se ahonda más en ella, algo que, aun así, ni los diarios menos sospechosos esconden; y cito algunos titulares recientes que lo confirman.

«El PP de Cantabria amañó la papeleta de los compromisarios para favorecer a Soraya y De la Serna» (OK diario).

«El PP mantiene en secreto una reunión entre Sáenz de Santamaría y Cospedal» (eldiario.es).

«”Guerra sucia” en las primarias del PP con un vídeo que ataca a Soraya Sáenz de Santamaría (muchos creen que procede de las filas de Pablo Casado, aunque estos enseguida lo han desmentido)» (ABC.es).

«Soraya Sáenz de Santamaría pasa al ataque: "Casado vende que es joven, eso se arregla con el tiempo. Yo soy mujer y no cambia"» (La Sexta).

«El giro a la derecha de Casado abre una batalla ideológica en el PP» (El País); porque si Soraya quiere mantener a un PP unido, dentro de sus diferentes tendencias, Casado quiere refundarlo, volviendo al PP inicial: ilegalizando los partidos independentistas, regresando a la ley del aborto de 1985, recuperando delitos en el Código Penal, etc. Es decir, haciendo que vuelva la derecha arcaica heredada del franquismo.

No sé si los votantes fieles al PP ven alguna fisura en las actuaciones de los dirigentes de este partido, o si su ceguera les hace ser defensores «acérrimos» (vocablo que podría ser sinónimo de «fanático») en cualquier circunstancia y ante cualquier adversidad, porque creo que debemos ser críticos siempre, y si hemos de aplaudir las cosas positivas (o bien hechas) de alguien, también debemos apuntar todo lo nefasto que vemos a nuestro alrededor, para no caer en los mismos errores de siempre y dar nuestro voto a quien no se lo merece.

Hay cosas que hemos de hacerlas cuando estamos recién confesados y nuestros propósitos son todavía afables, humanos y sensibles, sobre todo con los más desfavorecidos, con esos que sufren carencias a diario y necesitan nuestro apoyo constante, porque los ricos y los poderosos, esos… Esos ya lo tienen todo, aunque esos son, seguramente, los que más necesitan una confesión sincera, para obtener así una absolución «divina», porque otra ¿quién se la va a dar?


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