De vacaciones

Viernes, 10 Septiembre 2021 21:07

Desde niña siempre he tenido la sensación de que mi año nuevo era septiembre más que enero. Acostumbrada a los ciclos escolares, cada septiembre iniciaba un nuevo curso con esperanzas y propósitos renovados y, por supuesto, la tristeza de tener que esperar casi un año completo para tener de nuevo las vacaciones de verano. Este año la temporada de veraniega ha sido un poco extraña, la verdad, jamás en mi vida me hubiera esperado cerrar esta época visitando las fallas en manga corta. Han sido unas fiestas un tanto peculiares, pues el paso del tiempo y las tormentas han hecho que los monumentos no lucieran como debieran y las restricciones varias que se sintiera menos su tan característica alegría popular. Lo mejor es que hemos podido disfrutar del monumento ganador de La Marina que, desde luego, ha sabido tocarnos el corazón con ese maravilloso repaso a la historia industrial de El Puerto. Además, de las medidas COVID al menos hay que agradecer el toque de queda, que la electricidad está por las nubes y los falleros y falleras se hubieran tenido que gastar un buen pico con las luces y el sonido de lo que hubieran sido unas fiestas normales. Casi que mejor, de cara a las fiestas de marzo, que el gobierno corte ya el chollo a las eléctricas e ilegalice las puertas giratorias, que junto a la remisión de la pandemia, toca que el próximo año empiece un nuevo tiempo para la fiesta.

Y es que este verano, lejos de ser una temporada de relajo y desconexión, han sido unos meses bastante intensos. El ritmo de vacunación ha seguido a todo trapo, a mí misma me vacunaron en esta época y estoy profundamente agradecida a la sanidad pública por su buen hacer a la hora de poner en marcha un operativo de tal magnitud. Con una buena parte de la población inmunizada, pero todavía con el miedo pandémico en el cuerpo, parece que el turismo doméstico se ha animado mucho. Hemos sido testigos aquí, con unas semanas con el paseo y la playa llenas de veraneantes, colas en las heladerías y serías complicaciones para encontrar sitio para comer o cenar en una terraza. Me alegra que a nuestro pueblo lo elijan tantas personas para pasar su temporada de descanso, a la vez que me horroriza pensar cómo se habrán sentido al ver toda la zona de la playa sucia y destrozada. Espero que ese nuevo paseo que tanto y tanto nos han prometido llegue muy pronto, no podemos esperar más, y, de paso, que proyecte de forma correcta cómo vamos a combatir los efectos del cambio climático en nuestra costa, porque otra cosa que nos deja este verano es la imagen del paseo completamente inundado y los múltiples destrozos que provocó el temporal. Como dejó claro el reciente informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, el futuro pasa por poner más esfuerzos en mitigar los efectos del cambio climático, además de, por supuesto, luchar para detenerlo. Vamos un poco tarde con estos deberes, los fenómenos climáticos extremos son cada vez más intensos y más frecuentes y no nos estamos preparando de forma adecuada.

Nuestra costa necesita estanques de tormentas que eviten que todo se anegue a la mínima, pero también más vegetación y sombras que disminuyan las altas temperaturas que provocan las olas de calor. La remodelación de la plaza de la Concordia sería un claro ejemplo de lo que no hay que hacer, porque menudo despropósito… Como despropósito también es la nueva valla que rodea el reloj de sol, que ni deja que se vea bien ni es útil como protección, nos podemos dar con un canto en los dientes de que al menos le han vuelto a instalar el cable después de tantos años, eso sí.

Septiembre ya está aquí y las esperanzas que tenemos puestas en este nuevo curso son muchas. Sin embargo, parece que las cosas no van a ser tan fáciles como esperábamos. Nos acabamos de enterar de que Pilkington quiere cerrar en nuestro municipio una línea de producción y que podría poner en riesgo a toda la planta. En estos meses que vienen, nos volveremos a volcar con los trabajadores y trabajadoras, igual que hicimos con los de Thyssenkrupp Galmed o Bosal. Nuestro pueblo es y será solidario, siempre con vosotros y vosotras, por los puestos de trabajo, vamos a luchar hasta el final.


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