Tiempo litúrgico de reconciliación

Jueves, 18 Abril 2019 12:31

El pasado lunes día 8 tuvimos ocasión de escuchar en la Parroquia de San José de Puerto Sagunto, una charla de preparación para la Semana Santa, a cargo del padre José Gilberto.

Nos decía que ya se nos estaba acabando el tiempo de Reconciliación que marcan los 40 días de la Cuaresma, tiempo litúrgico de conversión, en los que la Iglesia nos recuerda que debemos prepararnos para la gran fiesta de la Pascua. Son días en los que se nos invita a la reconciliación, para arrepentirnos de nuestros pecados y de cambiar algo de nosotros: ser mejores y poder vivir más cerca de Cristo.

La Cuaresma dura 40 días, comienza el Miércoles de Ceniza y termina el Jueves Santo.

También cabe decir que la liturgia considera el Viernes Santo, Sábado Santo y Domingo de resurrección, toda una celebridad llamada "Triduo Pascual".

Inicialmente, la Cuaresma iba desde el Primer Domingo de Cuaresma al Jueves Santo, pero a raíz de una reforma litúrgica, se descontaron los domingos por considerarlos pascuales y no penitenciales. Para ajustar el tiempo se añadieron a la cuaresma los días que van del Miércoles de Ceniza hasta el Primer Domingo de Cuaresma. De esta manera salen los 40 días, que ya se están agotando. Sin embargo, siempre estamos a tiempo de experimentar un cambio en nuestra conducta y comportamiento. En estos días vamos a vivir el gran sacrificio que Cristo ofreció por toda la humanidad, pero al gran ejemplo del perdón que Jesús nos dio en la Cruz debemos corresponder con un sincero arrepentimiento por nuestras faltas, volviendo a Dios que es la verdadera razón de nuestro existir. En Cuaresma aprendemos a conocer y apreciar la Cruz de Jesús, pero con esto debemos aprender también nosotros a tomar nuestra cruz con alegría, para alcanzar la gloria de la resurrección.

Pero volvamos a los días que nos quedan de Semana Santa: mañana viernes y el sábado vamos a volver a sufrir momentos de amargura por la muerte de Jesús. Nuestras calles van a ser testigos del paso de Jesús Nazareno, seguido de su Madre la Santísima Virgen Dolorosa, afligida por ver a su Hijo clavado en la Cruz y expuesto en el Santo Sepulcro. Pero también vamos a gozar de la inmensa alegría de su Resurrección, celebrando el domingo la fiesta más importante de la Iglesia por ser el fundamento y verdad culminante de nuestra fe.

Se terminará la Cuaresma, pero no el tiempo del perdón de la reconciliación fraterna. Cada día, durante toda la vida, hemos de arrojar de nuestros corazones el odio, el rencor, la envidia, los celos que se oponen a nuestro amor a Dios y a los hermanos. ¡Feliz Pascua de Resurrección!


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