Alejandro Mayordomo Buendía

Alejandro Mayordomo Buendía

Diplomado en Magisterio por la E.U. de Magisterio de Cheste, recaló en estas tierras, procedente de la Meseta, Cuenca (1954-Para rato) con catorce años (su padre y madre buscaban sustento). Seminarista desengañado; estudiante activo en los estertores del franquismo; militante comprometido con causas imposibles. Como docente funcionario recaló en este Municipio en el curso 1987-88, en el Baladre, de buenos recuerdos(21 días de huelga para dignificar la profesión). Desde 1992-93, suprimido por descenso de natalidad, recaló en otro centro público porteño. Hasta hoy, y hasta la jubilación (o el aniquilamiento). Su mayor mérito: haber sido tutor de unos 265 infantes, apoyo para otros 200, y profesor de EF para casi 200. Todo ellos, hoy, vecinos de El Puerto, desde los 5 a los 29 años ¡casi ná!.

Martes, 13 Abril 2021 13:17

¿Te vacunas o no?

Llevo aproximadamente un mes afrontando la misma interpelación de mis vecinos y vecinas habituales que me tiene un poco (o bastante) harto. Lo que NO me preguntan por las Redes me lo preguntan en los encuentros (normalmente fortuitos) que se dan cuando paseas en tiempo permitido por el llamado estado de alarma (y otras restricciones), porque cuando entra en vigor ya no ves ni un alma ni en los balcones.

«¿Te has vacunado ya?» Y depende de la respuesta, el interrogatorio sigue. Es casi monotemático el tema. «¿Te ha producido alguna reacción?», «¿En dónde te la han puesto?» Y, sobre todo: «¿Cuál te han puesto?» Si les mientes con el SÍ a la primera pregunta, estás perdido. Es mejor, me digo, decir que NO. Pero entonces las consecuencias son impredecibles según el sujeto que sea tu interlocutor. En el primer caso detectas el miedo, casi el pánico. Como si hubiese necesidad de asegurar con otros la propia incertidumbre. La gente, claro, ve Sálvame; pero también, y a menudo, a tertulianos que escupen siempre los mismos mensajes, según convenga al tinglado de medios en propiedad de quienes de verdad cortan el bacalao.

Me ponen de los nervios. Yo nunca pregunto a nadie por tal extremo. Me limito a observar el panorama, y a veces me da pena, otras compadezco; alguna vez me río. Sólo al círculo más cercano confieso mi decisión ante las vacunas de esta pandemia. Ni PRO, ni CONTRA. Yo defiendo siempre el que nadie se inmiscuya en esa parte de mi privacidad médica. En estos tiempos, menos. Como si no fuese suficiente la «cesión» y exposición de datos y la vigilancia digital integral. Por supuesto no veo razones para que nadie te obligue a vacunarte ni para que nadie te lo impida. Y sobre todo: que nadie te represalie, te margine, te impida, te ningunee y te ponga una estrella de David en la espalda; tanto si optas por una opción u otra. Por supuesto, también me parece hasta obsceno la cada vez más extendida práctica de exhibición diaria y pública de los actos médicos (vergonzoso el acto de vacunación retransmitido hasta la náusea). Ahora se estila cantar en la recepción de los centros de salud, por ejemplo, ante un administrativo, y con un cristal por medio, las dolencias que te aquejan. Todo el mundo en cola se entera.

Me aterra la idea de las consecuencias para el que decida NO vacunarse. Un porcentaje muy alto de los que SÍ lo hagan creo que van a estar a favor, en las ‘polis’, de que aquel o aquella que no pase por el aro, se le... (añadan lo que quieran como medidas). Los datos sanitarios de las personas, en manos de desaprensivos, de las empresas, de las administraciones, van a servir para... ¿Estamos ante una nueva y moderna criminalización del vecino, como en su día lo fue hacia el sidoso, el tuberculoso, el drogadicto...?

Según NAOMI WOLF, en 2008 describió en su libro “End of América” «los diez pasos que los gobernantes utilizan para clausurar las democracias». El mes pasado afirmaba que «hoy, los gobiernos utilizan la pandemia para justificar la represión de los derechos civiles». Pandemia médica como «posible vehículo para llevar a cabo a todo el mundo al “Paso Diez” de los 10 pasos hacia el fascismo». El “pasaporte de vacunas” ...

Hay que recordar que, mañana, es 14 de abril (ya sé que hoy es martes, y 13), fecha de esperanza. Pero, recordar también, que, pocas fechas después, el fascismo en Europa contaba con los votos de la gente “normal” para su ascenso, implantación, y consecuencias trágicas para los pueblos. Se señaló, y se colaboró con el señalamiento. Hoy en todo el mundo pareciera que se ha olvidado la Historia y se puede volver a señalar, a criminalizar, estigmatizar (y otros “ar”) a tus vecinos y vecinas en la escalera, finca, calle, barrio, pueblo, ciudad, Redes...si no se vacunan como tú ya lo has hecho, y «las autoridades recomiendan». Siento preocupación, nada más.

Martes, 23 Marzo 2021 12:11

El perro liberal de Ayuso

En ocasiones se agradecen las sinceridades políticas, incluso los deslices del pensamiento que, están ahí incubando y, en un momento determinado, salen a la luz. Así podemos conocer posiciones que nos alertan, al menos, de sus intenciones y del “pordondevan”. 

"Cuando te llaman fascista, es que estás en el lado bueno de la historia"/Isabel Díaz Ayuso (Intelectual y gestora de cuentas de Twitter de perro liberal). “Es la frase del siglo,” señalaba un amigo en su cuenta de una red social en donde ubica su muro, a raíz de unas declaraciones de la mentada en días pasados. No hace falta ya decir o aclarar quién es “la Ayuso” (en El Intermedio, una mujer la retrata, actoralmente, tal como es). Lo que al menos yo hago es agradecerle conocer más explícitamente por donde va ella, su grupo, y afines. Se ha colocado, sin tapujos, sin circunloquios, sin rodeos, abiertamente, en donde ya sospechábamos ¡y hasta sabíamos! que estaba y por quiénes fue amamantada. Ha decidido proclamar en una frase de catorce palabras lo que siente y lo que es su pensamiento político y su ideología más o menos soterrada, disimulada: fascista. Fascista año veintiuno del siglo ídem, pero fascista. Ese ejercicio de llamarle fascista dice, le coloca en el “lado bueno de la Historia. Como Hitler, Mussolini, Franco...y fascismos todos. Bueno es que lo corrobore; y que sus votantes de buena voluntad que pueda haber sepan de sus pensamientos, de sus tropelías (que un día saldrán a la luz a poco que...)

Si no era suficiente, después, se inventó el eslogan del siglo. Entraba en campaña y se lo diseñaron como eslogan (supongo que sus asesores). Prestos, agrupaciones de su Partido, cuentas en redes, voces, lo comenzaron a difundir: “COMUNISMO o LIBERTAD”. En mi pueblo, la cuenta local en Faceboot, se manifestaba “Con Ayuso”. Es decir, se identificaban con ella y su pensamiento. Tomaban partido, y los demás lo supimos; no cabían dudas; “Libertad. Sin duda”. Después, con las puertas abiertas de par en par, azules, por donde, simbólicamente entraba y salía la corrupción, pedían: ¡Súmate! En el Puerto de Sagunto (mi otro pueblo), Sagunto y Comarca el asunto lo conocen mejor que yo.

No saben estos fascistas, franquistas, falangistas, ultras y demás que (por supuesto en este país), por LA LIBERTAD, se peleó, se sufrió, se pagó con cárcel, humillaciones, y con la vida, por oponerse a la noche negra, y después tratar de recuperar a esa dama buena de nombre Libertad. A la cabeza, LOS COMUNISTAS (de convencimiento, de valentía, de sacrificios para ellos y sus familias). Entrando en París, los primeros, para liberarla, precisamente, de los fascistas más fascistas, crueles y criminales conocidos; esos que estaban ya antes, como ahora Ayuso y su Partido, en “el lado bueno de la Historia”. Otros aspectos de “los Comunistas” claro que son tema de debate. Pero su alumbramiento y existencia, su organización, su compromiso, y lucha, lo fue siempre como reacción por conseguir objetivos más nobles, buenos, loables para el conjunto de la Humanidad. Otros estarán legitimados para la crítica, para el cuestionamiento “de los comunistas”, pero Ayuso y sus seguidores,  no. No, no, y mil veces no.

Luego, y por fin, nos preguntamos para qué querrán ellos su libertad; ¿para seguir y morir robando? ¿evadir? ¿privatizar? Y sí: nos divertimos con los espectáculos de TatAyuso, TaraAntó, MaFurcia, MamArrimadas, ClavoPlesiglesias, PapArrajón, PedoPánchez... ¡Qué hartazón, copón!

 

Lunes, 08 Marzo 2021 13:06

Día de la Mujer Trabajadora

“La igualdad es un término que congela el feminismo; decir solo que luchamos por la igualdad es decir que queremos la explotación capitalista que sufren los hombres”, para comenzar. La frase no es mía, claro _de Silvia Federici, Feminismo Marxista_. Trato de no perder de vista lo que expresa.

Cuando esta columna vea la luz, publicada, estaremos en plena “celebración” del 8 de marzo. Como tantas fechas y hechos históricos, usados y abusados, lo será al gusto de las ideologías imperantes en el momento; de las políticas de conveniencias e intereses; de hacia dónde procede dirigir y condicionar al personal desde los Medios dominantes. El asunto es si este feminismo de 2021 entra de lleno en todo ello y, como final, se le ven las costuras; lo que por ello no pensemos que son “rara avis”.

Se suceden estos días controversias al respecto de la fecha, los objetivos y proclamas del llamado movimiento “transversal” feminista; de la oportunidad de usar, mediante manifestaciones, el derecho a tal ejercicio; y de la conveniencia de utilizar otras formas de reivindicación que al menos no faciliten la propagación de un virus que ha causado, y seguirá causando dolor. Más allá de las razones de cada uno en un sentido u otro, lo que sí son constatables son dos cosas. Una: que la perspectiva de clase para analizar y proponer ha desaparecido. Dos: que según el poder que tengas y la posición de la que “disfrutes” en el terreno político te ves sometido a los vaivenes del oportunismo, lo que te lleva a dejar al descubierto las contradicciones e hipocresías que estos días previos se han evidenciado en la llamada clase dirigente, en la opinión pública, etcétera.

Cada año, la derecha política, con este tema y en fechas previas, saca a pasear lo mejor de sus casas. Usa los recursos de los que dispone para vilipendiar a sus oponentes políticos y, claro, desprestigiar al movimiento específico de la mujer en particular. Pareciera lo han convertido en su bestia negra; se afanan con ahínco.  Les pone de los nervios comprobar el número de manifestantes en las convocatorias recientes, y que en el Gobierno de la nación no estén sus “floreras” y otras “femiprimasderivera”. No les importan sus propias actuaciones contradictorias e hipócritas; impunes. No les hables de manifestaciones de neonazis, de “pelayos”, de jusapoles”, de anticasitodo” (ahora porque toca). No soportan coletas sobre cabezas de hombres.

De la “izquierda” política ¿qué podría decir yo en esta columna que no haya contado? Ahí andan. Prohibiendo unos, desafiándose otros, alimentando la confusión, en definitiva. Avanzando en la igualdad, escasamente. Protegiendo a las mujeres trabajadoras, en lo superficial. Olvidando a las que verdaderamente padecieron, sufrieron y lucharon por sus derechos. Sin olvidar al propio movimiento feminista, dividido, lleno de protagonismos paralizantes, reproduciendo lo que acontecía en la izquierda clásica de este país, al menos desde que ejerció a partir de la llamada Transición.

Dada la situación, seas científico o negacionista, quizá la realidad “aconseje” para hoy, día 8 de marzo, día de la mujer trabajadora, no salir a la calle por miles a manifestarse, por precaución sanitaria. Quizá quepan otras alternativas para expresar lo mismo. Pero lo que tengo claro es que la derecha hipócrita, retrógrada, misógina, heredera de las esencias de las secciones femeninas y seguidora de las proclamas de púlpito, incluidas las mujeres que la conforman, me van a impedir proclamar que estamos ante la fecha emblemática del DÍA DE LA MUJER TRABAJADORA; incluidas aquellas mujeres que, porque trabajan y se benefician de lo conseguido por otras mujeres y hombres a lo largo de la Historia, ahora no tengan conciencia de su propia situación. Otro día hablamos de los acomodaticios e interesados hombres, entre los que me pueden incluir si quieren. 

Lunes, 22 Febrero 2021 11:33

Violencias

Tan solo hace una semana el pueblo llano estaba tan tranquilo en su mata esperando libarse de un diminuto virus, clamando a ciegas por una vacuna y viendo por la tele cómo se le colaban los crapulosos, mientras los llamados Medios de postín y mamandurria (generalmente al servicio del que corta el bacalao) les ofrecían datos cansinos y en cierta manera confusos, increíbles, de susto y miedos. La incertidumbre iba en aumento. El miedo se palpaba a la vez que se añoraban los bares, los restaurantes, los viajes, las compras. En general, los vicios aparcados (sobre todo el del consumo). Los más bajos del escalafón coexistían _que no vivían_ con la paz impuesta creyéndose pacíficos. No había espada desenvainada que valiera. No había tiempo, ni valentía, para pensar en exigir cuentas. Así pasaban los días.

Las circunstancias judiciales, parece ser, llevaron de nuevo a los Medios el dedo corazón levantado a modo de peineta de Luis (Bárcenas) clamando venganza; todos en guardia. Desplazó la pandemia a un segundo plano de las escaletas periodísticas. Al Gobierno de la nación y sus ministros les venía de perlas. A la “izquierda” dócil, como munición. Al nacionalismo periférico de rechupete. A la derecha se le volvió a caer la casa encima (más bien la sede), pero antes, de nuevo, la cara de vergüenza, que todos sabemos que nunca la tuvieron; solo dura. Muchos se las tenían felices. Se intercalaba la situación política con algún piropo desde la socialdemocracia hacia la extrema (ya no es necesario ¿o sí? añadir derecha. Oportunismo puro. Un Vice, después de no alcanzar los cielos, se metía en berenjenales al afirmar, venialmente, que a lo que llaman aquí y ahora, después de 40 años de franquismo, “Democracia”, estaba resultando algo imperfecta. Mejorable. Se la buscó. Era verdad como templo, pero les sirvió balas que disparar a matar.

Y en esas, llegó el filón televisivo. El maná tertuliano. El alimento de las redes. Las malas caras entre vecinos y vecinas. A los buenos exseminaristas, y buenos hijos, si osaban razonar sobre los que estaba ocurriendo con un rapero camino de la cárcel, y focalizar el asunto en la rácana y vigilada libertad de expresión como meollo de la cuestión, se les ponía todo cuesta arriba. Hacía tiempo que las turbas airadas ultras y pobres de cultura sin beneficio, sacaban el arsenal de improperios contra aquel que osara, mínimamente, contradecir la “violencia” transmitida ofrecida sin descanso. Con imágenes sobre todo, y con posicionamiento de tertulianos con descaro; a tumba abierta; y sin contrapeso. En fin; que como dijo Kurt Tucholsky, periodista y escritor en la República de Weimar alemana (1918-33) “Nada es más duro y nada requiere más carácter que encontrase en conflicto abierto con la propia época y decir NO con fuerza”. Kurt predijo y alertó sobre la llegada del nazismo. Y acertó (con la complicidad electoral de pueblo camelado con las milongas fascistas y violentas).

Como “LIBERTAD”, “VIOLENCIA” es un concepto de los más demandados en los buscadores (y vigilados); para estudiarlos, aclararse, aprobar, escribir, posicionarse... Lo ha escrito un pensionista anónimo en las redes. Anónimo, pero con la lucidez que da la experiencia vivida y peleada: “Quienes crean que la violencia de los jóvenes en las calles es solo por el encarcelamiento de Hasél, se equivoca. Cincuenta y dos (52%) por ciento de paro juvenil, explotación, precariedad, pobreza, frustración, emigración, futuro negrísismo...Si te paras a pensar, les sobran los motivos”. Para condenar están prestos; sin querer diferenciar entre quien asalta una tienda de marcas para llevarse unas zapatillas que les meten por los ojos como summum de la felicidad, de los que se manifiestan y defienden la justicia justa, la libertad de expresión, la dignidad; los derechos. Los que condenan son aquellos que nunca condenaron el franquismo y sus tropelías, por ejemplo; descendientes, y descendientes de descendientes. Y los que, para seguir chupando del bote, deben condenar y condenan. El propio Capitalismo como sistema es pura violencia. Si no ¿de qué? Ponen en boca Napoleón que dijo: “La Religión es lo que evita que los pobres asesinen a los ricos”. Si sustituimos “religión” por “violencia otorgada”, pues...

¿Y el mobiliario urbano? “¡Madre mía están destrozando lo público! ¿Te refieres a la Educación, Sanidad, Residencias...? ¿No hombre, al mobiliario urbano, han quemado un contenedor! Tiene cojones que los políticos que más se preocupan de un contenedor quemado porque es mobiliario urbano son los que más degradan las instituciones públicas. Tiene cojones”, añade J.M pensionista de Alcorcón (que podría ser de Puerto de Sagunto, Xirivella...). Solo añadiría yo “cojones y ovarios”, y “y algunos de los que se han llevado, y llevan, llevan limpio”. Algunos no simpatizamos con este Gobierno, pero las tres derechas y sus seguidores (y amantes) nos alteran los resortes de la templanza cuando vemos cómo se han tirado a degüello (aprovechando el filón de las llamas y adoquines) para socavar y erosionar al mismo y sus difíciles equilibrios, así como sus incumplimientos; y hasta las promesas olvidadas. ¿Violentos? ¿Y tú te sorprendes?

Lunes, 08 Febrero 2021 11:39

¡Ufff!

¡Ufff! Escribí hace casi un año que iba a procurar no traer a esta columna el tema del Covid19. Tal era el hartazgo sobre el tema. Además, poco podía yo aportar, siendo como era que, visto la urgencia y el filón que se les ponía por delante a los plumillas y su medios, se habían lanzado a tumba abierta a tratar el asunto con distintas actitudes, estratagemas, y con mucha ignorancia la mayoría de las veces. No quería yo taladrar los cráneos ni sentenciar con afirmaciones carentes de rigor porque la información era escasa, contradictoria, y muy de parte. Sin olvidar la malintencionada. 

Hoy tenemos (tengo) ya alguna certeza: que hay un virus que hace enfermar a las personas, deja secuelas, y mata. Que nos ha separado a las personas; que nos ha llenado de miedos y precauciones; nos ha creado y crea desasosiego; que ha aumentado los recelos entre los componentes de la especie; que no se vislumbra un fin tranquilizador. Finalmente, que, el egoísmo ha surgido con fuerza, que no nos importaría colarnos en la fila, que cuando está tronando nos acordamos... Las farmacéuticas y grandes tinglados siguen haciendo su agosto; los peces grandes se están comiendo a los pequeños; los listos están aprovechándolo para tener entretenidos y callados a los tontos e imponer sus dictados y objetivos...Y tantas cosas que... ¡ufff! Luego están los capullos e insolidarios, que no rebeldes. Por fin estamos los escépticos y descreídos a los que nos hacen falta más datos para saber qué ha pasado, está pasando y, con seguridad pasará. ¡Menuda jubilación para unos, menudo futuro para otros! 

Si de niños tuvimos que seguir las indicaciones de nuestras madres en aras de nuestro bien, como “comerse todo lo que nos ponían en el plato porque si no llorarían los niños de África”; o que “si comíamos muchos caramelos nos saldrían lombrices en el culo”; y sobre todo que si “nos bañábamos en la piscina (en mi caso en el río Trabaque) sin que hubieran pasado dos horas nos daría un corte de digestión” (como recuerda el utielano Álvaro García en su relato “Enero y tú desnuda”) ahora, digo, y lo que nos faltaba, tenemos que seguir tantas normas, cambiantes cada semana, que estamos al borde de la saturación mental y sin posibilidad de cuestionarlas ni contravenirlas de manera general; las dicta alguien que no es nuestra madre. Solo que vemos el efecto del virus en un entubado hospitalario de “vuelta y vuelta”, y por si acaso ¡a ver qué hacemos! Si pienso en los escolares en particular...me entra desazón.

La GLOBALIZACIÓN nos ha podido traer cosas beneficiosas para el conjunto de la Humanidad. Quizá, en sí misma y como consecuencia del desarrollo científico, técnico y de las comunicaciones, era inevitable. Tal vez sea imparable. Pero leches, podría haberse ahorrado sus efectos más dañinos y perversos y haber impedido que los buitres no nos hubiesen puesto en su punto de mira: en los recursos, en nuestras vidas. Tal es el grado de acumulación al que aspiran y, como consecuencia, nos traen cada día más de estas alegrías. ¿Lo próximo qué será? ¡Ufff!

Me adentro en seguir aclarándome y encontrar claves explicativas leyendo (releyendo) a Ulrich Beck (profesor de Sociología en Munich en 1997), y otra vez me meto en el lío: globalismo, globalidad, globalización...falacias y respuestas. Y el virus mutando. ¡Ufff! Al final no sé si sabré si estos términos han tenido algo que ver, o no, en el origen, desarrollo y expansión de un nuevo tipo de virus malicioso de naturaleza no informática.

Lunes, 25 Enero 2021 11:49

Niños y niñas. Héroes y heroínas

Quizá sea intrínseco al ser humano tener la necesidad, por razones varias, de encontrar héroes con los que autolavar su conciencia en un momento determinado. ¡Qué sería de la Historia con ausencia de héroes! El mismo Cascorro con la lata pasó de ser un soldado anónimo, “inclusero, que le tocó en suerte ir a la guerra” y se ganó en la guerra de Cuba “los laureles de la inmortalidad” con una lata de petróleo con la que incendió el fuerte enemigo. “Había muerto un hombre _acribillado a balazos mientras avanzaba_, pero había nacido un héroe”. Se cuenta en el “Florido Pensil”, ese libro de memoria de la escuela nacionalcatólica, de ANDRÉS SOPEÑA MONSALVE.

Hoy, y cada día más, leo comentarios en las redes sociales en que a los niños y niñas en edad escolar se les llama, y considera ya “héroes”. Se dice de ellos que cumplen mejor que los adultos _y que nadie_, las normas, medidas, decretos. Con responsabilidad, con constancia, entendiendo la necesidad, cumpliendo casi al ciento por cien todas y cada una de las instrucciones que reciben a diario. En casa, en el cole, en la plaza. Con el gel, la mascarilla, las líneas en el suelo, el aislamiento en las islaspupitre; con el frío que pela y aguantan con manta. Sin un abrazo ni un beso con compis, hermanos, primos, amigos, abuelos...Mayormente lo leo en madres que, al fin y a la postre, son las que se los atienden, cuidan e instruyen en mayor proporción que los padres. En alguna docente _de las llamadas “de vocación” _ también. No lo voy a cuestionar porque ya no lidio con ellos y por tanto sería temerario por mi parte decir lo contrario. Solo cuestiono la consideración de héroes.

La “hazaña” y los “valores” que se les asignan al considerarlos así, al no ser voluntarios, sino más bien impuestos, acatados por el acojono, por el temor inculcado hacia un “ser” desconocido, dañino, mortífero, e incomprensible para su edad, no deviene en heroicidad alguna, sino en resignación; plegándose y cumpliendo como mejor saben y pueden todo lo que sus referentes le señalan como beneficioso, por su bien. En muchos casos sometidos al chantaje y la coacción. Y sin posibilidad de disponer todavía de herramientas de análisis y comprensión para decidir conscientemente que lo hacen de “forma muy abnegada en beneficio de una causa noble”. No pueden tener voluntad y consciencia para pretender que alguien los considere como ni héroes, ni heroínas (muchos sanitarios adultos rechazaron esa condición allá por el mes de mayo-junio pasado).

Alguien, un poder oculto, en un momento determinado _quizá al final de la llamada “primero ola”_ debió advertir a los gobiernos dóciles (y dependientes) dos cosas: una, que la producción, el comercio, la distribución  de los grandes no se pararía bajo concepto alguno, teniendo los señores y señoras “productores” que asistir, sí o sí, al puesto de trabajo, fuese en trenes o autobuses abarrotados, por ejemplo. La otra, que para posibilitarlo les sugería que los centros de aparcamiento de niños y adolescentes, en edad escolar, no se cerrarían, para posibilitar, precisamente ese aparcamiento imprescindible para la inmensa mayoría de “señores productores”. Ambas no serían cuestionadas y debían ser vendidas como imprescindibles, y como actividades seguras _en el caso de los coles, supersuper-seguras_. De paso se libraba a los padres y madres de un más que probable “al borde de un ataque de nervios”. Y de paso los funcionarios docentes, obedientes en donde los haya, verían superado su temor a un ERTE público que les reduciría drásticamente los ingresos, y por ende, el consumo extra.

Si en la primera ola pandémica los sanitarios fueron vitoreados, aplaudidos y elegidos como héroes y heroínas por los que no estaban en primera línea. Si visto lo acontecido después _se les abandonó a la suerte de “la ayuso” de turno, y si ahora ya no es posible repetir, buscamos a otro colectivo en los que descargar nuestra mala conciencia: NIÑOS, HÉROES. Esa parece ser la explicación de la apuesta (aunque sin saber que está pasando realmente, los aparquemos allí, vigilados, como el lugar más seguro del mundo frente a un virus retozón). “NIÑÓDROMOS”, que lo llamaba una madre). Llenemos los balcones de carteles con “NIÑOS Y NIÑAS HÉROES Y HEROINAS”, y los adultos podremos dormir en paz. Nos estamos luciendo.

Lunes, 11 Enero 2021 10:19

Evalúa, que algo queda

Otra vez nos encontramos al comienzo de un año nuevo y seguimos leyéndonos por aquí. Atrás quedaron los amargados deseos para que 2021 pasara rápido y los anhelos agobiados para que se presenciara 2021. Pues ya estamos en él. El comienzo ha sido para frenazo brusco, en seco. Quieto parao, que esto no ha comenzado como se esperaba. Todo el mundo ha pasado en cuatro días de hablar de un virus mutante, al puchero con el agua helada de enero. Y es que la gente de cierta edad somos dados a los refranes. En cualquier caso, reitero mis mejores deseos para los lectores de EL ECONÓMICO y héroes visitantes de esta humilde columna. Tenía un asunto aplazado que voy a abordar, aunque sea meando a destiempo, y quizá, fuera de tiesto.

La ineludible nueva Ley de Educación (a gobierno nuevo, ley nueva, y tiro porque me toca), en este caso conocida como “La Celaá” que nos deparó por fin el final de año anterior, se presenta “bonica”. No voy a gastar calificativos (ni argumentos), ni a favor ni en contra, porque ya están todos dichos. Todos interesados; de ambos bandos. Pero sí sé que aporta más galimatías a lo ya legislado. Consecuencia: no se la va a leer nadie. Ni quien la debe aplicar, ni yo mismo. Ya me he leído bastantes en 33 años. Suficiente. Me preocupa, eso sí, el desmantelamiento paulatino del servicio público de educación. El asedio comenzó hace años, y cada día se profundiza más en ello. Lo iremos viendo. Conveniencias del Sistema.

Lo que sí he visto y escuchado han sido los resultados finales de evaluación de algunos alumnos y alumnas cercanos. Tanto los de final de curso pasado como los de este primer trimestre (enseñanza primaria e infantil). Bajo mandato de la LOMCE (dará igual bajo vigencia de la LOMLOE). No es una muestra significativa, claro, pero sí sintomática que se resume: si hay que aprobar, se aprueba. Si hay que dar sobresalientes, se es generoso. Si los padres (y el Sistema) necesitan euforia y mantener la cabeza debajo del ala, se les dice lo que solo quieren oír. Si hay que dar premios por la colaboración y heroicidad ante la situación pandémica, qué más da un Bien que un Notable, que un Sobresaliente. Y si, encima, me evito acumular problemas que me vayan generado las “autoridades” por hacerme trabajar y evaluar en estas circunstancias y con estos medios, pues a contentar al usuario, y sálvese quien pueda: “Ahí os dejo el pastel”.

Ya en su día la Evaluación del rendimiento académico (y otros cuentos) era “política”. Tengo delante de mí los “resultados” de evaluación de los tres trimestres, y final, de un curso del que era tutor a comienzo del milenio, en el que los veintitrés alumnos “adaptaban el seu cant al grup”, según determinaba la especialista en música. Todos seguían “el ritme sense dificultad”, reproducían “ritmes senzills”, les agradaba “escoltar música i cantar”, además de “cantar amb bona entonació i ritme”, y así. Resulta que la número 22 mostraba un mutismo selectivo de caballo. O en aquel curso en que llegó a primaria “la vinagreta” de inglés. Ell suspenso generalizado en la asignatura en la primera evaluación, armó la revuelta (estaban acostumbrados “a otra cosa”). “Pero si mi hijo sacaba notables y sobresalientes el curso pasado ¿qué pasa?” Si el curso anterior la titular tiraba de aprobados y buenas notas de manera generalizada, ese curso, quien le relevaba en la asignatura, quedaba con el culo al aire; a los pies de los caballos. ¿Cómo saber, con certeza, la justicia evaluativa y el rigor aplicado? Regía la LOGSE. Pura política.

Por fin. Sé de una persona cercana que está muy eufórica con los resultados (sobresaliente todos) de sus hijos todos (3). Otra, próxima, que ídem. A pesar de todo lo acontecido desde marzo han aumentado el rendimiento (conocer el listón ya es otra cosa). Escuché (por diciembre fue) en una panadería y en dos mesas cercanas de bar, madres tertulianas comentar su contento con las inmejorables notas (y los progresos) cosechadas por sus retoños (claro que, la mitad al menos, lo consideraban méritos propios). Bueno pues: ni la LOMCE, ni la LOMLOE, ni la próxima NOCUELA va a solucionar el tema de las evaluaciones, que seguirán siendo política pura para un nuevo lustro. Luego, pasa lo que pasa, vemos y constatamos.  Eso es lo que, atrasado, quería contar.

Cuidado con los resbalones, el deshielo, y la evaluación del segundo trimestre. A pesar de todo, con coles abiertos o cerrados de nuevo (Merkel acaba de asustarnos un poco más) el éxito escolar está asegurado. Evalúa, que algo queda.

Miércoles, 09 Diciembre 2020 10:55

Bárbara Gramagê

Para dar cuerpo a esta columna tenía en mente abordar la llamada Ley Celaá. Pero en esas, visionando el pdf que nos envía EL ECONÓMICO a última hora de los viernes con la edición digital semanal, me he topado con un nombre, protagonista de la entrevista de la semana: BÁRBARA GRAMAGÊ. Ya sé que, como artista en ciernes (cantante), fuera de ese mundillo de la música, y más allá de los límites perimetrales comarcales, a muchos de ustedes no les suene el nombre, y no tengan (todavía) referencias musicales. Pues ya les digo: me ha traído un nombre a la cabeza que, por su estilo, me recuerda nada menos que a Amy Winehouse. (Al final les dejo un enlace a la entrevista y pueden escucharla en su canal de Youtube). Porteña de EL PUERTO (de Sagunto). 

Allá por 1992, cuando me despedía de un cole (por supresión de la unidad) y me destinaron a otro del Municipio, una maestra me regaló como recuerdo un llavero de plata con una inscripción que, a partir de ese momento, siempre he tenido en cuenta: “Vivir es construir, minuciosamente, los recuerdos para el futuro”. Y en esas me encontraba cuando la aparición de Bárbara me ha llevado a acceder a mi archivo: al mental, al escrito, al gráfico, al administrativo, al educativo-didáctico, al fotográfico y del vídeo, sobre todo. Bárbara Gramage (sin ê) Andreu era una niña de tres años y dos meses cuando en septiembre de 1998 la recibía por primera vez, como alumna de infantil, en mi aula enrejada de un edificio pensado para la EGB. Su Promoción (1998-2001), como demuestra el archivo, fue de las más gratificantes y fecundas en mi paso por la docencia.

Estoy seguro de que Bárbara (y sus compañeros y compañeras de promoción), por la edad en que le tocó lidiar con este tutor, tiene menos recuerdos y anécdotas que de otras etapas educativas. Le voy a refrescar alguna. Bárbara expuso una obra seleccionada en el IVAM (una interpretación de un autorretrato de Van Gogh, dentro de una muestra sobre Giacometti: “El xiquets dialoguen amb Giacometti”, en enero de 2001. Expuso en la sala “La Rotonda” (ya desaparecida), en una colectiva del grupo, con cinco años, un retrato de una modelo que llevamos a clase. Guardo su autorretrato dibujado a lápiz por ella misma. Editábamos el tabloide “El Infantil/Diario Chiquitin” en donde se anunciaba la fiesta de despedida de la promoción en el salón de actos del Centro Cívico, junto a las familias, con proyección, vídeo y música en directo. La comida final fue en el restaurante “El Parque”, en la playa de Canet, en donde después nos bañamos, y se le puede ver en una de las diapositivas jugando en la arena con sus compañeros/as. Oyó, y tocó, por primera vez, eso del “EURO”. El 14 de diciembre de 2000 (ya se lo recuerdo yo) no fue a clase porque su maestro hizo Huelga General. Y así.

No recordará que, con sus pantis blancos, su falda y su camisa gris, posaba con el grupo y las dos madres acompañantes frente al nº 8 de la calle Churruca, cuando íbamos detrás de rótulos que escribir. Ni sentada en el suelo pintando, frente al Baby Garden. Quizá no le suene ya quiénes eran Quico, Sole, Calamito, Glup, Mordi, El Chiri...Ni que, en una diapositiva todavía impecable, soplaba seis velas sobre una base de plastilina celebrando su sexto cumpleaños (es de julio). Ni sus zapatillas rojas. Ni su vestido rosa veraniego posando frente a un mural de dibujos resultado de una actividad. Ni que, junto a su madre, en la que se refugiaba, a la hora de disparar el obturador, se tapaba la cara. En fin, cosas de archivo y del recuerdo ya en mi futuro alejado de las aulas.

Lo demás, lo del ahora, de sus señas de identidad a los 25 años, de su voz, de su estilo, de sus proyectos, de sus anhelos, ya digo, los acabo de actualizar. La podemos seguir en las RR.SS. y en su canal de Youtube y, desde el viernes, en EL ECONÓMICO y en su Hemeroteca, porque musicalmente dará que hablar. A mí me ha servido, entre otras cosas, para aprender conceptos musicales y saber de estilos (R ´n´ B, neosoul, trapsoul); términos en inglés como “Peachfuzz and I” (Pelusa de melocotón y Yo). Espero la salida, en enero, de su nuevo tema “13”, a ver que “fechorías” de los 3 años nos cuenta y “de lo que decía su madre”. En el tema “Escucha” la he conocido un poco más 20 años después, y en “Sorry For That” huelo un seguro paso adelante en su carrera.

El destino, o final, de mi archivo lo desconozco. Solo sé que con él se podrían escribir cientos de historias personales de mis alumnos y de 35 años de profesión. Y como ven, me han servido para vivir un día más con los recuerdos que construí (y les construí). Animo a los docentes actuales (con más medios) a intentarlo y configurar el suyo y el de sus alumnos. Y a Bárbara Gramagê, claro, le deseo y auguro éxito. Ya soy de “su público” que comienza a construir: https://eleconomico.es/cultura-sociedad/136592-barbara-gramage-mi-sueno-en-el-mundo-de-la-musica-es-tener-mi-propio-publico.

Lunes, 16 Noviembre 2020 09:57

Nuevos señores feudales

Pfizer, Johnson &Johnson, AbbVie, Novartis, Sanofi...son denominaciones de multinacionales farmacéuticas que en estos días se esfuerzan, a través de los Medios y con su poder de chantaje, para que sus nombres nos vayan sonando, les invitemos a que se sienten a nuestra mesa, formen parte de nuestras conversaciones, tomemos partido y confiemos en ellas, deseemos su existencia y esperemos impacientes sus milagros. Con sus 1,43 billones de dólares de negocio previsto para este año 2020 (aciago para tantos, y maldecido por casi todos) hacen subir las Bolsas a su antojo y, presionados, hacen doblegar toda cerviz a cualquier Estado que se precie (cuanto ni más a sus políticos). Porque a ver quién es el guapo, o la guapa, que con la que está cayendo se atreva a no adquirir por adelantado sus dosis salvadoras. Quizá pase como como cuando la gripe A pero...eso queda muy lejos.    

Conservo entre mis papeles desordenados (nada parecido al estudio de Vicente Andrés Estellés que en una ocasión visité) un recorte de los noventa de una revista MUY INTERESANTE, con un artículo firmado por P. J. Blumenthal (americano de NY/1947) en el que ya adelantaba “claras señales de un nuevo feudalismo. Cada vez más hay más Estados pequeños, las multinacionales dominan el mundo y se está creando una elite (sin acento) de sabios que conducirá a la mayoría hacia la servidumbre”. Se basaba en avances de sociólogos y economistas de aquel entonces. Las Multinacionales, claro, señalaba en la entradilla del reportaje, “serán los nuevos señores feudales”, siendo el titular ¡QUE VUELVE LA EDAD MEDIA! (Añadiría yo de mi cosecha que “entre las cuales, en 2020, las multinacionales farmacéuticas llevarán la voz cantante”).

Usted y yo abocados a ser (más) carne de servidumbre, en un Estado huevón con diecisiete Autonomías y con un Rey Emérito, amigo de lo ajeno, trapicheante, vasallo a su vez, huido a alguna de las fortalezas que se auto-construyen para encontrar seguridad, protección, impunidad. A cambio de una “seguridad para siervos” frente a un virus real o ficticio, surgido o creado, expandido o cercado, nos exigen obediencia, conformarse, dejarse extorsionar, asumir el pillaje, quedar a su merced. Así me parece se va configurando el feudalismo del siglo XXI.

Como viene ocurriendo en el país modelo de las Democracias todas, “las gentes se alegran por tener, todavía, trabajo y apenas se quejan si sus gobiernos recortan sus prestaciones sociales. También en Europa hay cada vez más parados que aceptan condiciones inferiores a las de cualquier convenio”. ¿Nos suena? Bueno, pues si esta afirmación es de los años 90, imaginemos hoy, y en adelante, lo que nos espera. La coartada del momento es un virus invisible (o visible solo al microscopio) que deja, eso sí, evidenciados sus efectos. 

Observo como, por ejemplo, en la enseñanza pública, cada día los nuevos siervos docentes tragan con carros y carretas renunciando a lo conquistado, y asumiendo lo que haga falta. Les vale _pareciera_ con que un Concejal del ramo les dore la píldora con halagos falsos en un artículo de opinión en EL ECONÓMICO. El espectáculo de renuncias, y a la vez, de asumir con gusto las ocurrencias, es aleccionador. En la sanidad pública, cualquier día, los galenos y galenas, humillados en sus condiciones, se verán obligados a poner sus viviendas y herramientas (quienes las tengan) para atender pacientes en desahucio sanitario; y de su escaso salario, deberán pagar sus protecciones y demás. Si hablamos de las Administraciones públicas en general...

No sé. Quizá la melancolía, o la rabia, o la resignación, o la desesperanza, en este noviembre de 2020, me ha traído a la mente “LA AURORA”, de Federico García Lorca. Y no sé el porqué. Pero se me acaban las palabras.

Lunes, 26 Octubre 2020 10:38

¡Resignación, hermanos y hermanas!

“La resignación es un suicidio diario”, lo dijo Píndaro. Lo traía en julio aquí en una anterior columna. Y lo repito ahora: diariamente nos resignamos. Nos hemos resignado. Y así evolucionan las cosas, en general; la pandemia, en particular. Y los centros escolares y sus agentes...encantados de la vida (si nos atenemos a las muestras). Y, si no fuese así, a la resignación tendríamos que añadirle la cobardía y el temor. Lo contrario sería aceptar la co-participación, la complicidad, la ejecución, reclamando “la heroicidad” y “la valentía” como valores a ser reconocidos por la sociedad para todos los agentes implicados en el Servicio Público de Enseñanza Obligatoria. El caso es que, desde el 7 de septiembre, nos dicen, el Covid19 no ha tenido incidencia significativa alguna en los centros escolares. Si hay “consenso” por mí... (Ahora comienzan a hablar del 6%).

Hoy, cuando escribo estas quinientas palabras, tenemos de facto un “Toque de Queda” (sin tanques) en la Comunidad Valenciana; y quizá, también, ya esté aprobado en Consejo Extraordinario de Ministros el nuevo “Estado de Alarma”. Es domingo, temprano, y hemos dormido una hora más. Visto lo visto, y señalados los culpables, era lo que seguía como “ineludible” adoptar al Sistema y sus gestores. Sin embargo, hay cosas que “no se tocan”: los colegios, a día de hoy, no se tocan; y para ello, lo primero es no hablar de los mismos. Lo resaltaba anoche un tertuliano, doctor (algo que era y es evidente). También, en su momento dije aquí que “Le era necesario al engranaje, pese a todo, que los niños y niñas tuviesen que volver a una Escuela cada vez más alejada de lo que fueron las ilusiones y luchas por dignificarla”. Me duele reconocer que no le ha interesado, solo, al “engranaje”, sino que ha interesado a los padres, a los docentes, a personal vario... y a los negocios.

A mí, a parte de la salud física de los niños y niñas de la enseñanza obligatoria, _que me preocupaba, claro, porque además me afectaba de cerca y muy directamente_ , también remarqué aquí que la “salud mental” de los mismos era algo que “No quisiera que mis nietos, y ningún niño o niña, tuviesen que vivir la tesitura escolar en que los han colocado, y que ya ha comenzado antes del día 7 en la CV, llena de instrucciones, aleccionados, precauciones y temores...”. Ahora hay que añadirles el frío. Pues bien. Aquí no ha pasado nada dos meses después: todos sanos y todos equilibrados. Ningún afectado. Perfecto. ¿Para qué entrar en nada más? Resignación, hermanas y hermanos.

Reconozcamos la diligencia y rigor de los gestores en su afán de renovar votos. Aplaudamos la valentía y la heroicidad de los docentes que, entre otras cosas, han visto que han seguido cobrando _y consolidado en bolsa_, y no se han reducido sus ingresos (ni en los Complementos), que temor había. Demos la enhorabuena a los padres/madres y tutores legales que decidieron llevar a sus hijos e hijas al cole (más allá del imperativo legal) para poder trabajar, conciliar, aparcar y darse un respiro humano. Señalemos a los agoreros, amargados, cansinos y tocapelotas para que rabien: nunca van a conocer los datos de la realidad, ni van a conseguir los datos de la evaluación de, en qué grado, todo esto ha afectado y está afectando a la salud mental y emocional de los alumnos y alumnas; a la enseñanza, a la educación y a lo colectivo. No hace falta que nadie me recuerde “que van muy contentos al cole”.

Primer día en que se ha iniciado en “Toque de Queda”. Nada igual desde Milans del Bosch en Valencia. Tocados hemos quedado, sin más. Cuando cierro esta columna leo que una portavoz de una C. Autónoma se plantea si los centros docentes todos se han de...

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