En apoyo de los trabajadores de Pilkington

Viernes, 19 Noviembre 2021 21:04

Prácticamente han transcurrido 40 años desde el cierre de la cabecera de AHM. En aquel entonces todos salimos a la calle para defender los miles de puestos de trabajo que se desempeñaban en la siderúrgica porteña. Aún recuerdo a toda mi familia en el balcón golpeando las cacerolas en una acción que hizo saltar las lágrimas de emoción hasta a los locutores de radio nacional. Todo un pueblo luchaba contra la injusta decisión de un gobierno que, ante la batalla planteada, tomó una serie de decisiones que hicieron menos traumático el cierre de la fábrica.

Esa lucha permitió que se alcanzara un acuerdo histórico con mas de mil prejubilaciones y la creación durante tres años del fondo de promoción de empleo, que garantizó el salario a los trabajadores despedidos hasta su entrada en alguna de las empresas que se montaron fuertemente subvencionadas. Entre esas empresas se encontraba la Sociedad SIV Española SA (SIVESA), cuya mayoría accionarial era de la Societat italiana Vetro.

Se modificó el plan general urbanístico de Sagunto para dar cabida a la empresa más importante de las que se montaron para recolocar a los trabajadores despedidos de AHM. Se facilitó al máximo el desembarco del grupo italiano en el polígono SEPES, con una inversión de 5500 millones de las antiguas pesetas, y una cuantiosa subvención de la Generalitat Valenciana que puso sobre el tapete 1200 millones. Con estas ayudas casi 400 trabajadores fueron recolocados en la factoría vidriera.

Desde aquel entonces hasta ahora, ha habido varios cambios en la propiedad de la empresa, por la que han ido pasando nuevas generaciones de trabajadores. Muchos hijos e hijas de aquellos luchadores de la reconversión se encuentran trabajando en la actual planta de Pilkington, en una lucha incluso más desigual que la que tuvieron sus padres.

De nuevo la amenaza de cierre de una de las grandes industrias de nuestro pueblo, se cierne sobre cientos de trabajadores que ven en la propuesta lanzada por parte de la empresa, que contempla el despido de 116 personas, el inicio del cierre de la planta. La diferencia con lo ocurrido en 1983 es que, en esta ocasión, la decisión parte de una multinacional cuya sede no está en España. No obstante, la solución muy probablemente la tienen las instituciones políticas aquí, en nuestro país.

Me siento muy identificado con los trabajadores de Pilkington, pues como saben también trabajo en una multinacional. Es el actual mapa empresarial que se mueve en el país cuando hablamos de grandes industrias, especialmente en el sector del automóvil. Antes las plantas programaban su producción a meses, incluso a años vista, mientras que ahora somo víctimas de una programación globalizada en muchos casos, como el de Pilkington, con decisiones difíciles de entender.

Los hijos de aquellos trabajadores que lucharon contra el cierre de AHM, tienen ante sí una batalla en la que necesitan el apoyo de todos nosotros. En esta ocasión, tenemos que dejar muy claro que la empresa no puede tomar la decisión de cierre de manera unilateral, pues el gobierno nacional y también el autonómico pueden ayudar a resolver los presuntos problemas que condicionan esa decisión.

Por ello, desde Iniciativa Porteña hacemos un llamamiento a la participación masiva en las movilizaciones que, desde ya, ha organizado el Comité de Empresa de Pilkington, Salgamos a la calle, que los trabajadores sientan nuestro apoyo decidido. Recordemos aquello de la lucha por la supervivencia de un pueblo, porque este es un capítulo más…

NO A LOS DESPIDOS EN PILKINGTON.


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