Dicotomía

Viernes, 18 Septiembre 2020 19:05

A veces es difícil conjugar ciertas cosas, pues uno tiene dudas sobre cuál puede ser el camino más adecuado, dudas sobre lo que es oportuno o necesario y sobre lo que no lo es; y digo esto al hilo de las palabras más correctas o más apropiadas que hemos de emplear (o debemos ignorar) los que nos dedicamos al noble oficio de escribir artículos de opinión; porque una cosa es lo que debemos decir para no ofender a nadie, pero respetando la verdad, y otra es decir lo que pensamos, aunque haya alguien a quien no le sienten bien nuestras palabras, o se moleste por ellas.

Una cosa está clara, y creo que todos lo debemos de entender así: El respeto y la buena educación deben de estar siempre por encima de todo, no me cansaré de repetirlo; lo cual no es —o no debe ser— un impedimento para actuar en todo momento con la credibilidad necesaria para eludir los bulos, la posverdad, y todo aquello que estamos tan acostumbrados —lamentablemente— a ver o a escuchar en determinados medios, que son capaces de cualquier cosa para que las audiencias no disminuyan, o para que sus seguidores continúen ahí, en la brecha, escuchando o leyendo aquello que les interesa oír o leer.

Es un dilema, lo sé, lo políticamente correcto es necesario. Sin embargo, no es menos necesario actuar en todo momento como el corazón nos dicta, y si eso supone el que, por expresar nuestros sentimientos o nuestras ideas, por decir la verdad (o nuestra verdad) alguien caiga en la fosa del desagradecimiento, del no reconocimiento, de la acritud o de la crítica despiadada, entonces deberíamos pensar que sólo con el silencio podríamos contentar a todos, aun a costa de que se crea que somos unos necios.

A veces, desde luego, esa es la mejor opción, la más cómoda. Ya dice el dicho que «la mejor palabra es la que está por decir», como también se dice: «es mejor estar callado y parecer tonto, que hablar y demostrar que se es». De todas formas, muchas veces el silencio es más elocuente que cualquier palabra, pues puede mostrar aquiescencia o aprobación, pero también disconformidad, que sería lo contrario.

En fin, es muy difícil andar sobre la cuerda floja de una cosa y la otra, sin embargo, creo que debemos de hacer un esfuerzo para, respetando cualquier opción y cualquier opinión, ponernos en la piel de los demás y caminar por el alambre que nos lleve a esa orilla donde la verdad no sea un obstáculo para proclamarla con claridad y sin ningún tipo de impedimento, porque es cierto que si la verdad nos hace libres, como se dice en un pasaje evangélico, el bulo y la mentira nos esclavizan.


Si le ha interesado esta información, puede unirse a nuestro canal de Telegram y recibirá todas las noticias que publicamos para el Camp de Morvedre. Síganos en https://t.me/eleco1986

Modificado por última vez en Viernes, 18 Septiembre 2020 16:52

Lo último de José Manuel Pedrós García

Más en esta categoría: « Heterodoxia El otoño »

 

 

SUCESOS

SALUD