Cloacas, mucha cloaca

Lunes, 18 Julio 2022 11:47

Hace unos días se evidenciaron, una vez más, que las cloacas del Estado, existir, existían. Si acaso la “no novedad” descubierta es que, con ellas, compadreaba el rey rojo del periodismo tendencioso del autoproclamado “más periodismo”, pagado por el florentino español ¡mucho hala Madrid! Fueron pillados infraganti -largando, amparados en su prepotencia y sabedores de la protección e impunidad que se les brinda- un comisario de los “servidores del Estado”, colateralmente un directivo de la TV “chu-chú”, y un aparente dios en el mundo de los directivos de plumillas y otros tertulianos, que lo mismo te hacen creer que Pablo Iglesias es el mesías prometido, que dan pábulo, burdo, a la existencia, falsa, de una cuenta en no sé dónde, a nombre de no sé quién, en la que le ingresaban dinero procedente de no se sabe que personaje terrorista… porque tocaba ahora derribarlo. Espías y material falsificado, calificado y reconocido como burdo (incluida falsificación documental elaborada al efecto) pensando en jueces y fiscales corruptos, amigos, compadres y compinches.

Me sirve para recordar que, con el objeto de dañar, apartar, hacer tambalear, señalar, aislar, para eliminar, mediante material defectuoso, compra de voluntades, testimonios interesados, inexactos y falsos (cutres) se puede recurrir, y se recurre, a lo que haga falta. Se juegan mucho en sus miserables vidas, en sus ambiciones personales, alejadas de cualquier ética y moral valiosa. Y tienen mucho que ocultar. Como Villarejo y Ferreras. También ocurre, no crean, como pauta y salvando las distancias, por ejemplo, en centros públicos; y en concreto de Enseñanza; por aquí cerca, alguno de cuyo nombre (de maestro), once años después, ni quiero nombrar. Bueno, pues, o siguen en sus puestos de funcionario/a, o han sido ascendidos, (directivos, formadores, correveidiles…) y siguen “disfrutando” del beneplácito de sus superiores; para algo hicieron el trabajo sucio, de calle, directo, para salvar su sucio culo, sus incapacidades, sus incompetencias, sus detestables miserias. Lo peor: desde allí pueden seguir haciendo daño a otras personas que vendrán. Les vale todo. Nunca tienen que dar cuentas.

¿Por qué lo hacen? Poder, dinero, ascensos, mandar sobre vidas y haciendas, sobrellevar complejos, ansiar posiciones hegemónicas desde la que perdonar vidas, trapichear, adular, decidir sobre los que han de estar o descartar, apestar al que no obedece sus ocurrencias alejadas de la norma, acosar para despejar sus intransitables caminos llenos de suciedades. Abandonar espacios de trabajo, servicios, aulas sin aire acondicionado…según. Sus víctimas fueron unos. Seguro que hoy son otros nuevos. Y mañana, si no se les para, continuarán con los que vengan. Nacieron para eso o, al menos, aprendieron a actuar de esa manera. Y si se les va de las manos, y peligran, abrazan otro nuevo 18 de julio. Al tiempo.


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Modificado por última vez en Lunes, 18 Julio 2022 11:59

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