Respeto

Viernes, 09 Febrero 2024 21:07

Creo que en más de una ocasión he aludido al respeto como algo que debería ser generalizado y que, sin embargo, todavía hay personas que no acaban de comprender del todo. Me parece que es necesario insistir en ciertos temas, o en ciertos puntos, porque si no dejamos claras las cosas algunos consideran que están en posesión de la verdad absoluta y no son capaces, no ya de comprender las posturas adversas, que no es necesario que las comprendan, sino de respetar los criterios, las ideologías o los sentimientos diferentes a los suyos propios.

He leído recientemente un pequeño artículo —más bien un ligero comentario— de una señora que hablaba de que, como era Dios el que nos había creado, todos debíamos sumisión a sus normas y respeto a sus mandatos.

Para empezar, tendríamos que definir la idea de Dios, y si es cierto que Dios ha creado a los hombres, o somos nosotros los que hemos creado la idea de Dios, algo que me parece más real. Después hemos de hablar de esas supuestas normas divinas (los mandamientos de la Ley de Dios, que este ofreció en dos tablas de piedra a Moisés en el monte Sinaí).

El judaísmo rabínico considera que la vida de Moisés se extiende desde el año 1391 a. C. hasta el 1271 antes de Cristo, mientras que Jerónimo lo ubica en 1592 a. C. y James Ussher en 1571 a. C. Sin embargo, desde el siglo XVIII se empezó a poner en duda la existencia de Moisés, y en la actualidad no solo se duda de que tal personaje llegara a existir alguna vez, pues no hay ninguna prueba que lo demuestre, sino que se cree que todo lo que de él se refleja en la biblia es una fábula para crear a un supuesto liberador del pueblo judío. El consenso actual es que se trata de un personaje legendario, aunque pudo existir algún líder tribal del tipo «Moisés» a finales de la Edad de Bronce.

Si el profeta Moisés, al que tanto tienen en cuenta las tres religiones monoteístas (el judaísmo, el cristianismo y el islam) es un personaje de dudosa existencia, qué podemos pensar de todo lo demás.

Sin embargo, los no creyentes, al menos en su mayoría, respetan las opiniones de los religiosos, aunque no las compartan, algo que no sucede al revés, pues son los creyentes lo que pretenden que se les respete, pero ellos no respetan las opiniones o las ideologías adversas.

Todas las normas que se han creado en democracia para apoyar ciertos derechos de los ciudadanos, se han hecho siempre con la oposición de la derecha y del clero, siempre, aunque luego han sido ellos los primeros en aprovecharse de esos derechos. La ley del divorcio, la ley del aborto, la ley del matrimonio entre personas del mismo sexo y la ley de la eutanasia, por poner algunos ejemplos típicos, han contado siempre con la oposición flagrante de la derecha, que se ha manifestado de la mano de obispos y cardenales de una forma ostentosa, cuando esas leyes, en ninguno de los casos les obligan a ellos a nada. No se obliga a nadie a divorciarse, ni a ninguna mujer a abortar, ni a ningún gay a contraer matrimonio. Sin embargo, ahí está la ley para el que quiera disfrutarla.

Y termino como he empezado, porque todos esos que exigen que se les respete su ideología y sus creencias, algo que en una mayor parte de los casos se hace, no son capaces después de respetar que pueda haber alguien que no piense como ellos.


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