La castidad

Viernes, 19 Julio 2019 12:41

Una de las veinte víctimas del “violador del ascensor”, Marta Obregón, está en proceso de beatificación por “el hermoso ejemplo que deja con su valerosa muerte por defender la virtud”. Muy bonito si no fuese por el contenido de la frase “hermoso ejemplo” ¿Quiere decir que la que no se haga matar por su violador es una guarra? ¿Condenamos a las otras dieciocho muchachas violadas que salvaron sus vidas? ¿La otra chica que murió no cabe en la beatificación porque en su cara se reflejaba odio a su asesino?

Detrás de esta movida está el Arzobispo de Burgos, conocido por ser la mano derecha del todopoderoso Rouco Varela y enemigo acérrimo del Papa Francisco. La Iglesia es muy libre de beatificar a quien crea oportuno, pero causa asombro leer algunas de las “razones” que aluden para ello, como por ejemplo las siguientes frases “Sorprendía su semblante plácido y sereno, después de la violenta forma en que le quitaron la vida. En su dulce semblante se apreciaba un moratón en el mismo lado y semejante al del rostro de Jesús en la Sábana Santa”. Otra: “Por un lado, el rostro de su cadáver era una cara de paz. Paz existente en quién ha sido asesinada por defender su castidad, habiendo recibido muchos golpes, así como catorce puñaladas. Paz que solo cuadra con haber tenido una muerte santa, perdonando a su asesino”.

¡Y no dicen nada acerca de los violadores!

Dejando de lado estas muestras de humor negro a costa del sufrimiento femenino, queda claro que detrás de todo esto existe una sutil acusación a las mujeres que no luchan hasta “morir en el martirio” para evitar una violación. Lo cual es un empeño tan grave como necio.

Pero no me gustaría que alguien pudiese pensar que estoy retratando a la Iglesia como anticuada o pasada en el tiempo. Nada de eso, hay muchas pruebas que nos dicen lo contrario, que se trata de una Iglesia moderna, puesta al día, como por ejemplo, el propio arzobispado de Burgos: tiene una página web en la que informa con todo detalle del proceso iniciado y en la que nos dice que para la beatificación de Marta Obregón “va a ser preciso afrontar desembolsos significativos inevitables, inherentes a los trámites que conlleva la causa”. Y solicita donaciones que pueden hacerse muy cómodamente en la cuenta bancaria abierta al efecto.

También han editado un libro sobre este tema de la pobre Marta que han titulado “Hágase. Yo pertenezco a mi amado” que por solo 14 euros usted puede comprar por libre, o encargarlo y se lo envían por solo el precio mencionado más los gastos de envío. Como ven, no cabe ninguna duda de que están al día.


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