La esclavitud

Viernes, 12 Julio 2019 17:39

La generosa actitud de la capitana Carola Rackete enfrentándose al salvajismo de Salvini, defendiendo valientemente derechos humanos inalienables, merece y exige que reflexionemos muy seriamente acerca de la gravedad de lo que está sucediendo ante nuestros ojos. ¿Será que la esclavitud sigue existiendo? ¿Asistimos a una versión modernizada del sistema esclavista?

Yo diría que sí. Manteniéndola a través de formas más modernas y sofisticadas se ha llegado a que no sea necesario emplear grilletes, ni látigos. Hoy los dueños ya casi no se relacionan con sus esclavos, ni siquiera los conocen, la única huella de esa relación es en ocasiones una miserable nómina; muchas veces… ni eso.

Como es natural, entre los esclavos siempre ha habido categorías. En la antigua Roma algunos llegaron a convertirse en libertos. Hoy los libertos arrastran su esclavitud por las calles de nuestras civilizadas ciudades ante la indiferencia, pasividad, ignorancia o mala conciencia de los ciudadanos.

¿Exagero? Deja de leer y asómate a la ventana. Es solo un rato. Verás pasar emigrantes. Fíjate especialmente en ellas, las mujeres de otros países, especialmente las de color… ahora recuerda que esa persona al igual que tu, pero en mucho peores condiciones, está sujeta al capitalismo, pero además también al racismo y al machismo. Pero eso no es todo: normalmente esas mujeres, da igual que trabajen en la prostitución o de chachas, o como cuidadoras, o recolectando fruta, no suelen tener papeles y por tanto nada de lo que les pueda suceder puede ser denunciado ya que tienen sobre sí el hacha de una posible deportación.

Hoy el Sistema ya no necesita de grilletes ni látigos, ni marcar al fuego. Antes, el propietario de un esclavo tenía que preocuparse de la alimentación y salud de su “inversión”. Los esclavos costaban dinero. Hoy la moderna esclavitud la hemos “socializado”, los esclavos ya no se compran, ya pueden morirse tranquilamente bajo un puente sin afectar al patrimonio de los amos. Como mucho conseguirán que alguna ONG o algún organismo asistencial del Estado haga como que hace por él, pero sin gran eficacia porque el Sistema mismo se encarga de impedir soluciones reales. Eso explica por qué el Open Arms ha estado inmovilizado por Pedro Sánchez en el puerto de Barcelona; o, por qué son aceptados los supervivientes de algunas pateras; o se aceptan los atletas que sean capaces de superar las concertinas. ¿Será que siendo que los necesitamos como mano de obra barata lo mejor es que lleguen solo aquellos que demuestren en la práctica ser los más fuertes, jóvenes y resistentes?

¿Exageraciones? ¿Visión negativa de la realidad? ¿O será que lo que realmente necesitamos es que se nos caiga la venda de los ojos de una vez?


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