Día de la Mujer Trabajadora

Lunes, 08 Marzo 2021 13:06

“La igualdad es un término que congela el feminismo; decir solo que luchamos por la igualdad es decir que queremos la explotación capitalista que sufren los hombres”, para comenzar. La frase no es mía, claro _de Silvia Federici, Feminismo Marxista_. Trato de no perder de vista lo que expresa.

Cuando esta columna vea la luz, publicada, estaremos en plena “celebración” del 8 de marzo. Como tantas fechas y hechos históricos, usados y abusados, lo será al gusto de las ideologías imperantes en el momento; de las políticas de conveniencias e intereses; de hacia dónde procede dirigir y condicionar al personal desde los Medios dominantes. El asunto es si este feminismo de 2021 entra de lleno en todo ello y, como final, se le ven las costuras; lo que por ello no pensemos que son “rara avis”.

Se suceden estos días controversias al respecto de la fecha, los objetivos y proclamas del llamado movimiento “transversal” feminista; de la oportunidad de usar, mediante manifestaciones, el derecho a tal ejercicio; y de la conveniencia de utilizar otras formas de reivindicación que al menos no faciliten la propagación de un virus que ha causado, y seguirá causando dolor. Más allá de las razones de cada uno en un sentido u otro, lo que sí son constatables son dos cosas. Una: que la perspectiva de clase para analizar y proponer ha desaparecido. Dos: que según el poder que tengas y la posición de la que “disfrutes” en el terreno político te ves sometido a los vaivenes del oportunismo, lo que te lleva a dejar al descubierto las contradicciones e hipocresías que estos días previos se han evidenciado en la llamada clase dirigente, en la opinión pública, etcétera.

Cada año, la derecha política, con este tema y en fechas previas, saca a pasear lo mejor de sus casas. Usa los recursos de los que dispone para vilipendiar a sus oponentes políticos y, claro, desprestigiar al movimiento específico de la mujer en particular. Pareciera lo han convertido en su bestia negra; se afanan con ahínco.  Les pone de los nervios comprobar el número de manifestantes en las convocatorias recientes, y que en el Gobierno de la nación no estén sus “floreras” y otras “femiprimasderivera”. No les importan sus propias actuaciones contradictorias e hipócritas; impunes. No les hables de manifestaciones de neonazis, de “pelayos”, de jusapoles”, de anticasitodo” (ahora porque toca). No soportan coletas sobre cabezas de hombres.

De la “izquierda” política ¿qué podría decir yo en esta columna que no haya contado? Ahí andan. Prohibiendo unos, desafiándose otros, alimentando la confusión, en definitiva. Avanzando en la igualdad, escasamente. Protegiendo a las mujeres trabajadoras, en lo superficial. Olvidando a las que verdaderamente padecieron, sufrieron y lucharon por sus derechos. Sin olvidar al propio movimiento feminista, dividido, lleno de protagonismos paralizantes, reproduciendo lo que acontecía en la izquierda clásica de este país, al menos desde que ejerció a partir de la llamada Transición.

Dada la situación, seas científico o negacionista, quizá la realidad “aconseje” para hoy, día 8 de marzo, día de la mujer trabajadora, no salir a la calle por miles a manifestarse, por precaución sanitaria. Quizá quepan otras alternativas para expresar lo mismo. Pero lo que tengo claro es que la derecha hipócrita, retrógrada, misógina, heredera de las esencias de las secciones femeninas y seguidora de las proclamas de púlpito, incluidas las mujeres que la conforman, me van a impedir proclamar que estamos ante la fecha emblemática del DÍA DE LA MUJER TRABAJADORA; incluidas aquellas mujeres que, porque trabajan y se benefician de lo conseguido por otras mujeres y hombres a lo largo de la Historia, ahora no tengan conciencia de su propia situación. Otro día hablamos de los acomodaticios e interesados hombres, entre los que me pueden incluir si quieren. 


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