Alejandro Mayordomo Buendía

Alejandro Mayordomo Buendía

Diplomado en Magisterio por la E.U. de Magisterio de Cheste, recaló en estas tierras, procedente de la Meseta, Cuenca (1954-Para rato) con catorce años (su padre y madre buscaban sustento). Seminarista desengañado; estudiante activo en los estertores del franquismo; militante comprometido con causas imposibles. Como docente funcionario recaló en este Municipio en el curso 1987-88, en el Baladre, de buenos recuerdos(21 días de huelga para dignificar la profesión). Desde 1992-93, suprimido por descenso de natalidad, recaló en otro centro público porteño. Hasta hoy, y hasta la jubilación (o el aniquilamiento). Su mayor mérito: haber sido tutor de unos 265 infantes, apoyo para otros 200, y profesor de EF para casi 200. Todo ellos, hoy, vecinos de El Puerto, desde los 5 a los 29 años ¡casi ná!.

Lunes, 25 Enero 2021 11:49

Niños y niñas. Héroes y heroínas

Quizá sea intrínseco al ser humano tener la necesidad, por razones varias, de encontrar héroes con los que autolavar su conciencia en un momento determinado. ¡Qué sería de la Historia con ausencia de héroes! El mismo Cascorro con la lata pasó de ser un soldado anónimo, “inclusero, que le tocó en suerte ir a la guerra” y se ganó en la guerra de Cuba “los laureles de la inmortalidad” con una lata de petróleo con la que incendió el fuerte enemigo. “Había muerto un hombre _acribillado a balazos mientras avanzaba_, pero había nacido un héroe”. Se cuenta en el “Florido Pensil”, ese libro de memoria de la escuela nacionalcatólica, de ANDRÉS SOPEÑA MONSALVE.

Hoy, y cada día más, leo comentarios en las redes sociales en que a los niños y niñas en edad escolar se les llama, y considera ya “héroes”. Se dice de ellos que cumplen mejor que los adultos _y que nadie_, las normas, medidas, decretos. Con responsabilidad, con constancia, entendiendo la necesidad, cumpliendo casi al ciento por cien todas y cada una de las instrucciones que reciben a diario. En casa, en el cole, en la plaza. Con el gel, la mascarilla, las líneas en el suelo, el aislamiento en las islaspupitre; con el frío que pela y aguantan con manta. Sin un abrazo ni un beso con compis, hermanos, primos, amigos, abuelos...Mayormente lo leo en madres que, al fin y a la postre, son las que se los atienden, cuidan e instruyen en mayor proporción que los padres. En alguna docente _de las llamadas “de vocación” _ también. No lo voy a cuestionar porque ya no lidio con ellos y por tanto sería temerario por mi parte decir lo contrario. Solo cuestiono la consideración de héroes.

La “hazaña” y los “valores” que se les asignan al considerarlos así, al no ser voluntarios, sino más bien impuestos, acatados por el acojono, por el temor inculcado hacia un “ser” desconocido, dañino, mortífero, e incomprensible para su edad, no deviene en heroicidad alguna, sino en resignación; plegándose y cumpliendo como mejor saben y pueden todo lo que sus referentes le señalan como beneficioso, por su bien. En muchos casos sometidos al chantaje y la coacción. Y sin posibilidad de disponer todavía de herramientas de análisis y comprensión para decidir conscientemente que lo hacen de “forma muy abnegada en beneficio de una causa noble”. No pueden tener voluntad y consciencia para pretender que alguien los considere como ni héroes, ni heroínas (muchos sanitarios adultos rechazaron esa condición allá por el mes de mayo-junio pasado).

Alguien, un poder oculto, en un momento determinado _quizá al final de la llamada “primero ola”_ debió advertir a los gobiernos dóciles (y dependientes) dos cosas: una, que la producción, el comercio, la distribución  de los grandes no se pararía bajo concepto alguno, teniendo los señores y señoras “productores” que asistir, sí o sí, al puesto de trabajo, fuese en trenes o autobuses abarrotados, por ejemplo. La otra, que para posibilitarlo les sugería que los centros de aparcamiento de niños y adolescentes, en edad escolar, no se cerrarían, para posibilitar, precisamente ese aparcamiento imprescindible para la inmensa mayoría de “señores productores”. Ambas no serían cuestionadas y debían ser vendidas como imprescindibles, y como actividades seguras _en el caso de los coles, supersuper-seguras_. De paso se libraba a los padres y madres de un más que probable “al borde de un ataque de nervios”. Y de paso los funcionarios docentes, obedientes en donde los haya, verían superado su temor a un ERTE público que les reduciría drásticamente los ingresos, y por ende, el consumo extra.

Si en la primera ola pandémica los sanitarios fueron vitoreados, aplaudidos y elegidos como héroes y heroínas por los que no estaban en primera línea. Si visto lo acontecido después _se les abandonó a la suerte de “la ayuso” de turno, y si ahora ya no es posible repetir, buscamos a otro colectivo en los que descargar nuestra mala conciencia: NIÑOS, HÉROES. Esa parece ser la explicación de la apuesta (aunque sin saber que está pasando realmente, los aparquemos allí, vigilados, como el lugar más seguro del mundo frente a un virus retozón). “NIÑÓDROMOS”, que lo llamaba una madre). Llenemos los balcones de carteles con “NIÑOS Y NIÑAS HÉROES Y HEROINAS”, y los adultos podremos dormir en paz. Nos estamos luciendo.

Lunes, 11 Enero 2021 10:19

Evalúa, que algo queda

Otra vez nos encontramos al comienzo de un año nuevo y seguimos leyéndonos por aquí. Atrás quedaron los amargados deseos para que 2021 pasara rápido y los anhelos agobiados para que se presenciara 2021. Pues ya estamos en él. El comienzo ha sido para frenazo brusco, en seco. Quieto parao, que esto no ha comenzado como se esperaba. Todo el mundo ha pasado en cuatro días de hablar de un virus mutante, al puchero con el agua helada de enero. Y es que la gente de cierta edad somos dados a los refranes. En cualquier caso, reitero mis mejores deseos para los lectores de EL ECONÓMICO y héroes visitantes de esta humilde columna. Tenía un asunto aplazado que voy a abordar, aunque sea meando a destiempo, y quizá, fuera de tiesto.

La ineludible nueva Ley de Educación (a gobierno nuevo, ley nueva, y tiro porque me toca), en este caso conocida como “La Celaá” que nos deparó por fin el final de año anterior, se presenta “bonica”. No voy a gastar calificativos (ni argumentos), ni a favor ni en contra, porque ya están todos dichos. Todos interesados; de ambos bandos. Pero sí sé que aporta más galimatías a lo ya legislado. Consecuencia: no se la va a leer nadie. Ni quien la debe aplicar, ni yo mismo. Ya me he leído bastantes en 33 años. Suficiente. Me preocupa, eso sí, el desmantelamiento paulatino del servicio público de educación. El asedio comenzó hace años, y cada día se profundiza más en ello. Lo iremos viendo. Conveniencias del Sistema.

Lo que sí he visto y escuchado han sido los resultados finales de evaluación de algunos alumnos y alumnas cercanos. Tanto los de final de curso pasado como los de este primer trimestre (enseñanza primaria e infantil). Bajo mandato de la LOMCE (dará igual bajo vigencia de la LOMLOE). No es una muestra significativa, claro, pero sí sintomática que se resume: si hay que aprobar, se aprueba. Si hay que dar sobresalientes, se es generoso. Si los padres (y el Sistema) necesitan euforia y mantener la cabeza debajo del ala, se les dice lo que solo quieren oír. Si hay que dar premios por la colaboración y heroicidad ante la situación pandémica, qué más da un Bien que un Notable, que un Sobresaliente. Y si, encima, me evito acumular problemas que me vayan generado las “autoridades” por hacerme trabajar y evaluar en estas circunstancias y con estos medios, pues a contentar al usuario, y sálvese quien pueda: “Ahí os dejo el pastel”.

Ya en su día la Evaluación del rendimiento académico (y otros cuentos) era “política”. Tengo delante de mí los “resultados” de evaluación de los tres trimestres, y final, de un curso del que era tutor a comienzo del milenio, en el que los veintitrés alumnos “adaptaban el seu cant al grup”, según determinaba la especialista en música. Todos seguían “el ritme sense dificultad”, reproducían “ritmes senzills”, les agradaba “escoltar música i cantar”, además de “cantar amb bona entonació i ritme”, y así. Resulta que la número 22 mostraba un mutismo selectivo de caballo. O en aquel curso en que llegó a primaria “la vinagreta” de inglés. Ell suspenso generalizado en la asignatura en la primera evaluación, armó la revuelta (estaban acostumbrados “a otra cosa”). “Pero si mi hijo sacaba notables y sobresalientes el curso pasado ¿qué pasa?” Si el curso anterior la titular tiraba de aprobados y buenas notas de manera generalizada, ese curso, quien le relevaba en la asignatura, quedaba con el culo al aire; a los pies de los caballos. ¿Cómo saber, con certeza, la justicia evaluativa y el rigor aplicado? Regía la LOGSE. Pura política.

Por fin. Sé de una persona cercana que está muy eufórica con los resultados (sobresaliente todos) de sus hijos todos (3). Otra, próxima, que ídem. A pesar de todo lo acontecido desde marzo han aumentado el rendimiento (conocer el listón ya es otra cosa). Escuché (por diciembre fue) en una panadería y en dos mesas cercanas de bar, madres tertulianas comentar su contento con las inmejorables notas (y los progresos) cosechadas por sus retoños (claro que, la mitad al menos, lo consideraban méritos propios). Bueno pues: ni la LOMCE, ni la LOMLOE, ni la próxima NOCUELA va a solucionar el tema de las evaluaciones, que seguirán siendo política pura para un nuevo lustro. Luego, pasa lo que pasa, vemos y constatamos.  Eso es lo que, atrasado, quería contar.

Cuidado con los resbalones, el deshielo, y la evaluación del segundo trimestre. A pesar de todo, con coles abiertos o cerrados de nuevo (Merkel acaba de asustarnos un poco más) el éxito escolar está asegurado. Evalúa, que algo queda.

Miércoles, 09 Diciembre 2020 10:55

Bárbara Gramagê

Para dar cuerpo a esta columna tenía en mente abordar la llamada Ley Celaá. Pero en esas, visionando el pdf que nos envía EL ECONÓMICO a última hora de los viernes con la edición digital semanal, me he topado con un nombre, protagonista de la entrevista de la semana: BÁRBARA GRAMAGÊ. Ya sé que, como artista en ciernes (cantante), fuera de ese mundillo de la música, y más allá de los límites perimetrales comarcales, a muchos de ustedes no les suene el nombre, y no tengan (todavía) referencias musicales. Pues ya les digo: me ha traído un nombre a la cabeza que, por su estilo, me recuerda nada menos que a Amy Winehouse. (Al final les dejo un enlace a la entrevista y pueden escucharla en su canal de Youtube). Porteña de EL PUERTO (de Sagunto). 

Allá por 1992, cuando me despedía de un cole (por supresión de la unidad) y me destinaron a otro del Municipio, una maestra me regaló como recuerdo un llavero de plata con una inscripción que, a partir de ese momento, siempre he tenido en cuenta: “Vivir es construir, minuciosamente, los recuerdos para el futuro”. Y en esas me encontraba cuando la aparición de Bárbara me ha llevado a acceder a mi archivo: al mental, al escrito, al gráfico, al administrativo, al educativo-didáctico, al fotográfico y del vídeo, sobre todo. Bárbara Gramage (sin ê) Andreu era una niña de tres años y dos meses cuando en septiembre de 1998 la recibía por primera vez, como alumna de infantil, en mi aula enrejada de un edificio pensado para la EGB. Su Promoción (1998-2001), como demuestra el archivo, fue de las más gratificantes y fecundas en mi paso por la docencia.

Estoy seguro de que Bárbara (y sus compañeros y compañeras de promoción), por la edad en que le tocó lidiar con este tutor, tiene menos recuerdos y anécdotas que de otras etapas educativas. Le voy a refrescar alguna. Bárbara expuso una obra seleccionada en el IVAM (una interpretación de un autorretrato de Van Gogh, dentro de una muestra sobre Giacometti: “El xiquets dialoguen amb Giacometti”, en enero de 2001. Expuso en la sala “La Rotonda” (ya desaparecida), en una colectiva del grupo, con cinco años, un retrato de una modelo que llevamos a clase. Guardo su autorretrato dibujado a lápiz por ella misma. Editábamos el tabloide “El Infantil/Diario Chiquitin” en donde se anunciaba la fiesta de despedida de la promoción en el salón de actos del Centro Cívico, junto a las familias, con proyección, vídeo y música en directo. La comida final fue en el restaurante “El Parque”, en la playa de Canet, en donde después nos bañamos, y se le puede ver en una de las diapositivas jugando en la arena con sus compañeros/as. Oyó, y tocó, por primera vez, eso del “EURO”. El 14 de diciembre de 2000 (ya se lo recuerdo yo) no fue a clase porque su maestro hizo Huelga General. Y así.

No recordará que, con sus pantis blancos, su falda y su camisa gris, posaba con el grupo y las dos madres acompañantes frente al nº 8 de la calle Churruca, cuando íbamos detrás de rótulos que escribir. Ni sentada en el suelo pintando, frente al Baby Garden. Quizá no le suene ya quiénes eran Quico, Sole, Calamito, Glup, Mordi, El Chiri...Ni que, en una diapositiva todavía impecable, soplaba seis velas sobre una base de plastilina celebrando su sexto cumpleaños (es de julio). Ni sus zapatillas rojas. Ni su vestido rosa veraniego posando frente a un mural de dibujos resultado de una actividad. Ni que, junto a su madre, en la que se refugiaba, a la hora de disparar el obturador, se tapaba la cara. En fin, cosas de archivo y del recuerdo ya en mi futuro alejado de las aulas.

Lo demás, lo del ahora, de sus señas de identidad a los 25 años, de su voz, de su estilo, de sus proyectos, de sus anhelos, ya digo, los acabo de actualizar. La podemos seguir en las RR.SS. y en su canal de Youtube y, desde el viernes, en EL ECONÓMICO y en su Hemeroteca, porque musicalmente dará que hablar. A mí me ha servido, entre otras cosas, para aprender conceptos musicales y saber de estilos (R ´n´ B, neosoul, trapsoul); términos en inglés como “Peachfuzz and I” (Pelusa de melocotón y Yo). Espero la salida, en enero, de su nuevo tema “13”, a ver que “fechorías” de los 3 años nos cuenta y “de lo que decía su madre”. En el tema “Escucha” la he conocido un poco más 20 años después, y en “Sorry For That” huelo un seguro paso adelante en su carrera.

El destino, o final, de mi archivo lo desconozco. Solo sé que con él se podrían escribir cientos de historias personales de mis alumnos y de 35 años de profesión. Y como ven, me han servido para vivir un día más con los recuerdos que construí (y les construí). Animo a los docentes actuales (con más medios) a intentarlo y configurar el suyo y el de sus alumnos. Y a Bárbara Gramagê, claro, le deseo y auguro éxito. Ya soy de “su público” que comienza a construir: https://eleconomico.es/cultura-sociedad/136592-barbara-gramage-mi-sueno-en-el-mundo-de-la-musica-es-tener-mi-propio-publico.

Lunes, 16 Noviembre 2020 09:57

Nuevos señores feudales

Pfizer, Johnson &Johnson, AbbVie, Novartis, Sanofi...son denominaciones de multinacionales farmacéuticas que en estos días se esfuerzan, a través de los Medios y con su poder de chantaje, para que sus nombres nos vayan sonando, les invitemos a que se sienten a nuestra mesa, formen parte de nuestras conversaciones, tomemos partido y confiemos en ellas, deseemos su existencia y esperemos impacientes sus milagros. Con sus 1,43 billones de dólares de negocio previsto para este año 2020 (aciago para tantos, y maldecido por casi todos) hacen subir las Bolsas a su antojo y, presionados, hacen doblegar toda cerviz a cualquier Estado que se precie (cuanto ni más a sus políticos). Porque a ver quién es el guapo, o la guapa, que con la que está cayendo se atreva a no adquirir por adelantado sus dosis salvadoras. Quizá pase como como cuando la gripe A pero...eso queda muy lejos.    

Conservo entre mis papeles desordenados (nada parecido al estudio de Vicente Andrés Estellés que en una ocasión visité) un recorte de los noventa de una revista MUY INTERESANTE, con un artículo firmado por P. J. Blumenthal (americano de NY/1947) en el que ya adelantaba “claras señales de un nuevo feudalismo. Cada vez más hay más Estados pequeños, las multinacionales dominan el mundo y se está creando una elite (sin acento) de sabios que conducirá a la mayoría hacia la servidumbre”. Se basaba en avances de sociólogos y economistas de aquel entonces. Las Multinacionales, claro, señalaba en la entradilla del reportaje, “serán los nuevos señores feudales”, siendo el titular ¡QUE VUELVE LA EDAD MEDIA! (Añadiría yo de mi cosecha que “entre las cuales, en 2020, las multinacionales farmacéuticas llevarán la voz cantante”).

Usted y yo abocados a ser (más) carne de servidumbre, en un Estado huevón con diecisiete Autonomías y con un Rey Emérito, amigo de lo ajeno, trapicheante, vasallo a su vez, huido a alguna de las fortalezas que se auto-construyen para encontrar seguridad, protección, impunidad. A cambio de una “seguridad para siervos” frente a un virus real o ficticio, surgido o creado, expandido o cercado, nos exigen obediencia, conformarse, dejarse extorsionar, asumir el pillaje, quedar a su merced. Así me parece se va configurando el feudalismo del siglo XXI.

Como viene ocurriendo en el país modelo de las Democracias todas, “las gentes se alegran por tener, todavía, trabajo y apenas se quejan si sus gobiernos recortan sus prestaciones sociales. También en Europa hay cada vez más parados que aceptan condiciones inferiores a las de cualquier convenio”. ¿Nos suena? Bueno, pues si esta afirmación es de los años 90, imaginemos hoy, y en adelante, lo que nos espera. La coartada del momento es un virus invisible (o visible solo al microscopio) que deja, eso sí, evidenciados sus efectos. 

Observo como, por ejemplo, en la enseñanza pública, cada día los nuevos siervos docentes tragan con carros y carretas renunciando a lo conquistado, y asumiendo lo que haga falta. Les vale _pareciera_ con que un Concejal del ramo les dore la píldora con halagos falsos en un artículo de opinión en EL ECONÓMICO. El espectáculo de renuncias, y a la vez, de asumir con gusto las ocurrencias, es aleccionador. En la sanidad pública, cualquier día, los galenos y galenas, humillados en sus condiciones, se verán obligados a poner sus viviendas y herramientas (quienes las tengan) para atender pacientes en desahucio sanitario; y de su escaso salario, deberán pagar sus protecciones y demás. Si hablamos de las Administraciones públicas en general...

No sé. Quizá la melancolía, o la rabia, o la resignación, o la desesperanza, en este noviembre de 2020, me ha traído a la mente “LA AURORA”, de Federico García Lorca. Y no sé el porqué. Pero se me acaban las palabras.

Lunes, 26 Octubre 2020 10:38

¡Resignación, hermanos y hermanas!

“La resignación es un suicidio diario”, lo dijo Píndaro. Lo traía en julio aquí en una anterior columna. Y lo repito ahora: diariamente nos resignamos. Nos hemos resignado. Y así evolucionan las cosas, en general; la pandemia, en particular. Y los centros escolares y sus agentes...encantados de la vida (si nos atenemos a las muestras). Y, si no fuese así, a la resignación tendríamos que añadirle la cobardía y el temor. Lo contrario sería aceptar la co-participación, la complicidad, la ejecución, reclamando “la heroicidad” y “la valentía” como valores a ser reconocidos por la sociedad para todos los agentes implicados en el Servicio Público de Enseñanza Obligatoria. El caso es que, desde el 7 de septiembre, nos dicen, el Covid19 no ha tenido incidencia significativa alguna en los centros escolares. Si hay “consenso” por mí... (Ahora comienzan a hablar del 6%).

Hoy, cuando escribo estas quinientas palabras, tenemos de facto un “Toque de Queda” (sin tanques) en la Comunidad Valenciana; y quizá, también, ya esté aprobado en Consejo Extraordinario de Ministros el nuevo “Estado de Alarma”. Es domingo, temprano, y hemos dormido una hora más. Visto lo visto, y señalados los culpables, era lo que seguía como “ineludible” adoptar al Sistema y sus gestores. Sin embargo, hay cosas que “no se tocan”: los colegios, a día de hoy, no se tocan; y para ello, lo primero es no hablar de los mismos. Lo resaltaba anoche un tertuliano, doctor (algo que era y es evidente). También, en su momento dije aquí que “Le era necesario al engranaje, pese a todo, que los niños y niñas tuviesen que volver a una Escuela cada vez más alejada de lo que fueron las ilusiones y luchas por dignificarla”. Me duele reconocer que no le ha interesado, solo, al “engranaje”, sino que ha interesado a los padres, a los docentes, a personal vario... y a los negocios.

A mí, a parte de la salud física de los niños y niñas de la enseñanza obligatoria, _que me preocupaba, claro, porque además me afectaba de cerca y muy directamente_ , también remarqué aquí que la “salud mental” de los mismos era algo que “No quisiera que mis nietos, y ningún niño o niña, tuviesen que vivir la tesitura escolar en que los han colocado, y que ya ha comenzado antes del día 7 en la CV, llena de instrucciones, aleccionados, precauciones y temores...”. Ahora hay que añadirles el frío. Pues bien. Aquí no ha pasado nada dos meses después: todos sanos y todos equilibrados. Ningún afectado. Perfecto. ¿Para qué entrar en nada más? Resignación, hermanas y hermanos.

Reconozcamos la diligencia y rigor de los gestores en su afán de renovar votos. Aplaudamos la valentía y la heroicidad de los docentes que, entre otras cosas, han visto que han seguido cobrando _y consolidado en bolsa_, y no se han reducido sus ingresos (ni en los Complementos), que temor había. Demos la enhorabuena a los padres/madres y tutores legales que decidieron llevar a sus hijos e hijas al cole (más allá del imperativo legal) para poder trabajar, conciliar, aparcar y darse un respiro humano. Señalemos a los agoreros, amargados, cansinos y tocapelotas para que rabien: nunca van a conocer los datos de la realidad, ni van a conseguir los datos de la evaluación de, en qué grado, todo esto ha afectado y está afectando a la salud mental y emocional de los alumnos y alumnas; a la enseñanza, a la educación y a lo colectivo. No hace falta que nadie me recuerde “que van muy contentos al cole”.

Primer día en que se ha iniciado en “Toque de Queda”. Nada igual desde Milans del Bosch en Valencia. Tocados hemos quedado, sin más. Cuando cierro esta columna leo que una portavoz de una C. Autónoma se plantea si los centros docentes todos se han de...

Lunes, 21 Septiembre 2020 13:30

¡Que ya está bien, leches!

En estos días pasados, leyendo entradas en las páginas de docentes de una red social a propósito de las adjudicaciones a maestros y profesores con destino en los mismos para el presente curso escolar, y como derivada, las preguntas surgidas sobre los coles que han elegido (o tocado en suerte) buscando referencias o recomendaciones, consuelos, consejos, ánimos o prevenciones, etc. me he dado cuenta de que, son muchos todavía, los centros escolares a lo largo de la geografía valenciana y española que conservan el nombre de la época en que la Católica Religión llevaba bajo palio a D. Francisco, teniendo en aquella época,  ciertamente, influencia en muchos aspectos, entre ellos, la Enseñanza Pública (en “las otras”, por supuesto).

Podría pensarse que, después de 40 años de Democracia (dicen), un texto Constitucional que define al Estado (somos todos) como aconfesional, y con un sistema representativo, no cabría a día de hoy un solo centro con nombre o denominación oficial que hiciera referencia a Santos, Santas, Vírgenes, Cristos o Dioses, pertenecientes a creencias particulares, que no a la razón. Sin embargo, te puedes encontrar (y no pocos) CEIPS e IES públicos, con estos nombres: “Virgen de la Consolación” (sin segundas), “Virgen del Rosario”, “María Inmaculada”, “María Auxiliadora”, “El Salvador”, “Virgen del Barbaño”, “Cristo del Buen Criterio”, “Los Santos de Maimona”, Santísimos Cristos de la Misericordia, de la Sala, de la Paz, de la Luz, y “Cristo Rey”. Es la tradición hermanos y hermanas. Con su Currículum oculto. Para vergüenza (debería) de sus “Comunidades Educativas”, sus Ayuntamientos, sus Consejos Escolares, sus Representantes, en definitiva. Con las denominaciones populares que hay de los lugares en donde se ubican; meritorios de los pueblo y ciudades; referentes de las Letras, la Ciencia, la Enseñanza... Lo último ha sido ya toparme con la noticia de la “denominación” (en Sevilla) de “La Virgen del Confinamiento”. Real. “Konfis” surgirán.

No menos significativo es leer que, después de tantas gaitas con las medidas de prevención antivurus en dichas instituciones escolares, de tanto protocolo, de tanta instrucción, de tanto bombo y platillo para anunciar los “Grupos o Aulas Burbuja” en Infantil y primeros cursos de Primaria, con tutor/a único, y no contacto con otros profesores y alumnos/as, sean los profesores de las religiones los que, impepinablemente, sin excepción, como privilegio (y con advertencia de los Inspectores de Zona sobre el que osase impedir, pusiese pegas, esquivara el hecho y mandato) de que, ellos y ellas, sí podrían entrar en las aulas a impartir sus creencias y sermones como catequistas de su Dios Todopoderoso, por nombramiento de su Obispo o Arzobispo, provocando en ocasiones, que fuesen los otros, los de “la María de los Valores” los que saliesen “a otros espacios. La opción de impartirse en la misma aula, una y la otra al mismo tiempo, ya me parece tremendo, y parece ser se ha dado en algún caso “por falta de espacio”. Un nuevo privilegio intolerable en 2020.

Y por fin, por si no fuera poco, leía igualmente un informe sobre las llamadas “inmatriculaciones” a favor de la Iglesia Católica (viene alentado y regulado por obra y gracia del Cardenal Primado “Asnar”) de gran parte del Patrimonio Histórico, del Legado Cultural de los pueblos y ciudades (de lo que queda en la Tierra Patria, vaya), patrimonio de los ciudadanos todos y todas, que se lo apropia por todo el morro y con toda impunidad. Ni siquiera nos acercamos a Francia o Portugal; o México. Aquí nos hemos dejado meter mano en el bolsillo, como “tontolinacos”.  

De forma que ¡ya está bien! Fuera nombres con referencias religiosas de los centros de enseñanza públicos; nada de religiones en los centros educativos ídem; restituyamos las propiedades usurpadas a sus verdaderos titulares dignificando su conservación y puesta en valor. ¡Que estamos en 2020, leches!

Martes, 01 Septiembre 2020 18:15

Asumpto de Caballerías

Comenzaba mi andadura en esta ventana comarcal porteño-saguntina, abierta al mundo, un 27 de mayo de 2013. Es decir, que este primero de septiembre de 2020 será la octava vez en que nos reencontramos después de un verano en esta sede digital de EL ECONÓMICO. Como cada retorno deseo larga vida al mismo, y a todos y todas los que me leen; salud y vida libre de COVID. Mi última columna, el 23 de julio, cuando faltaban 40 días para iniciarse el curso escolar 2020-21, dejaba tres posibilidades como situaciones que podrían darse al regreso de las vacaciones. Ya tenemos el resultado. Se ha despejado la duda.

La primera de las opciones es la que se ha impuesto. Pese a cómo ha evolucionado la pandemia, y las plagas que lleva paralelas, es la que ha triunfado (no era difícil de imaginar). Como está ahí mismo, quien lo desee, puede releer dicha columna. Me resta mostrar mi gratitud a las 256 personas que después de comprenderla (no puedo saber el número) accionaron el «ME GUSTA». En resumen: vuelta a las aulas para todos y todas. ¡Y qué vuelta, sin revuelta!

Incidir en lo mismo sería contribuir a la saturación que se nos cuela por doquier. Quizá interese ese machaqueo para que las ramas no nos dejen ver el bosque; o que el huracán/colapso/cataclismo social que se nos viene encima nos pille desarmados de ideas, argumentos y organización (o que ya está aquí en sus primeros remolinos). Y sin embargo se hace necesario estar atentos porque esto no ha hecho nada más que empezar, y se hace tremendamente difícil vislumbrar la evolución y el final. Si será a mejor, o a mucho peor. Cuando el Capital tiene problemas, suelen ser traumáticos sus zarpazos para poca chicha. Le era necesario al engranaje, pese a todo, que los niños y niñas tuviesen que volver a una Escuela cada vez más alejada de lo que fueron las ilusiones y luchas por dignificarla. Por su existencia. Por su necesidad para los más desprotegidos. Siempre creí que el Derecho a la Salud y la Seguridad (inseparables) estaba por delante del Derecho (irrenunciable) a la Educación. Sin salud, o cuando está en serio peligro...Y no me estoy refiriendo solamente a la física, sino que también a la mental. No quisiera que mis nietos, y ningún niño o niña, tuviesen que vivir la tesitura escolar en que los han colocado, y que ya ha comenzado antes del día 7 en la CV, llena de instrucciones, aleccionados, precauciones y temores... Si callan y están resignados, es porque...Muchos responsables ganan, pero espero que el devenir se lo demanden.

Y en esta “reencontré” no quiero extralimitarme mucho más de las quinientas palabras, y digo citado: “Cuando don Quijote se ve en la campaña rasa, libre y desembarazado de los requiebros de Altisidora, le pareció que estaba en su centro y que los espíritus se le renovaban para proseguir de nuevo el ‘asumpto’ de sus caballerías, y volviéndose a Sancho le dijo: «La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad así como por la honra se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombre». (De la Introducción a la edición conmemorativa, en el cuarto centenario de “EL INGENIOSO...”). Suerte.

Jueves, 23 Julio 2020 13:21

Los 40 días de Grey

Según el calendario que llevo en el móvil, y en lo dispuesto por la autoridá, son cuarenta los días que faltan para que las docentes y los docentes, al menos, se incorporen a sus centros de trabajo, sufrimiento y placer. Y cuarenta y cinco para que en la Comunidad Valenciana (uno de los diecisiete reinos de taifas) los que hayan adquirido la condición de alumnas y alumnos deban, por lo sabido hasta ahora, incorporarse a sus centros de enseñanza (o diversión). Por mi parte, como ya no me puedo incorporar, veré el espectáculo desde la barrera, pero estaré atento, muy atento, porque tengo intereses en saber, en primer lugar, qué será de mis dos descendientes que por primera vez se toparán con la realidad escolar. ¡Menudo estreno, los pobres!  Y sin que ello quiera decir que pase de lo que les ocurra, o no, al resto.

En este galimatías sanitario y educativo-normativo, contradictorio; en este negocio de buitres; con estas expectativas; para las obligaciones e imposiciones; contemplo tres escenarios posibles que, como todas las predicciones, tienen sus riesgos; pero como no cobro...

El primero. Según lo dispuesto por el criterio de Celaá (Soler y Marzà, con cara de bobalicones, mirándola en el plasma), con el visto bueno de Illa y Simón (quizá haya sido en los despachos al revés), en lo que queda de Estado, todo “quisqui”, en septiembre, a sus puestos; y lo será, en general, presencialmente. Dando la cara, viéndose las caras, pudiéndose tirar cuescos, oliéndolos como toda la vida; pero también pudiendo inhalar toses, y comerse los “achises” y demás, con o sin virus, griposos o acatarrados, con mascarillas o sin ellas, con grupos “burbujas” o inter-comunicados, con más o menos (me decanto por esto último) profesorado sirviendo igual para un roto que para un descosido, etc. Si la economía es lo primero, es la consecuencia que se deriva. Todo se decidió (tarde, y cuando no había escapatoria), como es conocido, creyendo que podría colar que, el afamado virus estaba, “controlado”. Habrá descontento profesional, bajas incentivadas hasta “a ver”, riesgos por determinar, nervios, apuros, maldiciones, y quizá, héroes a los que aplaudir en esta ocasión. Las madres y padres respirarán, quizá con el alma encogida como mucho, y las autoridades (que habrán pasado la pelota y espolsado las pulgas) volverán a centrarse en sus ocurrencias para mantenerse en el puesto. Habría que tener previsto qué pasaría con los padres que decidieran esperar y no arriesgar a sus retoños, pese a la obligación de asegurar asistieran a clase.

El segundo. Visto cómo se están desarrollando los acontecimientos (y lo dejo ahí, que sólo tengo quinientas palabras) no es descabellado pensar que, en cuarenta y cinco días, todo lo parido, debatido, acordado, improvisado, fiado a futuro, se venga abajo, y la realidad u otros intereses hagan que se vuelva al cierre de los aparcamientos hasta más ver, o vacunar, o... La salud, se dirá, estará por encima de la economía, y quizá, por encima de la opinión pública del contribuyente, que siempre, siempre será “ignorante y egoísta”. ¿Cómo saberlo o preverlo? Consultas a los “medium” clarividentes. En este caso es que, de no ser muy evidente la nueva virulencia de la pandemia hipotética y vayan cayendo los generales y los soldados, habrá pitos y flautas, división de opiniones, explayamientos en los wuashapps familiares, confrontaciones, y pocos aplausos. Lo online, retornará porque habría que vender y consumir. Los docentes seguirían cobrando el sueldo íntegro.

El tercer escenario (me vuelvo a pasar de las quinientas). ¿Presencial para los valientes y vocacionales, terraplanistas y antivacunas, combinado, eso sí, con vídeos chorras youtube y maestras/os en bata a través de las pantallas? Ufff, yo qué sé. Quizá “mi hijo a mi cobijo, y el de tu nuera, fuera”. Y lo dijo Píndaro: “La resignación es un suicidio diario”. Por ello, llamo a la Revolución. Quedan 40 días de Grey. Si no nos leemos, disfruten en agosto, que EL ECONÓMICO volverá, seguro, en septiembre.

Lunes, 29 Junio 2020 18:03

Derribos, pintadas, garabatos...

Una de las impotencias que me lleve a cuestas en mi memoria cuando sucumbí ante la represión como funcionario docente, fue el hecho de seguir soportando nombres de CEIP públicos con nombres de personajes de distinto pelaje que, respondiendo a una época y poder determinado que los impuso, seguían activos, “vivitos” y molestando, después de no sé cuantos años de Transición y de estado aconfesional. Para vergüenza de sus comunidades educativas, sus Ayuntamientos, y los poderes políticos de distinto signo y color. En especial, aquellos que en su día se impusieron fruto de la influencia de la religión católica que ofrecían el bajopalio a un cruel dictador, y que nunca fueron revisados a la luz de todo lo nuevo que se va sabiendo de ellos y ellas. Algún símbolo crucificado contribuimos a denunciar, quitar, y ocultar, que presidía, encima de las pizarras, las aulas.

A los distintos derribos de estatuas que se están llevando a cabo en estos días, a lo largo y ancho del mundo entero, y a raíz de la muerte de un hombre negro, asesinado por un policía blanco en Minneapolis (EE.UU.) con una rodilla en el cuello, y pese a sus gritos para ser comprendido (así se aprobó nuestra Constitución del 78; con una bota en el cuello, que solo aflojaron cuando se dijo SÍ), le han seguido pintadas y garabatos (y otras obscenidades y “profanaciones”), en un desahogo incontenido y aplazado; saludable. De justicia. Eran muchos símbolos en el espacio público que no merecían tan preeminente lugar, ni tan bochonorso reconocimiento, que resumo en boca de un autor: “El antirracismo es una batalla por la memoria”. Por todo ello, de Gobierno, de Instituciones; y gentes del buen vivir, y de orden, de rezo y de paraísos fiscales, así como de fortunas engendradas, o heredadas, de la épocas coloniales, esclavistas, supremacistas, y otras.

Cuando derribamos a Franco de su estatua ecuestre en la plaza del Ayuntamiento de Valencia en 1983 (después de pinturas-desagravios-pinturas, y otros intentos precedentes por mandarlo a su casa, como el de 1978) fue ni más ni menos que una apelación a la Memoria, y a la Justicia: un carnicero de esa índole, pese a sus partidarios interesados, no podía presidir altivo la plaza más representativa de una ciudad (claro que, quien le sustituyó...). Algo de poder político, y mentalidad de las gentes, estaba cambiando. Y no crean, a mí no me gustó que las estatuas de Marx, Engels, Lenin fueran derribadas o apartadas de sus pedestales en distintos lugares de Europa, pero era el anuncio, y la consecuencia, del cambio de poderes: habían ganado. Ahora, a los supremacistas blancos, colonialistas, esclavistas y fascitas no les esta gustando el asunto, pero les va tocar asimilar, porque otras ideas avanzan y se actualizan a la luz del conocimiento, la ciencia, la historiografía más objetiva y la difusión más incontrolada. Pese a sus gobiernos y charlatanes de tertulia.

Y sí, sin ser iconoclasta, me da que tendremos que estar preparados para todo. El devenir de la Historia no se detiene, y es así. En El Puerto, cualquier día, el monumento al obrero, o el memorial homenaje a los obreros caídos en la siderúrgica de AHM, de Antonio Cosín, vendrá algún burgués, y los ocultará, con el beneplácito de una clase media aspirante a la que la palabra y condición de obrero _que les chirría_ desaparezca. En su lugar pondrán a Juancar con bastón en un paraíso fiscal. En Sagunto, por contra, quizá un día le cambien el nombre al auditorio “Mario Monreal” que, pianista bueno lo sería, pero que según alguna alumna... Le podrán quizá como alternativa, “Auditorio San Quico”. En mi pueblo, en el que ahora mismo habito, el “Parque el Ché”, o el “Parque Pablo Iglesias” cualquier día los cambian por “Parque Trump” y “Parque Abascal”. (¡XD, espero que no!) Pero asustar, no me voy a asustar; solo a oponer. De momento están entretenidos estigmatizando a los comunistas.

Lunes, 15 Junio 2020 12:18

Fin, y principio, de curso escolar

¡Se han desmoñigado! Habemus decisión. Se asomó el cuco a la ventana: ¡cu-cu, cu-cu! Por mi parte, emití un estornudo: ¡achís! Vicent (Marzà) y Miguel (Soler) participaron en la Videoconferencia Sectorial de Educación de la Ministra Celaá con los responsables de las Comunidades Autónomas, y acordaron algo ya conocido: 14 puntos. Parece ser que dos mearon fuera de tiesto. Al día siguiente, ambos salieron, ya digo, y con seguridad fueron salpicando gotas de agua: ¡ploc! ¡ploc! Que “el retorno es lo más idóneo por el bien educativo, social y emocional del alumnado valenciano y del conjunto de las familias”. ¡Hip! (hipo) Que hemos estudiado todos los escenarios posibles”. ¡Ejem!, ¡ejem! (carraspeo). Que “vamos a ofrecer clases presenciales para el curso que viene con espacios seguros, y que todo está muy trabajado”. ¡Ji, ji! (risa contenida). Que “material de higiene y seguridad”, que “desinfección”, que “más limpieza...”. ¡Rin, rin rin! (recreo). Del personal, las plantillas, de los interinos/as, poco.

Como reproducía una amiga en su muro: “Hemos pasado de proponer una mezcla de clases presenciales y ‘on line’, a establecer un límite de quince alumnos por aula, a dar clases en gimnasios… y ahora nos proponen una vuelta normal, como si nada hubiera pasado. No nos parece serio ni coherente”. Es verdad. Hemos pasado un final de curso con globos sondas, emisión de ocurrencias, bandazos, entretenimientos, distracciones, tomaduras de pelo...Bien es verdad que “el asunto” es peliagudo; que estar en sus pellejos, pues que se me antoja como un “pase de mí ese cáliz”; pero ¡hombres! que el Derecho a la Educación lo han postergado a conveniencia, estando más atentos a turismos, bares, fútbol-es, que a lo ordenado por la propia Constitución. Parece, eso sí, que para la Etapa obligatoria, de momento, han tenido que calmar a los buitres de las tecnológicas e informáticas varias, y han dejado lo “online” para después, pidiéndoles, imagino, calma.

El fin de curso escolar está ahí. Como mucho, le queda una semana (en general). Este “San Juan” será diferente; aunque confiamos en que la paga y la extra, la pensión, lleguen puntual. Debemos consumir para levantar el país. No habrá investiduras con colocación de birretes, ni fiestas, ni playblack, ni merendolas, y los whatsapp de grupos no registrarán tanta actividad. El profesorado alzará “la mano”, y descansará. Todos contentos a la playa. Todo el mundo merece un bronceado.

Reproduje hace unos días en las redes sociales de la profesión, una ocurrencia significativa en forma de frase (desconozco autor, aunque se me antoja ser de autora) que decía: “Que ganas tengo de que mis hijos acaben el colegio para saber qué notas he sacado” (añadía emojis diversos de alguien que, por lo menos, se lo tomaba con humor). ¡Jo, jo, jo! (risa socarrona). Pues eso. Una buena frase para un final de curso. Muchas acciones de risa, pero más bien ningún comentario o relato de la experiencia habida.

Para el principio del nuevo curso escolar (fijado aquí con anterioridad para el día 7 de septiembre) ya conocemos por lo menos “algo”. Lo que no quiere decir que de aquí a entonces...Surgirán nuevas ocurrencias. En las decisiones tomadas, sin duda, han tenido algo que ver las necesidades familiares y domésticas, (más y por delante) que con las propiamente sanitarias y las del Derecho a la Educación. Espacios, ratio, comedor, transporte, turnos, horarios, modelos de organización, responsabilidades, salud laboral del profesorado, entre otros, será lo que marcará el inicio. Prestemos atención a las “rottenmeier” que podrán venirse arriba; a los “manu militaris”, a los “copiones” de los modelos escolares chinos (¡horror!).

A ver si es verdad que Marzà y Soler (mis amigos para siempre) se creen aquello que manifiestan (¡Ahora!) ante las alcachofas mediáticas. Que “los Centros son espacios de aprendizaje, pero también de socialización y desarrollo emocional de los niños, niñas, y jóvenes. Espacios de relación y principal instrumento de la reducción de las desigualdades” (del intento, diría yo). Merecidas vacaciones para todos y todas. Disfrute, con permiso del COVID19. Cristal con cristal: ¡chin-chin!, ¡tintín!

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