Ignacio Belzunces Muñoz

Ignacio Belzunces Muñoz

San Sebastián, 1959. Periodista, fotógrafo y diseñador gráfico. En 1979, con 20 años, Inició sus colaboraciones en prensa y radio. Vivió de lleno el proceso de reconversión industrial en la siderúrgica porteña, del que informó, día a día, a medios regionales y de Madrid. En 1986 fundó El Económico.

A mí, que no me gusta el fútbol, siempre me ha sorprendido que la mayoría de los días de la semana hubiese partido de esta o aquella competición. El caso es que casi todas las noches se llenan de verde las pantallas, y la gente sigue el evento deportivo tan ricamente. Esto del balompié y los programas de cotilleó que hay a toda hora en las diferentes cadenas de televisión, garantizan, casi al cien por cien, el entretenimiento y, por qué no decirlo, el adormecimiento de una buena parte de la ciudadanía.

Sin embargo, a criterio de los que manejan la sociología, la dosis de fútbol y comadreo variado, para la que está cayendo, ya no debe ser suficiente, de ahí que nos estén tratando de entretener con otras cortinas de humo algo más sofisticadas. Entre "el caso del tesorero de PP", que parece el título de una novela de Agatha Christie, y "Las andanzas del yerno del Rey" que también sería un buen nombre para una película del genial Berlanga, la gente, cuando no está entretenida con el 'Sálvame' de turno o el partido de la noche, se distrae pensando en el morrocotudo lío que tienen los populares, y, por la parte mayestática, partida doble: por un lado, lo mal que estará pasándolo la pobre Infanta Cristina, tan inocente ella, por culpa de ese proceso judicial que va a ser más largo que los Episodios Nacionales de don Benito Pérez Galdós, y, por otro, lo mucho que dan de sí las aventuras de Corinna, la entrañable amiga de Su Majestad. Todo esto, claro está, convenientemente aderezado con el riesgo de que se rompa España por culpa de los catalanes, que eso siempre une mucho, y, por si faltara algo, las declaraciones de algún ministro, de cuando en cuando, como las más recientes del titular de Interior sobre el matrimonio homosexual. Eso sí que es una ocurrencia y no las de Zapatero. Acuérdense que este personaje y Wert, el de Educación, fueron tertulianos de la SER.

Aquí ya no se habla de otra cosa que del Caso Bárcenas, del Instituto Nóos, de Corinna, de que está en peligro la unidad de España y otros cuantos señuelos más. Hasta los medios informativos más serios del país dedican amplios espacios para abordar, un día sí y otro también, estos asuntos, como si en España no hubiesen otros problemas. Eso pretenden hacernos creer, desde luego, a juzgar por lo que se publica en el universo mediático. Ayer, sin ir más lejos, el tema del desempleo, que es el principal problema de los españoles, fue eclipsado otra vez por la nueva entrega del caso Bárcenas. Pero tampoco se habla de los desahucios, ni de la brutal caída del consumo, ni de las protestas ciudadanas, ni de cómo está afectando a las capas más humildes de la sociedad española los copagos sanitarios o de medicamentos, ni de la gente que se quita la vida porque no puede soportarlo más, ni de los 30.000 millones de euros, casi tanto como el rescate a la banca, que han estafado a humildes ahorradores con las preferentes, ni de lo que va a caer la esperanza de vida por culpa de los recortes sanitarios, ni de las privatizaciones. De esto no se habla porque no conviene, es mejor que la ciudadanía se entretenga con carnaza a discreción, que aparece y desaparece del universo informativo según conviene. Analícenlo y verán como esto, en el fondo, es lo del pan y circo de los romanos, pero en moderno.
Miércoles, 20 Febrero 2013 22:20

Montoro, la Verdú y Telefónica

La última edición de los Premios Goya no fue, ni mucho menos, tan crítica contra el Gobierno como la ya histórica del "No a la guerra". Sin embargo, al Gobierno de don Mariano, que tiene el sentido democrático que tiene, todo le parece subversivo. En mi opinión, por si sirve de algo, la última fiesta de los galardones del cine español se caracterizó por desarrollar un guion pautado y muy bien medido. Los titiriteros, como así denomina a este colectivo la derecha más cavernícola e impresentable de la nación española, no podían dejar de hacer mención al hundimiento de España y al sufrimiento de millones de españoles. Además, lo expresado por algunos notables del séptimo arte español, no es más que un clamor popular en toda nuestra patria, incluida Cataluña y los archipiélagos, naturalmente.
 
Esta edición de los premios se celebró el domingo, pues hoy mismo, tres días después del evento, el vasto aparato mediático al servicio del Gobierno, que en gran parte o en su totalidad se financia con dinero público, sigue desacreditando cansinamente a los autores de tan tibias críticas. Lo máximo, el colmo de los colmos, ha sido la pésima intervención del señor Montoro, de burócrata de la CEOE a ministro de Hacienda. Este caballero ha dicho, sin ruborizarse y sin dar nombres, que algunos de esos galardonados que vertieron críticas en el escenario, no pagan impuestos en España. Lo que no aclaró el señor ministro es si no pagan porque son defraudadores, como, presuntamente, lo son: Bárcenas, el vicepresidente de la CEOE y Pujol Ferrusola, o porque, al residir en otro país más de 183 días al año, pueden cambiar su residencia fiscal, que es lo que realmente ocurre.
 
Es verdad que es poco patriótico que algunos actores, cantantes y deportistas españoles de éxito, recurran a esta vía legal para no pagar a la Hacienda española, claro que es poco patriótico e insolidario, pero aún es peor que las grandes empresas del país, las del IBEX 35, apenas tributen un 5% a Hacienda. Si todas estas compañías cotizaran al fisco al 35%, no habría hecho falta subir el IVA del 16 al 18% y, después, hasta el 21%. Pero aquí, se trata de que los asalariados y las clases populares mantengan, a base de impuestos cada vez más elevados, el grueso del gasto del Estado, mientras las grandes corporaciones se van de rositas. Así va el país, que cada vez está más hundido en la miseria.
 
No en vano, los consejos de administración de estas grandes compañías, están sembrados de representantes del PSOE y del PP, que junto a los designados por el poder financiero, se encargan de que se utilice el BOE para publicar, en muy diversas formas, las normativas que les permiten pagar a Hacienda una ridiculez. Todos estos tertulianos pierden toda la credibilidad cuando critican, por ejemplo, a Maribel Verdú, y, sin embargo, se callan como putas ante el escandaloso escaqueo fiscal, por ejemplo, de Telefónica. Y es que, cuando te das cuenta de que los grandes grupos mediáticos están en manos del Gobierno o de la banca, se puede concluir con bastante facilidad que el que paga manda.
 
Martes, 12 Febrero 2013 18:00

El Sudoeste

Las medidas del neoliberalismo extremo que azotan a Europa, entre las que hay que resaltar el artificioso incremento del endeudamiento público, las subidas de impuestos, los recortes generalizados y las fuertes reducciones salariales, están repercutiendo muy negativamente en los países ubicados en el Sudoeste del continente, es decir, Grecia, Portugal, España e Italia, que en su conjunto superan los 135 millones de habitantes, lo que representa el 27% del total de la población de la Unión Europea. Los efectos de estas políticas son absolutamente devastadores: el paro crece y crece, el poder adquisitivo de los que todavía tienen empleo se ha visto mermado de forma muy notable por los recortes salariales y, como consecuencia de este empobrecimiento general de la población, el consumo está por los suelos.

Los inicios de la actual crisis se sitúan en el cuarto trimestre de 2007, por tanto, ya son más de cinco los años ininterrumpidos de recesión económica. Sin embargo, ahora, que dicen que ya hemos pasado lo peor, el Grupo siderúrgico ThyssenKrupp Steel Europe anuncia su intención de cerrar la planta de Sagunto. ¿Argumentos?, los de siempre, la incertidumbre económica y la fuerte reducción de los niveles de consumo, sobre todo en el Sudoeste de Europa. Es decir, si, transcurridos ya 5 años de recesión, el grupo siderúrgico alemán piensa en marcharse porque el área mediterránea pierde interés en términos de negocio, es fácil aventurar que lo que queda de travesía del desierto va a ser igual o peor que lo que hemos pasado hasta este momento, o sea, que va para largo, para muy largo.

Dicho en roman paladino, que los países del Sudoeste europeo continuarán avanzando en la senda del empobrecimiento a lo largo de los próximos años y, por consiguiente, el consumo seguirá bajo mínimos durante mucho tiempo. ThyssenKrupp Steel Europe, que forma parte del conglomerado financiero industrial alemán, o sea, que está en el puente de mando desde donde se le transmiten las órdenes a la señora Merkel, sabe muy bien el futuro que le espera a estas naciones del Sudoeste, asfixiadas por un endeudamiento público que crece artificiosa y fraudulentamente, gracias al papel cómplice que juega el BCE, siguiendo instrucciones de Berlín y Bruselas. No tengo ninguna duda de que los germanos están intentando colonizar a esta parte de Europa por medio de la deuda, pero eso no les va a salir gratis.

Si de los 500 millones de ciudadanos que hay en la Unión, han dejado de consumir los de Grecia, Portugal, España e Italia; si a estos 135 millones de habitantes sumamos todos los del Este, cuyo grado de pobreza todavía es mucho mayor, y, por consiguiente, tienen un limitado acceso al consumo, el principal beneficiario de la Unión Europea y monetaria, que es Alemania, lo va a empezar a pasar mal, pero de eso, de que no se puede tener todo, ya se irán dando cuenta los teutones.

El representante en España de esas políticas neoliberales extremas tan dañinas es, por cierto, el Partido Popular, que, como se recordará, el 20 de noviembre de 2011 fue ampliamente respaldado por el pueblo español en las urnas. Lo recuerdo, porque es muy importante que no se pierda de vista este detalle.
 
@I_Belzunces
Sábado, 02 Febrero 2013 17:34

Lo típico

Los principales partidos políticos del país se han visto envueltos en líos de corrupción desde, prácticamente, la apertura democrática. Hasta no hace mucho, el caso Filesa era, sin duda ninguna, el clásico de cita obligada a la hora de referirse a la podredumbre política, y, claro, los socialistas salían siempre muy malparados. Pero aquí ocurre como en las películas del oeste, que siempre hay un pistolero que es mucho más rápido y desalmado. A la vista de las últimas revelaciones, el caso Filesa se ha quedado en cosa de aficionados del tres al cuarto si se compara con el tsunami de mierda que está sacudiendo al Partido Popular.

Los supuestamente beneficiarios de todo este latrocinio, no han tardado en jurar y perjurar que todo es mentira, una gran mentira, un ataque contra el bueno de don Mariano Rajoy y ese Partido Popular tan transparente, tan honesto y tan honrado. Tanta falsedad les ha producido tal grado de indignación que, como no podía ser de otra forma, van a emprender acciones legales contra el mensajero. Lo típico. ¿Y por qué no contra Bárcenas? Puede que sean corruptos, eso ya se verá, pero no tontos. Es decir, si alguien se lo lleva crudo, no va a ser tan bobo de reconocerlo públicamente, porque, a partir de ese momento, debería de presentar la dimisión ipso facto, y como ustedes comprenderán fácilmente, aquí lo último es dimitir. Por consiguiente, hay que aguantar la tarascada hasta que pase el tiempo y escampe, que, como dijo no sé quién, no hay nada más viejo que el periódico de ayer.

No sé si se han dado cuenta, pero hay políticos o asimilados que llevan un tren de vida más propio de millonarios: casas suntuosas, coches de alta gama, viajes de ensueño, ropa carísima, relojes de lujo, etc., etc. Que gente más lista, pensaba yo, que con lo que cobran les cunde el dinero que es una barbaridad. Debía de ser por eso, por ser tan listos, por lo que ocupaban los cargos políticos más relevantes del Estado, las autonomías, o los ayuntamientos. Pero me he llevado una gran decepción cuando he conocido los papeles de Bárcenas.

En esta España triste, en esta España muerta, las buenas gentes se quedan boquiabiertas ante tanta desfachatez y tanto escarnio. Por cierto, mientras hablamos y escribimos de todas estas componendas, nos olvidamos de que hay 6 millones de parados, de que se va a seguir destruyendo mucho empleo en 2013, de que el consumo está hundido, de que esto de la crisis va para largo, y de que estamos pagando impuestos, muchos impuestos, para tapar los socavones que han dejado una pandilla de desaprensivos, muchos de ellos ladrones de guante blanco, que ni van a ir a la cárcel, ni, desde luego, devolverán el dinero. En pocas palabras, que se van a ir de rositas, exactamente igual que los políticos. Lo típico.
 
@I_Belzunces
El que fuera presidente del Gobierno, José María Aznar, anunció el otro día a través de FAES, siglas que algunas veces me recuerdan a Falange Española, que se va a querellar contra el periódico de PRISA por señalarle con el dedo, al publicar en sus páginas que fue Aznar el que, para mejorar los emolumentos mensuales de estos altos dirigentes del PP, tuvo la idea de repartir, entre ellos, sobres con miles de euros y en negro. No sé yo si será verdad o no lo que ha difundido El País, aunque, si finalmente presenta la querella el señor Aznar, es decir, que no va de farol; si se admite a trámite y se llega al pleito, ocasión tendrá el periódico que fundara Polanco de acreditar con pruebas lo publicado. En todo caso, quién mejor que un inspector de Hacienda, como el señor Aznar, para urdir la martingala más adecuada que posibilite eludir al fisco. ¿No les parece? Insisto, habrá sido Aznar o Perico el de los palotes, pero la idea ha sido tan buena que, según lo publicado, ha permitido a unos cuantos jefes del partido cobrar, durante 20 años, sueldos millonarios y, al mismo tiempo, escaquearse de la tributación.
 
Si les digo la verdad, a mi no me ha sorprendido que el tesorero Bárcenas tuviera 22 millones de euros en un banco suizo. Es lo que suele ocurrir cuando se maneja mucho dinero de oscura procedencia. Al conocer esta noticia, pensé que, para que este sujeto acumulara tal cantidad de fondos, era necesaria la colaboración de otros miembros del partido, y al día siguiente es cuando trascendió el asunto de los sobres. No puede ser que durante 20 años este individuo acumulara, tacita a tacita, semejante cantidad de capital, mientras los demás pasaban la mano por la pared.
 
No está nada bien que estos señores se arreglaran el sueldo mensual a base de unos miles de euros de dinero negro, claro que no está bien. Son, supuestamente, servidores públicos y, por tanto, deben de dar ejemplo con una conducta absolutamente intachable. Sin embargo, lo más grave, a mi juicio, es la procedencia de tantísimo dinero. Eso es lo verdaderamente grave: quiénes aportaban esos fondos y qué recibían a cambio. Acuérdense que el juez Garzón iba tras la pista de esos caudales de oscura procedencia cuando fue apartado de la carrera judicial, pero este es otro tema.
 
En fin, que una vez más salen a la palestra hechos de extrema gravedad que vienen a confirmar lo que todo el mundo tiene clarísimo: que la corrupción está extendida como una metástasis a lo largo y ancho de la nación española. Todo esto, mientras los españoles las pasan putas pagando las consecuencias del saqueo de España. Por cierto, ¿el reciente indulto al kamikaze, ha sido gratis o pagando? Lo digo, porque, ahora que los pelotazos urbanísticos están de capa caída, se pueden recaudar fondos con la concesión de indultos, por si no se les había ocurrido.
 
En cualquier país europeo de larga tradición democrática toda esta banda de corruptos, de la derecha y del PSOE, que en todos sitios cuecen habas, estarían apartados de la política, y muchos de ellos en la cárcel, pero aquí, en España, les aplauden y les votas. Así nos va.
 
@I_Belzunces
Martes, 15 Enero 2013 20:41

Liberales de boquilla

Ya hemos empezado un nuevo año, el 2013, que seguramente será tan malo como el extinto 2012, incluso peor, y, de momento, no se vislumbra nada novedoso, sino más de lo mismo: recortes, desahucios, privatizaciones, subidas de precios, bajada de salarios, consumo bajo mínimos, y mayor empobrecimiento de la población. Las cosas pintan así de mal para la mayoría de los mortales, sin embargo, siempre hay excepciones. Ahora que el Gobierno de la nación pensaba poner freno a las jubilaciones anticipadas, le ha puesto un palo en ese engranaje, quien puede ponerlo, y no le va a quedar más remedio que dejar aparcado este asunto durante una temporada. La reestructuración del sector bancario y la de Iberia va a requerir de este instrumento, el de las prejubilaciones, para ajustar plantillas de forma más barata.
 
Efectivamente, serán miles los puestos de trabajo que se amorticen en los próximos meses, sumando la reestructuración bancaria y el ajuste de Iberia, pero, mediante las prejubilaciones, los costes para las empresas siempre serán mucho más bajos, puesto que la adaptación de las plantillas se realiza, en una gran parte, con cargo a los Presupuestos Generales del Estado. Mandar al paro a todos esos excedentes, gran parte de ellos rayanos en la edad del retiro, es un drama sin paliativos, por supuesto que sí, pero no es por esto, ni mucho menos, por lo que los quieran mandar a casa prejubilados, claro que no, de lo que se trata es de que los costes por el ajuste de las plantillas recaigan, sobre todo, en el Estado. Por cierto, los excedentes en el sector de la banca no tienen más objetivo que mejorar la cuenta de resultados de estas entidades, aunque, por el cierre de sucursales, empeore el servicio.

Lo curioso del caso es que aquí, yendo todos de liberales, me refiero al Partido Popular, lo que practican es justamente lo contrario. Suben impuestos a los asalariados para pagar las deudas de la banca, que, dicho sea de paso, entre unos y otros la han saqueado, pero las grandes corporaciones apenas tributan, especialmente las del IBEX 35. Han crecido como setas empresas, gabinetes y despachos que se están forrando al abrigo de los encargos de la administración, mientras los funcionarios se quedan sin trabajo, pero cobrando a final de mes. Se despiden a cientos de profesionales de las televisiones autonómicas para externalizar esos trabajos con productoras privadas. Se cede suelo público para montar colegios privados o concertados. Se traspasa el negocio de la sanidad al sector privado, que seguirá nutriéndose de los fondos públicos. Desde mi punto de vista estos no son liberales, son otra cosa, pero en fin, al final no hay que olvidar que todo esto es posible por la voluntad de las urnas, y, aunque la democracia es algo más que votar cada cuatro años, al menos en países europeos de larga tradición democrática, no se puede negar que los ciudadanos tenían ganas de cambio.
 
@I_Belzunces
Lunes, 31 Diciembre 2012 13:03

El negocio de la salud

Oímos hablar de fondos de inversión, pero, realmente, no sabemos qué son exactamente, de qué se nutren o cómo funcionan. Por lo que he podido leer en prensa especializada, un fondo de inversión es un mecanismo de ahorro que aglutina a cientos o miles de pequeños y medianos inversores. El dinero de este colectivo de ahorradores, que constituye el fondo inversor, y que en ocasiones puede ser ingente, es gestionado por un equipo de especialistas que, a cambio de una comisión, se encarga de 'colocar' estos recursos económicos en distintos productos, tales como títulos de renta fija, acciones, activos monetarios, deuda soberana, etc. Ni que decir tiene que con las 'colocaciones' de estos capitales se persigue la más alta rentabilidad.
 
¿Se imaginan ustedes el sistema público de salud, el de Madrid, por ejemplo, en manos de un fondo de inversión? La salud de los ciudadanos gestionada por un grupo de brokers, especuladores sin escrúpulos. Aunque eso sí, todo por nuestro bien, para seguir garantizando la gratuidad de la sanidad, cuando ya he dejado claro en mi anterior artículo, «Otra gran mentira», que de gratis nada de nada. Si cualquier concejal de Urbanismo ha podido hincharse a ganar dinero, financiando a su partido a base de modificaciones interesadas en el planeamiento, no quiero ni pensar la de comisiones y otras prebendas que se puede llevar más de uno por poner en manos privadas el negocio de la asistencia sanitaria. Esto no es un pelotazo, es lo siguiente.
 
¿De verdad piensan que cediendo la gestión de la sanidad a fondos de inversión o compañías privadas se va a reducir el gasto? ¿De veras lo creen? Si cuanto más dinero facturen a la administración más han de ganar, ¿por que razón hemos de creer que van a reducir la factura sanitaria? Lo que va a ocurrir aquí es que se aumentarán los beneficios a base de engordar la facturación a la administración y, al mismo tiempo, reducir los costes de explotación del negocio, que sólo se puede hacer de una forma: mermando la calidad asistencial, aunque eufemísticamente se denomine optimización de la gestión. Que no estamos hablando de ONGs, sino de buitres sin ninguna clase de ética, que solo persiguen el máximo beneficio.
 
Por cierto, ¿se han parado a pensar qué puede ocurrir si quiebra cualquier gestor del negocio sanitario?, muy fácil, que tendrá que salir el Estado en su auxilio, o sea, todos los ciudadanos, lo que siempre implica aportaciones millonarias de fondos públicos. Algo parecido a lo que ha pasado con la banca, que, después de sacearla, ha hecho falta una inyección multimillonaria, eso sí, pensando en los impositores. Cómo nos venden la cabra, ¿verdad?
 
La privatización encubierta de la sanidad, que viene promoviendo el Partido Popular, es algo que ya puso en marcha la conservadora Margaret Thatcher en el Reino Unido durante la década de los 80, atendiendo a las recetas neoliberales recogidas en «Los fundamentos de la libertad», obra cumbre de austriaco Friedrich A. Hayek, sin embargo, los años transcurridos ha puesto en evidencia, además de otras carencias, que la asistencia sanitaria desaparece de aquellos núcleos de población donde no es rentable. ¿Se imaginan que ocurrirá en las zonas menos pobladas de España. Todo esto tiene un final: que haya un sistema sanitario para los ricos y otro para los pobres.
 
@I_Belzunces
Domingo, 23 Diciembre 2012 11:45

España es diferente

Este país no tiene arreglo. El informe de Greenpeace: «Amnistía a la destrucción, una investigación sobre los intereses privados detrás de la reforma de la Ley de Costas», pone al descubierto cuáles son las auténticas motivaciones de la revisión del citado texto legal que ha puesto en marcha el Gobierno de España. Tras una primera lectura del mencionado documento, se ve con claridad meridiana que no se trata de algo inconsistente, sino de un trabajo muy documentado, como lo acreditan las numerosísimas referencias que, a lo largo de todo el informe, figuran a pie de página. Si le echan un vistazo, comprobarán que los nombres que aparecen son de gente muy relevante, desde el señor Matutes, aquel que fue ministro de Exteriores en el primer Gobierno de Aznar, hasta Ignacio López del Hierro, nombre que, seguramente, no les dirá nada, pero si le añadimos que se trata del esposo de María Dolores de Cospedal, ya queda todo mucho más claro, ¿verdad?
 
Al final, la conclusión es bien sencilla: no hay nada como pertenecer a la órbita de poder y tener capacidad de influencia en el Consejo de Ministros para que a uno le hagan un arreglo a medida. Aunque, según este informe, el primer beneficiado de esta reforma de la Ley de Costas va a ser el propio ministro del ramo, señor Arias Cañete, que con esta actuación también defiende intereses propios y de la familia. Supongo que todas las afirmaciones que se realizan en este interesante trabajo de la organización ecologista serán absolutamente verídicas, porque, en caso contrario, ya les habrían llevado a los tribunales todos los peces gordos que en el citado dossier aparecen.
 
Decía al principio que este país no tiene arreglo, aquí, después de más de tres décadas de democracia, han cambiado pocas cosas, los negocios se siguen realizando en el palco del Bernabeu y en las cacerías, como bien refleja la excelente película de Berlanga: La escopeta nacional. Es lógico que todo esto sea posible en una democracia tan poco transparente, y es que la opacidad parece fundamental para que la corrupción se instale en la mayoría de los estamentos del país. Por otro lado, tampoco debe de extrañar que estas cosas sucedan en un sistema político como el español, que es la consecuencia de la reforma del régimen anterior, donde los buenos negocios se hacían al abrigo de los favores políticos, aunque, entonces, no era como ahora, puesto que la corrupción, por no ser necesario, no estaba democratizada. De todos modos, en lo esencial las cosas apenas han cambiado, quizá, el único cambio lo podemos encontrar en que ahora Greenpeace emite un informe, dando pelos, señales, nombres y apellidos, y no meten a nadie en la cárcel ni fusilan a sus autores al amanecer, que es lo que ocurría en el régimen fascista del Generalísimo. Es verdad que se ha avanzado, pero poco, por menos de esto, el señor Arías Cañete ya habría dimitido en cualquier países europeo de los serios, pero ya se sabe que, como decía don Manuel Fraga Iribarne: «España es diferente», y tan diferente.
 
@I_Belzunces
Jueves, 20 Diciembre 2012 11:12

Haberlas, haylas

He leído en los digitales que, para hacer caja, los portugueses van a vender sus empresas públicas rentables, seguro que los alemanes van a tratar de quedarse, a precios de saldo, con estos negocios, y es que, como dice un buen amigo mío, las partidas se ganan cuando se arreglan. Portugal, después de aplicar severos recortes, tiene que recurrir a la venta de patrimonio, lo cual demuestra que, lejos de mejorar, empeora a pasos agigantados con tantos tijeretazos. Las medidas neoliberales no funcionan, es evidente, ¿no? Aquí, en España, ocurrirá algo parecido, y cuando, asfixiados por las deudas, se vean forzados a malvender AENA, Puertos del Estado, Adif, Renfe, AVE, Loterías, y otras compañías estatales, vendrán los teutones a quedarse estas gangas por cuatro perras, así conseguiremos liquidez para pagarles la deuda. Está todo muy bien planificado.

Mientras el Banco Central Europeo siga prestándole dinero a los bancos y no a los estados miembros de la Unión, que es lo que debería de hacer, el incremento del endeudamiento será inevitable. Si España pagara la deuda soberana al 1% de interés, que es lo que le cuesta a la banca, el débito español rondaría, seguramente, entorno al 20% del PIB y no al noventa y tantos por ciento del Producto Interior Bruto, que es a lo que asciende ahora, gracias a este negocio que, sustentado en el latrocinio de guante blanco, tienen montado los banqueros, sobre todo los alemanes, con la necesaria colaboración del BCE, de Bruselas y de Berlín, que, a través de la deuda, va a germanizar medio continente. Si Adolfo Hitler levantara la cabeza se quedaría maravillado de ver con qué sencillez coloniza Europa el conglomerado financiero industrial germano, que no la Merkel, sin pegar un solo tiro.

Algunos de los que el 20 de noviembre de 2011 votaron al PP, y que ya le están viendo las orejas al lobo, todavía tratan de auto convencerse, de que hicieron lo correcto, con la ya famosa cantinela de que no hay alternativa posible, ¡falso! Alimentan este argumento añadiendo que lo que tenemos no será tan malo desde el momento en que los antiguos países satélites de la Unión Soviética se vuelven locos con solo pensar que se van a integrar en la Unión Europea. Claro que están ansiosos, es lógico que así sea, porque al principio, como le ocurrió a España, solo van a recibir ayudas de los fondos europeos, y porque, además, sus ciudadanos podrán circular libremente por todo el territorio de la zona euro y, por tanto, buscarse la vida fuera de sus empobrecidas patrias. Que esas pequeñas naciones quieran incorporarse, no significa, en ningún caso, que la Unión Europea vaya por el buen camino, y mucho menos que no haya alternativas. Haberlas, haylas.
 
@I_Belzunces
Martes, 18 Diciembre 2012 13:49

Otra gran mentira

Estarán cansados, seguramente, de oír a nuestros políticos hablar de la sanidad gratuita y universal, de garantizar la gratuidad en el sistema público de salud, de que con la subida del IVA se pretende mantener la gratuidad en la sanidad, etc., etc. A base de repetir una y otra vez el mensaje, la mayoría del personal empieza a ver razonable que se cobre el euro por receta, que se pague una parte de los medicamentos, que se cobre una parte del transporte sanitario no urgente, incluso que se recorte el catálogo sanitario. Claro, dice la gente, con todo gratis es imposible, algo habrá que pagar.  ¿Y quién le ha contado a estos políticos que a los ciudadanos nos sale de gratis la sanidad? Eso es una gran mentira, otra más. Todos los que tenemos trabajo, pagamos cada mes un dineral en concepto de Seguridad Social, aunque no vayamos al médico para nada. Ese treintaitantos por cien bien largo que ingresa cada empresa a las arcas de la SS, es salario en especie, por eso la parte mayoritaria la aporta el patrón y el resto el empleado. O sea, que de gratis nada de nada.
 
Lo que ocurre aquí es otra cosa bien diferente. Efectivamente, lo que se pretende es privatizar el servicio sanitario y poner en manos de determinados círculos, cercanos al poder político y financiero del país, este nuevo nicho de negocio. Cuando ya han conseguido que la mayoría de los españoles crean que el sistema público de salud es gratis, ahora viene cuando la matan, es decir, cuando hay que privatizar la sanidad para, eso sí, seguir garantizando su gratuidad, que es otra gran mentira. De hecho, la privatización va a suponer mayores costes y, en ningún caso, mejorará en lo sustancial. Pero en fin, es lo que hay.
 
Lo que no deja de sorprenderme es lo poco coherente que es el pueblo español. Estos días estamos viendo movilizaciones de la clase médica, en contra, por ejemplo, de la privatización de los hospitales de Madrid. Estoy seguro que muchos de esos facultativos, que, seguramente, tendrán sus consultas privadas, votaron al PP el 20 de noviembre de 2011, pero ahora salen a la calle a protestar. ¿Acaso no sabían lo que iba a ocurrir? No era ningún secreto, desde luego que no, por ejemplo, en la Comunidad Valenciana ya hace años que el PP ha privatizado varios centros sanitarios. En definitiva, que no se podía alegar ignorancia.
 
@I_Belzunces
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