Philosophical quaestio

Viernes, 19 Febrero 2021 21:08

Muchos ciudadanos se sienten perplejos ante la afirmación de que “habría que fusilar a veintiséis millones de españoles”. Esta sentencia es firme, no se puede tomar a broma, pero muchos no entienden de dónde salen esos números y quien ha hecho la lista. A mi parecer los números están claros: si hay dos Españas, veintiséis millones es la mitad. La lista es otra cosa, nosotros no la tenemos clara, pero ellos sí. No es posible desbrozar un tema de esta envergadura en una simple columna, pero sí se pueden esbozar algunos de los “méritos” para figurar en una u otra de las listas ya establecidas.

Veamos. Si alguna vez has visitado un cuartel, habrás podido contemplar un arma, un cañón, un tanque… castigado, mostrado de forma deshonrosa por matar equivocadamente a “los nuestros”. Sabrás que los que lo usaron no ascendieron y otros muchos fueron jubilados. El castigo fue para el arma.

Esta misma cuartelera filosofía se extiende en la España de Franco a la judicatura y demás ramas del pensamiento fascista, por eso, si a la Cifuentes la pillan con una documentación que no le corresponde, la jubilan. Pero la castigada es el arma, o sea, en este caso la profesora y la secretaria que firman el falso documento que acredita a la Cifuentes. Esta, todo lo más, se equivoca al pensar o creer que ha realizado tal master, pero eso es legal según la misma cuartelera filosofía: ella no puede acordarse de todo.

Lo mismo ocurre con la financiación ilegal del PP, los pagos en B, o la reforma en negro de su sede… eso es algo que no les llena de orgullo, pero por lo que sienten que no deben sentir vergüenza ni pedir perdón: los que lo hicieron (casi todos) ya no están y ellos, en un alarde de grandeza cuartelera, quiero decir española, resuelven que van a castigar… a la Sede donde ocurrieron tales desgracias y… aquí no ha pasado nada. Vean la página web “Casos Aislados de una Corrupción Sistémica” (PP) 268 casos que suman 124.124.090.826 euros.

Pero casi no queda espacio si quiero terminar con el tema de la lista de los españoles fusilables. Advierto al lector desorientado que no me he ido del tema, que intento en todo momento estar centrado en las pistas que nos indican en qué lista estamos cada cual. Hay muchas pistas, pero la principal es el cañón: la cosa depende de si creemos que debe ser el cañón el castigado. Si piensas que el castigado debe ser el que lo disparó, tienes un problema: estás en la lista negra.

Si es así, debes ser prudente, no solo con lo que hagas, sino también con lo que digas: lo de Pablo Hasél es solo una pequeña muestra.


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