Manuel González Sánchez

Manuel González Sánchez

Manuel González ejerce como contramaestre en el departamento de Recocido de Arcelor Mittal empresa en la que comenzó a trabajar en el año 1991. Cuenta con las titulaciones de Técnico Especialista en Maquinas Eléctricas, también en Electromecánica y se especializó en redes urbanas e interurbanas en su etapa de trabajo en una empresa del sector de las telecomunicaciones. En la actualidad compatibiliza su trabajo con la actividad en el Grupo Político Segregación Porteña, del cual es concejal y, desde hace cuatro años ocupa el puesto como portavoz del grupo.

Viernes, 10 Julio 2020 19:04

Seguimos igual... o peor

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Recientemente visualicé un vídeo en el que el PSOE local intenta vendernos su patética gestión en el municipio. El titular inicial de esa comedia es “un año de cambio” … lo primero que me vino a la cabeza es que seguimos igual o peor…

Venden actuaciones tales como el soterramiento de las líneas del FUSIÓN, que es conocido por todos que viene de la anterior legislatura y que no es algo de lo que tengan que sacar pecho ni ellos, ni los anteriores, porque esa obra debería estar hecha desde hace bastante tiempo ya. También se atreven a apuntarse la rehabilitación de la torre de vigilancia del Grau Vell o la actuación en la alquería del agua fresca, cuestiones ambas que, en todo caso, han tenido detrás al implacable exalcalde, Quico Fernández. Que pena que no hablen del abandono sistemático del patrimonio industrial o de las múltiples cuestiones que están pendientes de resolver en El Puerto, cuestiones en buena parte también son achacables al portavoz del Bloc.

Sacan pecho por la actuación en el sendero azul que unirá las playas de El Puerto y Canet, obra cuya ejecución está siendo lenta y que ya recibirá su correspondiente crítica por parte de los ciudadanos. Y nada menos que nombran la actuación en el canal de Ciudad Mar, como si hubieran hecho algo efectivo en esa ciénaga pudenta. Me parece de traca que pretendan engañar a los ciudadanos con falsas soluciones.

A falta de otras mejoras que vender, recurren como gran logro a la visita del embajador de la Unesco, que miren ustedes, será un señor importante pero que lo metan como un gran logro me parece patético, al igual que la jornada de puertas abiertas de los servicios de emergencia, que es más pan y circo para que los ciudadanos se entretengan y no vean como caen en pedazos el pantalán o la gerencia, o como son incapaces de arreglar la plaza de la concordia.

En algo les daré la razón: este año hemos cambiado, pero ha sido a peor en el estado de limpieza de El Puerto, porque miren ustedes, se nos está comiendo la porquería, el pueblo está más sucio que nunca. Les recordaré una y otra vez que son el equipo de gobierno con mayor número de liberados en la historia del municipio y eso se debería notar, sin embargo, es tan pobre la gestión municipal que recurren a intentar vender humo a la ciudadanía. Hagan ustedes caso, déjense de tonterías y trabajen un poquito más.

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«M’agradaria insistir i recalcar que volem governar escoltant, perquè una condició necessària per al servei públic és la proximitat. Vull que els veïns sàpiguen que estem ací per a ells, sempre amb una escolta activa que ens permeta donar resposta a les seues inquietuds i problemes, millorant les seues vides»

Con estas palabras iniciaba el alcalde, Darío Moreno, esta legislatura. Apelaba a la necesidad imperiosa de escuchar a los vecinos. Que están ahí para ellos, que era necesaria la proximidad y la escucha activa de sus inquietudes y problemas. El mismo equipo de Gobierno que él preside, apenas un año después, se olvida misteriosamente de estas palabras manteniendo, injustificadamente, el Pleno cerrado a cal y canto, y alargando la celebración de estos de manera telemática hasta al menos el 21 de septiembre.

En Iniciativa Porteña estábamos convencidos de que el del mes de junio sería el último a distancia, mucho más opaco, y que, a partir de este mismo mes de julio, podríamos volver a verles las caras a nuestros vecinos, muchos de ellos, deseosos de volver a trasladar quejas y sugerencias a sus representantes políticos. Una vez más, la decepción nos da de bruces con la realidad.

Puesto que el Salón de Plenos del Ayuntamiento, pequeño y prácticamente desfasado, no permite que se mantenga la distancia social requerida, desde Iniciativa Porteña propusimos que los Plenos se celebraran temporalmente en el Centro Cívico de El Puerto, espacio más grande y accesible, además de cercano a la mayoría de los vecinos del municipio. Es, además, sabido que la legalidad vigente lo permite, y tan solo la voluntad del equipo de gobierno hubiera servido para celebrar los plenos presencialmente en un ambiente de seguridad, como, precisamente, permitiría el salón del Centro Cívico u otros espacios similares.

No solo no compartimos este anuncio del alcalde, sino que ni siquiera llegamos a entender qué motivos permiten la celebración de otros eventos que organizará el mismo Ayuntamiento (como el de este mismo sábado, que habrá representación teatral en la Casa de Cultura, o la audiencia pública que celebrará Darío en Almardá), y en cambio impiden la celebración de Plenos bajo la misma normativa de seguridad. ¿Por qué puede haber público en eventos públicos culturales y el órgano más representativo de la política local, en el que habitualmente participaban vecinos, se celebrará de espaldas a la ciudadanía? En este tipo de eventos acude más cantidad de gente que en el Pleno, puesto que el aforo así lo permite. ¿Por qué esos se organizan y se potencian desde el Ayuntamiento y, sin embargo, el Pleno se seguirá celebrando de manera telemática?

Es natural que esta manera es la más cómoda para el equipo de gobierno, que ve cómo todos sus graves errores de gestión no se ven realzados por la ciudadanía, pero desde Iniciativa Porteña volveremos este próximo mes a presentar mociones para poner de relieve lo que los vecinos, lamentablemente, no podrán hacer.

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Viernes, 05 Junio 2020 19:06

Primer año de legislatura

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Hemos sobrepasado el primer año de legislatura. Bien es cierto que estos últimos meses, la pandemia ha cubierto todo y apenas ha dejado espacio para otras cuestiones. No obstante, ha llegado la hora de hacer balance de los primeros 365 días de mandato del equipo de gobierno conformado por PSOE, Compromís y EU.

Darío Moreno es un bon chiquet, pero he de decir que no basta con tener buenas maneras para mandar en un municipio como este. Más bien, la sensación es que los de Compromís, que controlan Cultura, Fiestas, Educación y Urbanismo, parece que actúan muy a su bola, al igual que los de EU que campan a sus anchas en la SAG y en Juventud. Darío debería vigilar más de cerca a sus compañeros del equipo de gobierno.

Dicho esto, seguimos con los problemas que teníamos antes de las pasadas elecciones, agravados con un descontrol total de la economía municipal. Basta con mirar el orden de los últimos plenos, en los que se han aprobado multitud de modificaciones extraordinarias de crédito, cuyo propósito es pagar facturas sin consignación presupuestaria. Lo mismo que los 2,5 millones de euros del remanente de tesorería que se han dedicado a pagar facturas de años anteriores. Millones de euros de descontrol, la mayoría procedentes de las delegaciones de EU y Compromís, todo un aviso de navegantes para el señor alcalde.

Otra de las cuestiones que llama la atención durante este último año, son los numerosos contratos menores o negociados que se han firmado por el equipo de gobierno, contratos que por su cuantía se adjudican a dedo. Estas prácticas fueron denunciadas por Compromís cuando mandaba el PP, pero ahora son ellos precisamente los que más están abusando de esta herramienta.

Seguimos sin resolver cuestiones como la limpieza o el asfaltado de calles, a lo que podemos unir el montón de grandes obras pendientes de finalizar. Horno Alto, Gerencia, Museo Industrial, Plaza de la Concordia, Pabellón, etc., que casualidad, casi todas en El Puerto. Nuestro pueblo ve como su patrimonio se hunde, en este caso en el mar, pues lamentablemente hemos visto como se hundía una parte del pantalán que se ha convertido en un símbolo del abandono de nuestro pueblo.

En resumen, este escrito lo podría haber realizado el año pasado y habría sido prácticamente igual, lo cual quiere decir que el avance ha sido cero. Lo pueden ver ustedes mismos si estos días pasan por la playa, verán el canal de ciudad mar, los aparcamientos de la playa, el paseo marítimo o el pantalán toda una muestra de lo que les he contado.

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Viernes, 15 Mayo 2020 19:06

Nada será como antes

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Al igual que muchos de ustedes, soy un vecino acostumbrado a mantener relaciones sociales, que es algo que los españoles llevamos en nuestro ADN. El nuevo orden que se acerca nos aleja de esa manera de ser tan genuina. El amigo que en cuanto te ve, te choca la mano, o la amiga que te da dos besos porque no coincidía contigo desde hace una semana, gestos que no se verán en los próximos meses, y ya no digamos los abrazos de alegría o de consuelo.

La cervecita en las terrazas acompañada de un plato para compartir en el que degustamos unas patatas bravas. El almuerzo en cualquiera de los restaurantes o bares que conocemos, con nuestras olivas y cacaos que también se comparten. Me temo que estas cosas no las veremos en mucho tiempo…

Me encanta hablar de cerca con la gente, o salir en bicicleta en grupos… esa fotografía que nos hacemos a mitad de etapa, todos sudados por el esfuerzo y juntitos para salir dentro del encuadre de la cámara del móvil. Esas carreteras llenas de ciclistas que ascienden los puertos de montaña de la comarca.

El cine en compañía de la familia o los grandes estrenos que no dejan ni una sola butaca vacía. Los festivales que en los últimos años han llenado la explanada del horno alto o el concierto junto al Epicentre que se celebra justo antes de las fiestas de El Puerto… ¿y las fiestas? Difícil veo que este año se vuelvan a montar los recintos feriales, o si se montan, no tendrán un aforo limitado.

El gobierno municipal ha decidido gastar más en Sagunt a Escena, un esfuerzo que me temo quedará baldío si no avanzamos mucho en los próximos meses. Más lejos queda el inicio de temporada de los clubes de balonmano y fútbol, pero mucho tendrán que cambiar las cosas para poder vivir esas tardes tan ambientadas en el Ovni.

Se acerca el verano, veremos como se normaliza el uso de nuestra playa o del paseo marítimo, o de las terrazas de los chiringuitos y heladerías. Francamente esta incertidumbre predice una mala campaña de verano.

Nada será como antes, eso es algo que todos nosotros sabemos. El virus que nos ha cambiado la vida está siendo demoledor, pero hay algo mucho peor; el miedo que nos han inoculado desde determinados medios de comunicación ha propiciado una patología muy grave en una buena parte de la sociedad. Hace unas semanas escribí que echaba de menos muchas cuestiones que formaban parte de mi vida cotidiana. Ahora sé que costará mucho recuperar esas cosas, y lo peor, costará mucho recuperar algo tan bonito como nuestra manera de ser.

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Viernes, 24 Abril 2020 19:05

Encarcelado en mi propia casa

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Imaginen ustedes que un delincuente a punta de pistola les impidiera salir a la calle. La lógica dice que llamaríamos a la policía para que lo redujera, es decir, las autoridades se esforzarían por restituir el orden, con lo que los ciudadanos podrían volver a una situación de normalidad. Prevalecerían los derechos de los ciudadanos.

Paradójicamente, en este momento se nos está impidiendo, disfrutar de un derecho fundamental, la libre circulación, porque aseguran que habrá incívicos que incumplirán las normas que se implanten para acabar con este encarcelamiento en casa que nos han impuesto con el estado de alarma, más bien estado de excepción. Algunos argumentarán que el impedimento a que ejerzamos nuestra libertad de circulación viene condicionado por el intento de evitar que se extienda el COVID-19, pero ya me dirán ustedes que mal haríamos los ciudadanos si saliéramos a la calle siguiendo las indicaciones de no hacerlo en grupos, o solo junto a aquellos con los que convivimos, y manteniendo la separación adecuada de otras personas. Que me explique alguien que mal haríamos por el mero hecho de salir a pasear o hacer deporte siguiendo las normas marcadas. No existe justificación para negarnos esto.

No señores. No acepto esta situación. Aún así, cumplo con mis obligaciones ante el mandato gubernamental y me quedo en casa; sin embargo, las autoridades incumplen con su obligación de defender nuestros derechos básicos, pues ante la posible acción de los incívicos acaban con nuestra libertad, por tener miedo a su incapacidad para gestionar la situación. De hecho, nos están negando un derecho recogido en la declaración de derechos humanos y también en nuestra constitución, que concretamente en el artículo 19, dice lo siguiente: “Los españoles tienen derecho a elegir libremente su residencia y a circular por el territorio nacional. Asimismo, tienen derecho a entrar y salir libremente de España en los términos que la ley establezca. Este derecho no podrá ser limitado por motivos políticos o ideológicos”

Es evidente que hay un mandato del documento que regula nuestro estado de derecho, una norma que nuestras autoridades están obligadas a cumplir. Vale, acepto el encierro en el límite de nuestras fronteras, impuesto también en el exterior, pero no me parece de recibo el sometimiento de una buena parte de la población a unas normas excesivamente severas, salvo que nos oculten alguna información, lo cual sería aún más grave. Es inexplicable que permitan salir a los niños una hora para evitarles daños psicológicos, pero que se olviden de los jóvenes y adultos…Que me lo expliquen…

Hay millones de ciudadanos que suspiramos por salir a dar un paseo, por hacer deporte o simplemente para tomar el sol. Las normas que nos pueden exigir son controles horarios, caminar en solitario o en pareja. Estoy convencido de que muchos de nosotros aceptaríamos estas exigencias y sería muy bueno para nuestra mente y nuestra salud, al mismo tiempo que supondría un mayor respeto a nuestra libertad de movimiento. Pero no, tras el estado de alarma se esconde el mayor atentado contra nuestras libertades que yo recuerdo. En lugar de velar por nuestro derecho a la libre circulación, se pliegan al miedo al incivismo de unos pocos. En lugar de ser valientes y apostar por castigar a quienes presuntamente incumplirán unas normas menos restrictivas, utilizan las fuerzas de seguridad para castigarnos a todos.

Los ciudadanos españoles estamos dando una auténtica lección de comportamiento y civismo, siguiendo las indicaciones de las autoridades y sometidos a unas restricciones bajo mi criterio inaceptables. En Europa, con la excepción de Italia, se está actuando de manera diferente con un confinamiento más leve. En Francia o Portugal se puede salir a pasear o a hacer deporte, en Inglaterra incluso se puede salir en familia. En todos los casos respetando las distancias de seguridad con otros ciudadanos. En Alemania, incluso el gobierno, a través del ministerio de sanidad, recomienda salir a pasear o a practicar deporte de manera diaria, bien es verdad que allí el confinamiento solo ha sido obligatorio para aquellos que han dado positivo por coronavirus. Tampoco pido que nos apuntemos al desafío de los países bajos, en los que apenas ha habido restricciones

Lo que estoy reclamando desde estas líneas, es que respeten a los ciudadanos, porque con las políticas aplicadas están sembrando el terror y la histeria colectiva, obligándonos a confinarnos y manejando la información que recibimos en nuestros hogares, adoctrinando de manera vergonzosa a través de determinados medios de comunicación públicos y privados. No, no acepto esta situación. El momento es grave por la enfermedad que nos ataca, pero las consecuencias de este encierro pueden ser muchísimo más graves.

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Viernes, 03 Abril 2020 19:04

El valor de lo cotidiano

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Estos días la mayoría de los ciudadanos estamos viviendo el confinamiento impuesto por un maldito virus, que va a tensar al máximo la capacidad de respuesta de nuestra sociedad. En algunos casos, ese confinamiento abarca incluso nuestro trabajo, algo que de momento en mi caso no se ha dado, puesto que hasta la fecha en el departamento de Arcelor donde presto mis servicios, no se ha producido la parada total de la instalación, que justamente comienza hoy. Pero aún trabajando, echo de menos muchas de las cuestiones que hacía de manera cotidiana, dejando a un lado las obligaciones que tengo por el desempeño de mi cargo público.

Echo de menos mis salidas en bicicleta, con esos recorridos por las sierras de Espadán o Calderona, aunque en este momento incluso el recuerdo de los paseos por el llano de nuestra costa o por la carretera nacional, siguen siendo un bálsamo que me relaja cuando soy capaz de trasladar mi mente a esos momentos. Echo de menos mis almuerzos en el Trópic en Gilet, o en el Paquita conocido como el paraíso de los ciclistas en Eslida, o en el Puntal de Vilavella… Y también aquí debajo de mi casa en el Aquarium donde suelo comerme el bocata un par de días por semana. Siempre he “presumido” de almorzar los 365 días del año, en muchas ocasiones acompañado por otras personas con las que compartía conversación y por supuesto, tomándome el cremaet del que me considero un experto catador.

Echo de menos los paseos por mi Puerto, en muchas ocasiones acompañado por mi esposa, echo de menos nuestras calles, la humedad de nuestra playa y las quejas de esos vecinos que se acercan a pedirme ayuda o consejo. El paseo marítimo, el triángulo umbral o cualquiera de nuestras avenidas. Recorrerlas a pie y con prisas, en ocasiones ha sido un martirio que ahora mismo como digo echo de menos.

Echo de menos los encuentros en la sede de Iniciativa Porteña, su actividad frenética en ocasiones, las anárquicas reuniones de junta en las que me ponía nervioso porque todos queríamos hablar al mismo tiempo. También los momentos que paso en la peña ciclista porteña que, si bien no son muchos, llenan una parte de mi vida que me reconforta. Los plenos o comisiones municipales que ahora son por una fría pantalla de ordenador, las personas que vienen a los plenos, que casi siempre son las mismas, pues también, también los echo de menos. Ir de compras con mi esposa, algo que normalmente me agobia, he de reconocerlo, pero que ahora mismo no me importaría acompañarla.

Echo de menos el día a la semana en el que iba a ver a mi madre, en ocasiones apenas media hora por mis múltiples ocupaciones. Ella con 85 años es colectivo de alto riesgo, por lo que está en su casa confinada, con mi hermano. Y no recibe visitas de ninguno de sus otros 8 hijos, 16 nietos y 9 biznietos. Todos los años nos juntamos por su cumpleaños, a ver si al año próximo podemos volver a juntarnos todos. Echo de menos ver a mi madre y a mis hermanos. Echo de menos la posibilidad de viajar o ir a comer por ahí con mi esposa.

En estos momentos, nos damos cuenta de que nuestra vida esta llena de pequeñas cosas que realmente, aunque en ocasiones nos tensan, son esa válvula de escape necesaria. Valorar esos grandes momentos o los pequeños detalles que nos brinda la libertad de movimiento, es algo que estamos aprendiendo. Seguro que después de este mal sueño, muchos de nosotros sabremos valorar mejor todas esas cosas que forman parte de lo cotidiano.

Quizá luego echemos de menos lo vivido en este confinamiento, que desde luego también ha tenido esa parte buena, pues también hemos pasado más tiempo al lado de las personas con las que convivimos, lo cual es un lujo que no suele estar a nuestro alcance. Solo han pasado dos semanas desde que se decretó el estado de alarma, pero a todos nosotros nos parece ya una eternidad. Queremos que acabe, pero también somos conscientes de que es necesario, que nuestro esfuerzo es vital para derrotar al coronavirus. Sé que esta batalla la vamos a ganar.

Sé que muchos de vosotros lo estáis pasando mal porque conoceréis o sois familiares de algunos de los que han enfermado. Trasladaros todo mi apoyo, y a quienes hayáis sufrido pérdida, mi más sentido pésame. Ante esas pérdidas, todo lo que he escrito pierde relevancia, lo sé, y por ello os pido que entendáis el contexto en el que escribo estas líneas.

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Viernes, 27 Marzo 2020 19:05

La pandemia de 1918

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Parece que la historia se repite, aunque en el caso que les cuento, salvando las distancias. Entre 1918 y 1919, tuvo lugar una pandemia terriblemente mortífera, que llamaron “la gripe española”. Al parecer, esta pandemia tenía su origen en Estados Unidos, pero fue mal llamada española porque Europa estaba inmersa en la primera guerra mundial, lo que provocó que en España se le diera a esa gripe, mayor importancia en los medios de comunicación.

Por la relevancia alcanzada en nuestro país, se conocen las cifras de muertos en todo el Estado que se vio azotado en varias oleadas que provocaron 147.114 fallecidos en 1918, 21.145 en 1919 y, por último, en 1920 acabó con la vida de 17.185 personas. Como es lógico de suponer, esta pandemia también alcanzó a nuestro pueblo.

En lo que se llamaba el poblado del Puerto, en aquel entonces residían más de 1400 habitantes; las condiciones de salubridad no eran las más adecuadas. Me consta por lo que contaba hace años alguno de nuestros mayores, que entre los vecinos del núcleo porteño hubo mucho miedo, aunque no se conoce con certeza cuantos muertos ocasionó la gripe española en nuestro pueblo. He recurrido al libro de “la memoria necesaria” de Buenaventura Navarro, que en tres volúmenes ha recogido la historia de nuestro pueblo desde su nacimiento hasta las elecciones municipales de 1979. Impresionante trabajo que merece la pena ser estudiado. Pues bien, en el primer volumen, con respecto a esta pandemia, hace referencia al número de fallecidos que en 1918 fue de 44 personas, lo cual evidencia que hubo causas anormales que impusieron esta elevada tasa de mortandad. En 1919, el total de fallecidos fue de 7, que contrasta con el desastre del año anterior.

Es evidente que las medidas tomadas en El Puerto, no se pueden comparar con lo que tenemos hoy en día. Es importante reseñar que en el resto de España se procedió al cierre de colegios y universidades, también se controló la desinfección del ferrocarril de la época, pero evidentemente, a juzgar por el número de fallecidos, las medidas fueron ineficaces.

En España, la primera etapa de contagios no fue la más dura, pues al llegar el verano, la epidemia bajó su potencial, pero con la llegada del otoño, volvió con enorme fuerza, causando una mortandad brutal. Aquí, en El Puerto, coincide con los datos recogidos por Buenaventura Navarro, pues esa segunda oleada debió ser la causa de la tremenda mortandad en el mes de octubre de 1918, en el que fallecieron 37 personas en nuestro pueblo.

Es curioso, como he dicho antes salvando las distancias, ver como la historia se repite. Nuestros ancestros sobrevivieron a una pandemia durísima que azotó todo el Estado Español, en unas condiciones de salubridad y alimentación muy alejadas de la actualidad. Sirva este recordatorio para que seamos conscientes de lo que nos estamos jugando, porque solo con la colaboración de todos nosotros podremos evitar un mayor desastre.

El Puerto, aunque sea un pueblo con una historia muy corta, ya tiene en su pasado momentos que sirven de enseñanza para mostrarnos el camino a seguir. Vamos a vencer esta batalla una vez más…

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Viernes, 20 Marzo 2020 19:34

Desinformación

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La crisis del coronavirus nos ha pillado a pie cambiado a la mayoría de los ciudadanos y lo que es peor al gobierno español. El desaguisado es de proporciones descomunales, con un sistema de salud que se está viendo superado en el conjunto del estado y con un confinamiento que está afectando, a la libertad de movimiento de los ciudadanos, a toda la actividad pública y privada y también a la economía de cada casa. Todos esos servicios que nos prestan restaurantes y todo tipo de comercio se han reducido a los sectores considerados imprescindibles, con lo que el medio de vida de muchísimas personas ha quedado suspendido de manera indefinida.

Ahora millones de ciudadanos vivimos pegados a los móviles, leyendo diarios, viendo la televisión y recibiendo cantidades ingentes de falsas noticias que están generando muchísima ansiedad en la población que busca, no solo los medios de comunicación cercanos en los que encontrar esa verdad que parece nos quieren ocultar. Escuelas, institutos y universidades cerradas, suspensión de toda actividad al aire libre, cierre temporal de empresas, todo ello aderezado con unas cifras de infectados poco creíbles, a tenor del número de fallecidos que se está produciendo.

Por ello, considero necesaria ahora más que nunca esa transparencia de la que tanto nos llenamos la boca desde las instituciones, y más concretamente desde la institución municipal. Cada día vemos al actual alcalde anunciando medidas que están muy bien de cara a paliar los efectos de este encierro forzado. Pero no basta con poner buena cara y hablar de las bondades que se plantean desde el ente público más cercano a la población. Si desde ahí no se está consiguiendo y dando toda la información, también la que no nos gusta contar, se está sembrando la desconfianza entre nuestros vecinos.

En este municipio hay un órgano representativo de la ciudadanía, elegido en unas elecciones locales, que cuenta con 25 concejales. Estas personas, entre las que me encuentro, considero que deberían conocer de primera mano la información de cual es la situación real de nuestro municipio en lo que a nivel de afección por el coronavirus se refiere. Como representantes de los ciudadanos deberíamos actuar precisamente como portavoces de este ayuntamiento transmitiendo la realidad sea muy buena o sea muy cruda, asumiendo con ello nuestra obligación de mantener bien informados a nuestros vecinos.

Sin embargo, lamento decir que nos enteramos de las cosas de oídas, igual que cualquier otro vecino del municipio, con lo que, ante las preguntas de los vecinos, nuestra respuesta no es creíble y esto incrementa la desconfianza. No es creíble que los 25 concejales de un ayuntamiento de más de 65000 habitantes, no conozcamos la situación de primera mano, pero desgraciadamente es así de real. He intentado que se nos informe, pero parece que las autoridades temen por el uso que podamos hacer de la información, algo que me parece una absoluta estupidez, ya que lo que fomentan es la desconfianza de nuestros vecinos.

Insisto desde esta tribuna en que cada día se debería informar de los números reales de contagios en nuestra comarca, en nuestro municipio, en el Hospital. Ello acabaría con la desinformación existente que fomenta precisamente el alarmismo que esos que ejercen la censura quieren evitar. Como ejemplo, el otro día enviaban WhatsApps hablando de cierre del hospital o del centro de salud, por contagios, mensajes falsos que generaron alarma.

Por eso es necesario crear esos puntos de información veraz, y desde luego esa información debería ser trasladada diariamente al inicio de la jornada y al final de esta, a los concejales del Ayuntamiento de Sagunto, servicios municipales y también a los medios de comunicación locales, pues de esta manera se evitarían los bulos y la desinformación existente. Hacer lo contrario es equivocarse de camino. Señor alcalde, aparecer cada día para vender la gestión municipal puede parecerle incluso bonito, pero sinceramente es necesaria esa información que nos están negando.

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Viernes, 28 Febrero 2020 19:14

La mejor opción, con los peores políticos

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Ayer pude comprobar, una vez más, que los políticos de los grandes partidos con representación en el Ayuntamiento de Sagunto, colocan las siglas de sus respectivas formaciones por encima de los intereses de los vecinos.

Presentamos en el pleno municipal una moción, en la que se planteaba que se trasladara a nuestro puerto comercial la ampliación prevista para el puerto de Valencia. Recordemos que en Valencia ese proyecto está tropezando con muchísimos problemas a nivel político. En el cap i casal no quieren esa ampliación, que cuenta con un presupuesto de mil millones de euros, que se traducirá en más de 14.500 puestos de trabajo directos e indirectos.

Pues bien, en Iniciativa Porteña pensamos que, si viniera hasta aquí esa gran terminal, supondría un gran impulso a nivel de trabajo, no solo para nuestro pueblo, también para el resto de la provincia. Explicamos que, a diferencia de Valencia, aquí contamos con el espacio y planeamiento adecuado para situar las infraestructuras viarias necesarias para la entrada y salida de mercancías. En Valencia tendrán que gastar más de 2000 millones de euros para acometer esos pasillos logísticos. Asistimos impasibles a una estafa en toda regla, puesto que ese dinero saldrá de las arcas públicas.

Razón de peso para pensar en nuestro puerto comercial, puesto que las carreteras que unirán Parc Sagunt con el By Pass, el desdoblamiento de la carretera de la IV Planta, el acceso sur al puerto comercial o la llegada del tren de mercancías hasta el puerto, son infraestructuras que se van a acometer sí o sí, y le darán a nuestro puerto las conexiones necesarias para una ampliación como la prevista en Valencia.

Sin embargo, el hecho de que fuera IP quien presentó la moción, condicionó la aprobación del pleno. Una vez más, el resto de partidos políticos buscaron la forma de desnaturalizar el contenido del acuerdo que pretendíamos desde Iniciativa Porteña. Aún dejando claro que nuestro puerto era la mejor opción para la ampliación pretendida en Valencia, tanto PSOE, como Compromís, PP o EU, optaron por diluir la moción. No miraron por nuestro pueblo, miraron hacia Valencia y las siglas de los partidos a los que representan, porque lamentablemente cada día demuestran que no representan a los ciudadanos del municipio…

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Viernes, 07 Febrero 2020 19:40

Pantalán, serà per diners?

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El próximo miércoles, Iniciativa Porteña realizará una audiencia pública bajo el lema “Salvemos el Pantalán” … parece que de nuevo somos nosotros los que tendremos que ejercer la presión en la calle para que los responsables del desastre tomen las medidas necesarias para convertir el pantalán en un paseo sobre el mar, que es lo que recoge el convenio suscrito entre la Autoridad Portuaria de Valencia (APV) y el Ayuntamiento.

He de reconocer que detecto entre nuestros conciudadanos cierto desánimo, en parte provocado por una campaña de acoso y derribo de cualquier opción de recuperar el pantalán. Por un lado, nuestro alcalde o el exalcalde salen a la palestra pidiendo a la APV que asuma sus responsabilidades, pero por otra, vemos como personas muy señaladas de sus mismos partidos políticos, salen a la palestra hablando de la barbaridad de dinero que cuesta rehabilitar esa infraestructura. Doble juego al que nos tienen acostumbrados cuando se trata de hablar de las cuestiones que afectan a El Puerto.

Hay una cuestión que tengo muy clara: la APV es la máxima responsable de este desaguisado. Según recoge un estudio publicado en noviembre del 2018, el coste de rehabilitar todo el pantalán supera los 14 millones de euros. Su demolición 7,5 millones. Es decir, que, tanto en un sentido como en otro, estamos hablando de mucho dinero. Hemos de tener en cuenta que la APV se comprometió a una inversión de 6 millones, más 3 millones que nuestro exalcalde se comprometió a extraerlos del 1,5% cultural, que son unos fondos dotados por el ministerio de fomento.

Hay una cuestión que chirria en todo esto. El exalcalde, Quico Fernández, conocía de primera mano el coste real de rehabilitación del Pantalán, por lo que resulta increíble que pensarán rehabilitarlo con la firma de un convenio con una cantidad real de dinero que escasamente llegaba al 40% del valor de rehabilitación que recogía el estudio. Además, incluían esos 3 millones a aportar por el Ayuntamiento del 1,5% cultural, que realmente es un dinero que está en el aire. Conclusión: ese convenio era una tomadura de pelo y realmente no tienen ninguna intención de reconstruir el pantalán.

Por estos motivos es muy importante que la apuesta de IP reciba el apoyo de nuestros vecinos, porque tengo clarísimo que, si al final se rehabilita el 100%, el 80% o el 50% del pantalán, será indudablemente por nuestra presión. De lo contrario, como en tantas otras cosas, dejarán pasar el tiempo para que lo veamos caer poco a poco, y luego limitarse a reparar los daños medio ambientales que puedan causar. Esperan que cunda la desmoralización y el desánimo entre todos nosotros.

Por mi parte, solo voy a adelantar alguna cuestión de las que trataremos en la audiencia pública del próximo miércoles. La APV es una sociedad responsable de un volumen de negocio cercano a los 2500 millones de euros, el 2,4% del total de la Comunidad Valenciana, lo cual tiene un impacto en empleo directo e indirecto, de más de 39000 puestos de trabajo…Es decir, no estamos hablando de una pequeña empresa, sino de un entramado que ha generado miles de millones en el presente siglo. Por lo tanto, convendremos en que la inversión del pantalán para ellos es “pecata minuta”

Para desarrollar su negocio, la APV invirtió en nuestro municipio una gran cantidad de dinero en la segunda dársena. Y con ello, se tuvieron que tomar una serie de medidas a nivel urbanístico que afectaron de manera muy seria al desarrollo de El Puerto hacia el sur. Estas afecciones y prohibiciones de circulación de ciudadanos, o de condiciones de crecimiento de nuestro pueblo o industria en toda la zona de afección, por poner algunos ejemplos, son cuestiones que se palian con la firma de convenios que deberían suponer inversiones de la APV en la integración del puerto comercial en la ciudad o como en este caso, en habilitar el pantalán como paseo abierto a la ciudadanía.

He titulado este artículo con una pregunta en valenciano: serà per diners?... Piensen ustedes que normalmente, los puertos en el Estado Español, invierten en cuestiones medio ambientales y de integración Puerto-Ciudad, un 3,01% del volumen total de sus inversiones. Y ahora les hago otra pregunta: ¿Cuánto ha invertido la APV en estas cuestiones aquí? La respuesta ya la conocen ustedes… por lo tanto, convendremos que tras los cientos de millones que se invirtieron en la segunda dársena y en habilitar nuestro puerto comercial para graneles, vehículos, contenedores y otras mercancías, es hora de que la APV haga frente a su responsabilidad social corporativa con nuestro pueblo, nos lo deben. Pido vuestro apoyo en esta reivindicación cuyo comienzo tendrá lugar el próximo miércoles a las seis de la tarde en el centro cívico. Con la cara bien alta.

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SAUTO COMERCIAL JULIO
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