No en nuestro nombre

Escrito por Ángel Olmos Gauses y José María López Barquero
Viernes, 24 Noviembre 2023 21:00

Mientras el PP y Vox no acepten su derrota y respeten los resultados de las elecciones generales, no existirán límites para la oposición. Asistimos a un complot, orquestado bajo la batuta de Aznar y su FAES, contra Sánchez y el gobierno de coalición PSOE-SUMAR, con el pretexto de la Ley de Amnistía. Incluso antes de conocer su contenido y alcance, Aznar ya marcaba las partituras a tocar, empezando por las movilizaciones y el acoso frente a las sedes del PSOE, principalmente en Madrid. Continuó con la salida a escena de sectores judiciales, policiales, guardias civiles, eclesiásticos, mediáticos y económicos. Elevó el tono con los altos mandos militares retirados, que piden un «golpe de estado» para destituir al presidente Sánchez, entre los que se encuentran militares que pedían «fusilar a 26 millones de hijos de puta», apoyados por Vox, que los llamaba «son de los nuestros». ¿Por qué quieren fusilar a más de la mitad de los españoles/as, y siguen cobrando de esos mismos españoles?

La última estrofa, por ahora, la toca el PP señalando en redes sociales, ‘estilo matón’, a diputados/as que dieron el sí a Sán-chez. Y todo esto con total impunidad, porque se creen los amos de España. Vienen a cuento las palabras de Aznar ante numerosas protestas contra su política «quien piense que las movilizaciones deslegitiman al gobierno que presido, les aseguro que las urnas son las que dan o quitan legitimidad a un gobierno». Llamar a un golpe de estado, no aceptar la soberanía popular representada en el Congreso, no reconocer como legítimo a un presidente y al gobierno, es generar odio, crispación y dividir a los españoles/as, como lo están haciendo PP-Vox. Ese es el verdadero peligro para la democracia y la Constitución. Y, de nuevo, el silencio cómplice de Felipe VI, así como el de González y Guerra.

Lanzan mensajes falsos y peligrosos en las protestas, así como en la sesión de investi-dura en el Congreso los pasados días 15 y 16. Sobre Abascal, solo hay que decir que merece nuestro desprecio. Feijóo centró su intervención en el acuerdo del PSOE con ERC y Junts, sin ofrecer ninguna alternativa o proyecto ni para Cataluña, ni para la mayoría social de nuestro país, que será la tónica que pretende marcar en esta legisla-tura. Hablan de fraude electoral, pero se niegan a renovar el Poder Judicial, caducado hace 5 años, y en fraude de ley al incumplir la Constitución. Rajoy sí realizó fraude electoral, incumpliendo buena parte de su programa y lo justificó diciendo «La realidad me ha impedido cumplir mi programa electoral». Por el interés general y no por ambición personal, justificó Aznar su llegada a la Moncloa de la mano de CIU, PNV y CC, a cambio de cesiones mil millonarias y de competencias, que no estaban en su programa electoral. ¿Era también fraude electoral? A ese mismo interés aludió Aznar a nuestra participación en la guerra de Irak, basada en una falsedad y que costó la vida a ciudadanos españoles. Y todo ello, sin consultar a la ciudadanía española, ni al Congreso. Un apunte más, el PP y EH Bildu acaban de firmar varios acuerdos en Álava.

Si Feijóo no quería ser presidente del gobierno, solo necesitaba emular a Rajoy, no aceptando el encargo de Felipe VI, como candidato a la presidencia del Gobierno. No es cierto que no haya querido ser presidente, porque según él «no me vendo, ni tampoco a los españoles». No lo ha sido y le será difícil gobernar España, mientras vaya de la mano de Vox. Sin ese lastre, Feijóo habría pactado con el PNV, según su portavoz, Aitor Esteban: «algún día contaré lo que nos llegaron a ofrecer» y también con Junts, Ley de Amnistía incluida, «y dos huevos más», que no serían, precisamente, una agenda social de mejoras y avances en derechos.

Es un suicidio elegir la coalición PP-Vox, lo estamos comprobando en sus actuaciones de todo tipo, así como sus políticas de retroceso que pretenden arrasar con los derechos conseguidos, como ya sucede en Italia, con la ultraderechista Giorgia Meloni, o muy pronto veremos en Argentina, con el estrafalario ultra, Javier Milei, a quien, por cierto, brindó su apoyo Mariano Rajoy en la campaña electoral.

Frente a esa barbarie, la mejor opción es la de un gobierno de coalición PSOE-SUMAR con un programa para avanzar en libertades y en derechos sociales, laborales, y de ciudadanía, aunque en el paquete esté la amnistía y Puigdemont, por muy impresentable que sea, que lo es, no tenemos ninguna duda: Sánchez y el gobierno de coalición, que una vez elegidos, es el de todos/as los españoles/as y, por tanto, cuando hablan, guste o no guste, lo hacen en nombre de todos/as. Por todo ello, Sr. Feijóo, cuando habla de los españoles/as, le decimos en voz alta que «no en nuestro nombre».

Ángel Olmos Gauses
José María López Barquero

 

 

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