La sonrisita

Viernes, 08 Noviembre 2019 17:54

Decepcionante el debate electoral. Decepciona lo estudiado y falso que resultó, porque en realidad todos los candidatos estuvieron de 10 si nos atenemos al cumplimiento y nivel de representación de sus papeles. Todos soltaron la parte que más vende de su discurso para sus fieles; todos se cuidaron de sacar los pies del tiesto y dar mala imagen; todos lanzaron andanadas provocativas para incitar a sus oponentes a cometer errores, pero ninguno cayó en esas trampas.

Así, el debate transcurrió sin pena ni gloria, dejando muy claro que los equipos asesores eran buenos y los actores también. Al final fue como si hubiésemos visto una de esas películas de Hollywood realizadas con los mayores medios y mejores técnicos, pero de esas de las que al día siguiente ya ni te acuerdas de qué iba.

A mí, particularmente, el debate no me dijo nada que no supiera. Por comentar algo me quedo con la sonrisita de inteligencia y suspicacia con la que Pedro Sánchez respondió en una ocasión a Pablo Iglesias para “demostrar” con ese gesto y las palabras que le acompañaban que, a él, Pablo no le engaña, que en el fondo y encubiertamente Pablo está loco de ganas por entrar en el gobierno. Buen actor. Con un solo gesto, con una sonrisita, nos dio a entender que las ocultas intenciones de Podemos es entrar a gobernar. Sutil observación si no fuese porque Podemos lo lleva diciendo aproximadamente desde su fundación.

Y esto lo dice uno que está, y sabe que va a seguir estando, muy lejos de poder gobernar sin que otros partidos le den su apoyo. Pero él es del PSOE, el partido bendecido por Dios (léase Ibex 36) el único partido que hoy puede gobernar con el permiso de los poderes fácticos hasta que el PP reponga su enorme mochila de corrupción, después de la avalancha de juicios a la que está sometido en la actualidad. Esto lo dice alguien que gobierna gracias a que Podemos, generosamente, entendió que era vergonzoso que este país estuviera presidido por un tal Rajoy, que estaba cargado de corrupción hasta las cejas.

Aún así, Sánchez tuvo la desFACHAtez de decirnos, con una sonrisita sarcástica, suspicaz, que no nos dejemos “engañar”, que lo que Pablo Iglesias pretende es entrar en el gobierno. Y lo presenta como si se tratase de algo ilegítimo, algo maligno, algo a lo que no puede tener ningún derecho ni humano ni divino.

Pues bien. De acuerdo que lo de divino no, pero derecho humano tiene todo el del mundo. A lo que no tiene derecho es a entregarle mi voto a Sánchez para que gobierne por la cara. Sería la última vez que votase a Podemos.


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Modificado por última vez en Viernes, 08 Noviembre 2019 23:05
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