Humillados

Viernes, 06 Mayo 2022 21:09

La presentación de la gigafactoría de baterías, que se celebró ayer jueves, tiene muchos ingredientes berlanguianos. Hablemos claro, este proyecto ha venido a Sagunto porque el municipio disfruta de una posición geoestratégica excelente. Es conocido que Pedro Sánchez quería que esta planta se fuera a Extremadura, como también es sabido que el presidente valenciano, Ximo Puig, se ha esforzado mucho para que viniera a Parc Sagunt II. Por otro lado, no olvidemos que Volkswagen montará esta fábrica porque el Estado español le va a proporcionar una subvención espectacular, procedente de fondos públicos europeos. Lo de siempre. Además, para ubicarse, ocuparán 200 hectáreas de terreno, con todo lo positivo y negativo que ello implica.

Por consiguiente, no entiendo que, a nuestros representantes municipales, salvo Darío Moreno y Francesc Fernández, se les haya negado asistir a este acto. Tampoco fueron invitados los miembros del Consejo Económico Social (CES). Ya sé que UGT, CCOO y la CEV, estuvieron presentes con sus primeros espadas autonómicos, pero no se trata de eso. Nunca había sucedido algo así. Cuando vino al puerto marítimo de Sagunto el presidente del Gobierno, José María Aznar, por ejemplo, no hubo ninguna limitación. Lo más ridículo, si cabe, es que, para acallar las críticas de los distintos partidos, la primera autoridad local, aprovechando que tan ilustres visitantes se iban a reunir previamente en las dependencias de la Vía del Pòrtic, pidió a la Generalitat que se accediera a recibir durante unos minutos a los portavoces de los grupos políticos. Berlanguiano total. Y allí acudieron, al ‘besamanos’, todos ellos, salvo el de Vox, junto a otros ediles y asesores del tripartito, para saludar a Pedro Sánchez, Reyes Maroto, Ximo Puig y los jerarcas de la multinacional. Inaudito. Pero aquí no acaba la guasa, en el material gráfico suministrado ayer por el gabinete de comunicación municipal, únicamente aparecen los mandatarios socialistas de Madrid, Valencia y Darío Moreno, junto a los directivos de Volkswagen. De los demás, ni rastro.

Los teutones, aquí, no conocen a nadie, por eso estoy seguro de que han seguido las instrucciones o recomendaciones de instancias políticas. Si la Generalitat o Moncloa aceptaron recibir a los representantes municipales en el ‘besamanos’, podían haber admitido que acudieran a la presentación. Meridiano, ¿no? Nuestro alcalde sabe que se ha humillado al municipio, al ningunear a gente que debía de estar ahí. Por otro lado, no sé que imagen se habrán llevado de un pueblo, cuyos representantes ciudadanos acuden a una recepción de corte colonial. Bochornoso. Mayor humillación, imposible. Darío Moreno sabe que su imagen y credibilidad se ha roto en determinados círculos, por eso empezó ayer mismo a gestionar los daños, anunciando una futura ‘excursión’ a la fábrica de Martorell. Lo dicho, muy berlanguiano.


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