¡Hasta el Papa ‘Paco’!

Lunes, 19 Julio 2021 16:55

Sr. Ximo Puig y Sra. Ana Barceló:
Tengo que contarles una cosita “chiquitita”. Estaba pendiente y lo había anunciado en otros espacios. Pero comencemos por una “grandecita” en la que estaremos de acuerdo; imagino. Convendrán conmigo, en su descargo, que nuestra sanidad universal y salud pública, peleada, trabajada y mantenida por los trabajadores asalariados y los propios trabajadores del sistema público fundamentalmente, arrastra años de recortes, erosiones, privatizaciones, ninguneos, racanerías, engaños, trágalas, y lo que quieran añadir. ¿Sí? Pues sigamos. No hace falta, a estas alturas, nombrar ni referir a los responsables; y hasta culpables. Están en mente del imaginario popular, de los usuarios del sistema que lo han ido comprobando en sus carnes, en diversas ocasiones, servicios, momentos…

Después llegaron ustedes (su Partido, y coaligados en intereses) con su manía de poner “a las personas por delante de todo”. Lo público, decían, “era lo prioritario”. Pero sólo era, cuando se constata, mera propaganda. Propaganda aprendida de manuales de los buenos gestores de lo que llamamos algunos Capitalismo, y que otros refieren como “políticas neoliberales”. Ese ha sido su papel histórico, agrandado y evidenciado en esta etapa de circo, mentiras, engaños, “distracciones”, financiaciones, …y tertulianos, con muchos Medios “untados o agraciados” para vender sus productos. Sumisión total a las farmacéuticas y a los grandes. Tuvieron mala suerte, es cierto, porque debieron que enfrentarse a lo que se viene llamando “pandemia”, y que los mal pensados califican como “Pandemia”. Todo ello está por determinar “hasta qué punto”.

Desde 2015 en que tocan cacho, hasta el día de hoy, el balance que nos llega a los “malasombra”, es desalentador. De lo que prometieron, pocos resultados. De revertir recortes, escasillos. Aproximarse al 7% de gasto sanitario para acercarse a la llamada “media europea”, nada. Cuando les interesa, esas “medias” nos las ponen como ejemplo. Y no digamos de sus “artes” y triquiñuelas en la contratación y cumplimentación y mejora de los llamados derechos laborales. Cicateros, aprovechados de las legislaciones aprobadas por los anteriores, ninguneos, restricciones, aumento de la carga de trabajo, desorganización, gratificaciones para dividir y crear recelos entre trabajadores, aliento a los que pueden buscarse la vida en la sanidad privada, listas de espera... Les reconozco que han contado con la adversidad de estar instalados, y haciendo labor de zapa, dentro del sistema valenciano de sanidad/salud, elementos y elementas tratando de minar la base para acelerar el derrumbe del que obtener beneficio, añorando la vuelta de los anteriores. Pero eso no puede ser una excusa de cara al conjunto de usuarios. No pretenderán que callemos por ello.

Durante el mes de junio y lo que llevamos de julio, he podido comprobar en persona, a través de un centro de salud y un hospital, ambos públicos, claro, la realidad del estado de la sanidad y salud pública, y les aseguro que lo que venía escuchando o leyendo lo he comprobado in situ. He rellenado una hoja cutre facilitada (fotocopia no más) de QUEJA, y otra de AGRADECIMIENTO; y podría haber emitido hasta una decena. Tanto he tenido que vivir acompañando a un anciano de noventa y cuatro años, como acompañante, familiar obligado por conciencia y responsabilidad, y como usuario, que he sacado mis propias conclusiones. Me ha trastocado las rutinas y disfrutes, (incluida la de atender a esta columna por un tiempo), pero ahora les digo: YO NO ME VOY A LA SANIDAD PRIVADA (si esa es su pretensión de fondo), pese a todo. Pero si “aquellos” fueron malos, ustedes no han hecho los deberes; es más, la falta de inversiones, y la desorganización y cicatería han hecho que, por ejemplo, el pasado viernes comprobara una vez más la realidad; esa que no nos cuentan, pero que no pueden tapar.

Parece mentira que tenga que ser yo quien cite al Papa “Paco” señalando su llamada a la defensa de la sanidad “para todos”. Claro que, de calidad, como la que a él le han otorgado, parece ser, en el “Vaticano “III”. Por supuesto, su hipocresía e intereses, no le han llevado a apellidar a esa sanidad. Yo, sí: Sanidad PÚBLICA. Siempre pública, aunque haya que pelearla (y hasta padecerla) con gestores como ustedes. En una columna, por hoy, no cabe más. Les puedo desear que no se rompan una cadera y un hombro. Aunque, imagino, como el Papa “Paco”, ustedes se lo montan para estar más a salvo y menos doloridos. La actriz (dicen que del grupo llamado “los de la ceja”) recientemente fallecida, un 18 de julio incinerada para más inri (bien se mofa el enemigo) y sin ver proclamarse la III República, lo tuvo claro: ¿La Ruber? Pues yo me quedo, no me voy, no me saco un seguro privado, ni quiero saber nada de clínicas privadas. A ustedes les diré lo que considere oportuno.


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