Ignacio Belzunces Muñoz

Ignacio Belzunces Muñoz

San Sebastián, 1959. Periodista, fotógrafo y diseñador gráfico. En 1979, con 20 años, Inició sus colaboraciones en prensa y radio. Vivió de lleno el proceso de reconversión industrial en la siderúrgica porteña, del que informó, día a día, a medios regionales y de Madrid. En 1986 fundó El Económico.

Viernes, 15 Mayo 2020 19:09

Nubarrones

Leía en la prensa de ayer que «Francia se propone repatriar toda la producción de PSA y de Renault», y que «Nissan cerrará la planta de Barcelona, según Nikkei». Estas noticias, publicadas por dos medios nacionales como El País y El Economista, dan en qué pensar. Dice el Gobierno francés que el retorno de la producción a suelo galo debe ser la contraprestación de la industria del automóvil a las ayudas públicas que conceda el Gobierno de la República Francesa para que los fabricantes puedan superar la actual situación de crisis. Si esto se llega a materializar, está claro que terminarán echando el cierre las fábricas que tienen en España, Renault, Peugeot y Citroën. Parece que la frase preferida de Trump, «America first», se termina extendiendo por las economías europeas.

Estas noticias no son nada positivas para el futuro industrial de Sagunto, puesto que, como he dicho muchas veces, pasamos del monocultivo siderúrgico al del sector del automóvil. Fueron tan listos los que en aquel momento tomaron las decisiones, que volvieron a poner todos los huevos en la misma cesta. Es verdad que después de la desoladora situación que se produjo por el desmantelamiento de la cabecera siderúrgica y la pérdida de miles de puestos de trabajo, allá por la década de los 80 del siglo pasado, había que buscar nuevos yacimientos de empleo y, en esa línea, se hizo lo que se pudo, pero ahora, seguramente, volveremos a pasar por momentos complicados si se produce la ‘repatriación’ de estas industrias a las que suministran materiales las principales empresas de la comarca: ArcelorMittal Sagunto, Galmed, Pilkington Automotiv y AGC Flat Glass Ibérica, que, en su conjunto, generan más de 2.000 empleos directos, a los que hay que añadir los inducidos. Recordar aquí que Bosal, la planta de tubos de escape, ya desapareció del escenario local.

El ERTE promovido por ArcelorMittal, desde el 8 de mayo y hasta el 31 de diciembre, donde los trabajadores pierden alrededor de un 40 por ciento de la masa salarial bruta, apunta un cambio de signo y marca una nueva tendencia en las relaciones laborales, que, probablemente, terminará extendiéndose al resto de las industrias. Es el neoliberalismo descarnado que ya se aplica en otras latitudes. Estas medidas, sin ser el acabose, afectarán a la economía local, puesto que, si no hay ingresos, no hay consumo y eso se notará en el corto plazo. Por otro lado, tampoco ayuda la incertidumbre que planea sobre el sector del automóvil, no solo porque las empresas puedan regresar a sus países de origen, sino por la propia transición ecológica que se implantará. En definitiva, que a cuenta del coronavirus nos viene otro lío gordo, cuando todavía quedan secuelas de la anterior crisis, la de 2008.

Viernes, 08 Mayo 2020 19:38

La crisis ya llegó

Este viernes, 8 de mayo, ArcelorMittal ha transmitido a los representantes de los trabajadores las condiciones definitivas del nuevo ERTE que afectará a la totalidad de los empleados que la multinacional tiene en sus 17 centros de trabajo ubicados en España. En total, más de 8.000 obreros. Finalmente, no hubo acuerdo entre la empresa y los sindicatos, no fue posible aproximar posturas. De esta manera se llega a una situación muy complicada, puesto que la siderúrgica presenta un expediente de regulación temporal de empleo por causas económicas y productivas ante la autoridad laboral, que, a grandes rasgos, contempla una reducción cercana al 40% del salario bruto de los empleados, puesto que ArcelorMittal no asume ninguna complementación salarial. Todo lo contrario de lo que ocurrió en 2009, con el anterior ERTE, que ha estado en vigor hasta ahora y complementaba hasta el 90% del salario bruto. El nuevo expediente promovido por Mittal representa, en sí mismo, un cambio de filosofía, puesto que borra de un plumazo la protección social. Así es el liberalismo descarnado.

Este giro de 180 grados es grave, sin embargo, su incidencia será mayor o menor, en función de la velocidad de recuperación que tome la industria del automóvil, puesto que el grado de aplicación del ERTE dependerá de la demanda que haya que atender. Por otra parte, hay que tener en cuenta que la evolución del sector auto también afectará a otras importantes industrias del municipio, como Galmed, Pilkington Automotive o AGC Flat Glass Ibérica, es decir, que los mejores huevos se concentran en el mismo cesto. Teniendo en cuenta que de todas estas fábricas dependen más de 2.000 empleos directos, además de los inducidos, está claro que toda esta inestabilidad e incertidumbre terminará afectando mucho a la economía local. Desde luego, no ayuda a incentivar el consumo la situación de estos trabajadores, que, además de estar afectados por ERTES desde que empezó la pandemia, no ven nada seguro su futuro, ante los vaivenes que presenta el propio sector del automóvil, que es del que dependen.

Las políticas neoliberales extremas que se vienen aplicando desde los años 80 del siglo pasado y que están generando legiones de pobres y de trabajadores precarios, son las responsables de lo que está ocurriendo. Como en economía los vasos son comunicantes, a mayor pobreza, menor consumo, por eso las crisis son cada vez más largas, potentes y frecuentes, mientras que los periodos de bonanza resultan más cortos y de menor intensidad. No olvidemos que el coronavirus solo ha precipitado una crisis económica que estaba en puertas, anunciada ya desde hace meses, cuando, todavía, seguimos sufriendo secuelas de la anterior, la de 2008. Así las cosas, hasta los neoliberales más ortodoxos, como Luis de Guindos, defienden la implantación de la renta básica. Ver para creer.

Jueves, 30 Abril 2020 19:09

Test rápidos

En medio de esta pandemia, con un confinamiento más largo de lo inicialmente esperado y con la economía bajo mínimos, es lógica esa preocupación por la gravedad de la situación, no ya de la enfermedad, sino de la económica, porque, si bien es cierto que solo se muere una vez, también es verdad que hay que comer tres veces al día. Así que todo el mundo intenta aportar ideas para adelantar en la curva al coronavirus y salir lo antes posible del hoyo. Ya vimos, no hace muchas fechas, a nuestro líder mundial, Donald Trump, recomendar las inyecciones con sustancias desinfectantes para acabar con el virus. Esto va en la línea de lo que decía, que cada cual hace sus aportaciones.

Ahora parece que se ha encontrado una solución con la realización de test masivos, como se ha dicho que algunos países salieron antes del atolladero porque se practicaron miles y miles de pruebas rápidas, aquí se está planteando, desde determinados sectores, que se realicen estos test a toda la población. La idea, como propuesta de trabajo, no está mal, pero si tenemos en cuenta que en España hay 46,94 millones de personas y que cada 14 días se pueden producir cambios en la evolución de la pandemia, porque ese es el tiempo que tarda en manifestarse la enfermedad en los nuevos contagiados, se tendrían que hacer cerca de 150 millones de pruebas en dos meses, a razón de una cada 21 días. Para realizar solo 46,94 millones de test, ¿Cuántos sanitarios y cuánto tiempo haría falta? Muy factible no parece, ¿verdad? Además, todo esto tiene un tufo a negocio multimillonario que tira de espaldas.

De la misma manera que no se encuestan a todos los censados para conocer la intención de voto en unas elecciones, sino a una muestra representativa, para saber cómo está evolucionando el coronavirus, será suficiente con hacer algo parecido y, en eso, según he leído, ya está el Gobierno de España. Efectivamente, se trata de una encuesta de seroprevalencia para la que el Instituto Nacional de Estadística ha seleccionado al azar a más de 36.000 familias. El estudio, que se ha iniciado esta semana y se realizará en dos meses, permitirá conocer la expansión real del COVID-19.

Cuando decía el viernes pasado que con una sanidad mejor dotada se habrían evitado muchísimas muertes, sé que hubo gente que se molestó, pero no hablaba por hablar, los datos oficiales reflejan que las comunidades de Madrid y Cataluña, que son las que han registrado mayor mortandad, destinaron menos recursos a sus respectivos sistema sanitarios en términos de PIB regional. Están a la cola respecto de las demás autonomías. Por cierto, ahora se tendrán que gastar mucho más de lo que quisieron ahorrar y, entretanto, los miles de muertos, muertos están.

Viernes, 24 Abril 2020 19:10

Los muertos

En esta edición se publica una interesante entrevista con el doctor de medicina familiar y comunitaria, Aurelio Duque, quien ejerció, cerca de dos décadas, como médico del Centro de Salud 1 de Puerto Sagunto. Dice este facultativo que la sanidad española no se encuentra entre las 10 mejores del mundo, que hay que fijarse en Suecia y en Alemania, que los teutones invierten en Sanidad más de un 9% de su PIB, mientras que España está por debajo del 7%. Es más, asegura que, si no se hubieran producido los recortes presupuestarios sucesivos durante la última década, el sistema sanitario público español habría respondido de forma más eficiente y, en consecuencia, el número de fallecidos habría sido mucho más bajo. Es decir, que al final los tijeretazos sí que han terminado pasándole factura a los españoles, en este caso, cobrándose muchas más vidas. Ahí está el caso alemán, que con más de 150.000 contagiados verificados, registra alrededor de 5.300 fallecidos. La diferencia es muy notable. Por cierto, también dice este facultativo que la pandemia del coronavirus ha puesto de relieve el fracaso más estrepitoso de las residencias de ancianos.

Basta con ver cómo está quedando el mapa de la pandemia en España, para darse cuenta de que el coronavirus no tiene la misma incidencia en unas comunidades que en otras y es que, en esta España de las autonomías que habría que revisar, todas las regiones no destinan los mismos recursos económicos para su sistema sanitario. Los independentistas catalanes de la extinta Convergència i Unió, que son igual de neoliberales que los sucesivos Gobiernos de la Comunidad de Madrid, se han tenido que enfrentar a una evolución de la enfermedad verdaderamente alarmante, con muchísimos muertos. Si tenemos en cuenta que las competencias en materia de sanidad están transferidas a cada comunidad autónoma desde hace años, cuando pase la pandemia y se pongan en orden todos los datos: contagiados, muertos y recuperados, veremos con claridad como quedan retratadas las diversas políticas sanitarias que han aplicado los Gobiernos regionales.

Es increible que los independentistas de Quim Torra digan ahora que con una república catalana habría habido menos muertos. El que haya más o menos fallecidos no tiene nada que ver con la forma de Estado, guarda relación directa con lo que se invierte en Sanidad. Los independentistas, exactamente igual que los gobiernos de Esperanza Aguirre, saben mejor que nadie cuántos recursos le han quitado a sus respectivos sistemas sanitarios. Por tanto, cada uno que apechugue con la parte que le toca. Los que también tienen que tomar nota son los ciudadanos, que, con su voto, han apoyado esos recortes.

Viernes, 17 Abril 2020 19:08

Ley mordaza

Habrá observado, quien siga todas las semanas este comentario de 450 palabras, que no abordo cuestiones locales desde que empezó el confinamiento. La verdad es que, como el Ayuntamiento de Sagunto está bajo mínimos, debido a las circunstancias excepcionales, hay poco que decir. Para cuando pase este episodio del coronavirus que tenemos encima, ya veremos lo que se tarda en arrancar, coger velocidad, retomar los proyectos y las iniciativas, porque mucho me temo que, entre pitos y flautas, nos plantemos en verano y, a partir de ahí, podremos dar por finiquitado el año 2020 en términos de gestión. Como tampoco sabemos cuánto durará esta situación y si se producirán segundas partes, esperaremos acontecimientos. Pero vayamos al tema.

Ayer jueves todos los medios de comunicación se hicieron eco de que el Ministerio del Interior había dirigido una comunicación a todas las Delegaciones del Gobierno con la finalidad de orientar y graduar la incoación de sanciones por incumplir el confinamiento generalizado por el estado de alarma frente al coronavirus, con multas que oscilan entre los 601 y los 10.400 euros en aplicación de la Ley de Seguridad Ciudadana. Seguramente les sonará a ustedes más la ‘ley mordaza’, que es la que aprobó el Gobierno de Mariano Rajoy y que el PSOE y, sobre todo, Unidas Podemos prometieron derogar. Es curioso cómo ha cambiado el cuento, ¿verdad? Ahora resulta que no era tan mala esta normativa que aprobó el PP para mantener a raya a la ciudadanía.

Entiendo que una cosa es estar en la oposición, disparando a todo lo que se mueve con peor o mejor tino, que es lo que vienen haciendo tanto el PP como Vox, y otra cosa es gestionar. También tengo claro que el coronavirus es un asunto de mucho calado que ocasiona grandes quebraderos de cabeza al Gobierno de España y a los del resto de países que lo están sufriendo. Por otro lado, una vez que se ha cumplido el primer mes de confinamiento, es lógico que el personal esté un poco harto de este encierro y que, como consecuencia de ello, haya cada vez más gente que se salte la norma. Por eso, precisamente, y porque Mariano Rajoy ha sido el primero en pasársela por un palmo más abajo del ombligo, es por lo que Grande-Marlasca ha tenido que tirar de la ley mordaza para advertir a la ciudadanía que el que se mueva no sale en la foto, pero sí se retrata con una buena sanción, que también hay que hacer algo de caja.

Sin embargo, no es serio ni coherente echar mano de la legislación que, justamente, PSOE y Unidas Podemos querían derogar. En fin, que donde dije digo, digo Diego y se quedan tan panchos. Vivir para ver.

Jueves, 09 Abril 2020 19:10

Un mes

Estamos ya a punto de cumplir el primer mes de confinamiento. El Gobierno de España se ha tenido que enfrentar a un toro impresionante, aunque no cabe duda de que todo es mejorable, claro que sí, pero en Francia se acercan ya a los 11.000 muertos, en el Reino Unido pasan de los 7.000 y en los EEUU rozan los 15.000 finados, mientras que los italianos rondan los 18.000 fallecidos, por lo visto, este astado, llamado coronavirus, no se torea bien en ninguna plaza, salvo en la de Berlín, donde los resultados son verdaderamente inquietantes. En Alemania los contagiados superan ya los 113.000 y los que han perdido la vida son poco más de 2.300. Da que pensar, ¿verdad? Solo hay dos opciones: o los teutones cuentan los fallecidos con otro método o lo están haciendo mejor que en el resto de los países citados.

De este episodio hay que sacar alguna lección, la primera es que lo de bajar impuestos y vaciar las arcas del Estado perjudica seriamente la salud, tal y como estamos comprobando en estas fechas donde nuestros compatriotas están cayendo por miles. Es verdad que cualquier sistema sanitario, por robusto que sea, se puede saturar, pero cuanta mayor sea su capacidad de respuesta, más vidas se podrán salvar. Para justificar las bajadas de impuestos, que, sobre todo, benefician a las rentas más altas, nos dicen que donde mejor está el dinero es en el bolsillo de los ciudadanos. Sin embargo, esta afirmación es más bien falsa, pues a la inmensa mayoría de asalariados les afectan poco esas reducciones impositivas, en todo caso, les ocasiona más perjuicios que beneficios, porque, al reducirse la recaudación, hay que aplicar recortes, con lo cual, cada vez que menguamos el presupuesto de la sanidad pública, clavamos otro clavo al ataúd.

No perdamos de vista que el neoliberalismo extremo está extendiendo la pobreza y la precariedad por toda Europa, de ahí la necesidad de poner dinero en circulación, a base de reducir impuestos, para que no caiga el consumo, pero los salarios bajos dan para lo que dan, por eso no terminamos de salir de una crisis cuando ya entramos en otra. Es por este motivo, precisamente, por el que se empieza a ver factible, incluso desde los ámbitos neoliberales, la implantación de una renta básica, es decir, los impuestos de todos se quieren utilizar para corregir en parte los errores que genera el propio sistema económico. Pero esa no es la solución. Eso es repartir miseria. Lo que hay que hacer es dotar al país de un sistema productivo potente que no se vaya al garete a las primeras de cambio, como está ocurriendo.

Entretanto, recordemos una semana más que seguimos sin respuestas de Europa. Lamentable.

Viernes, 03 Abril 2020 19:07

Relato social

El 31 de marzo, con puntualidad germánica, la Seguridad Social descontó a todos los autónomos la cuota del mes. En el municipio de Sagunto había en febrero 3.347 cotizantes en el régimen especial de autónomos y 3.261.729 en España. Veremos como quedan las cifras después del primer golpe. Sin embargo, este importante colectivo también está afectado por la declaración del estado de alerta/excepción desde que fue decretado, es decir, durante la última mitad de marzo.

El mismo día que el Gobierno pasaba el recibo a los autónomos, se celebraba un Consejo de Ministros donde se aprobaba un paquete de medidas sociales. De esta manera, los grandes medios de comunicación se hacían eco, con riqueza tipográfica, de que el Gobierno daba vía libre a un plan social para los más vulnerables y ayudas para inquilinos, autónomos y pymes. Pero cuando lees la letra pequeña, percibes con claridad que las ayudas a los autónomos y las pymes, por ejemplo, no son lo que parecen. Eso sí, posibilitan que la propaganda oficial construya un relato social más ficticio que real.

Las pequeñas empresas, que son las que realmente generan el grueso del empleo en este país, se han tenido que comer con patatas el pago de la nómina de los trabajadores y las cuotas a la Seguridad Social durante el tiempo de ‘hibernación’. Entretanto, las grandes compañías han trasladado las cargas laborales al Estado a través de los ERTES, ahorrándose, además, entre el 75 y el 100% de las cotizaciones sociales. Cómo cambia el cuento, ¿verdad? Es cierto que la micro empresa también podría haber presentado su ERTE, pero no todas disponen de los mecanismos y agilidad necesaria para ello.

Desde la derecha, se acusa al Gobierno nacional de estar influenciado por las políticas social comunistas bolivarianas de Unidas Podemos, pero los hechos acreditan que la línea social liberal domina el ejecutivo, eso sí, con la construcción de un relato que parece más social, pero que en la práctica no lo es tanto. Que nadie lo dude, los más desfavorecidos, que en este país se cuentan por cientos de miles, las van a pasar moradas.

Entretanto, como ya decía la semana pasada, seguimos sin recibir señales desde Europa. Los países del sur volveremos a pagar el pato en esta nueva crisis, como ya ocurrió en 2008. De una UE que, para ponerse de acuerdo en algo tan simple como ajustar el huso horario, necesita dos años, tampoco se pueden esperar soluciones rápidas y eficaces. Es obvio que son lentos de reflejos y si ante situaciones de verdadera emergencia sanitaria su respuesta es plana, no sé por qué seguimos perteneciendo a un club donde solo nos quieren para humillarnos y exprimirnos como a limones mediterráneos.

Viernes, 27 Marzo 2020 19:20

La salud

Decía mi madre que con la salud no se juega. Tenía razón. Estamos viendo cómo algunos países están saliendo más airosos que otros de esta pandemia del coronavirus. Los chinos y los coreanos del sur ya la tienen controlada, mientras que en Estados Unidos se han disparado tanto los contagios oficiales que, como unos campeones, ya ocupan el primer lugar de la lista. Esta pandemia pondrá en evidencia al sistema sanitario americano. En Italia y España el virus está sacudiendo a base de bien. Con todo esto se está demostrando que las decisiones políticas sí afectan, y mucho, a los ciudadanos, porque los que en su día decidieron recortar los presupuestos de la sanidad pública, son los responsables de que mucha gente haya perdido la vida. De que el virus se extienda por el territorio español no tiene la culpa nadie, aunque, probablemente, se podrían haber tomado algunas medidas para evitar concentraciones humanas o desplazamientos desde unos puntos a otros de la nación. Pero sí hay políticos y partidos que son directamente responsables de que la sanidad pública esté medio desmantelada. Esto hay que decirlo con claridad.

En todo caso, no perdamos de vista que una cosa son los contagiados oficiales y otros los reales. En Italia hablan de unos seiscientos mil y en España de medio millón, por tanto, con estas proporciones mucho más cercanas a la realidad, vemos que el grado de letalidad del virus no es mayor que el de la gripe y que también incide entre la población de mayor edad, exactamente igual que sucede con las pandemias gripales que sufrimos cada año y que nadie les hace ni caso, ni los medios de comunicación, y eso que también muere muchísima gente, a pesar de existir vacuna. En 2019, sin ir mas lejos, más de 6.000 personas en España.

Pero volvamos al tema. Es una vergüenza que el personal sanitario, la Guardia Civil, la Policía Nacional, incluso el ejército, no tengan los debidos medios para protegerse de este virus. Está muy bien que la gente salga a los balcones para aplaudirles, estos colectivos se emplean a fondo todos los días por salvar vidas o evitar la expansión de la enfermedad, incluso poniendo la suya propia en peligro, pero con aplausos y banderas no se arregla este problema. Lo que hacen falta son medios.

Es necesario que los políticos entiendan que con la salud no se juega y que es más importante dotar a la sanidad pública convenientemente que hacer aeropuertos o kilómetros de AVE. A ver si se les mete en la cabeza algo tan elemental. Y los ciudadanos, que también tienen su parte de culpa, deben tomar buena nota y la próxima vez votar con más conocimiento. Entretanto, sin señales desde Europa.

Viernes, 20 Marzo 2020 19:38

Europa

Italia, desbordada, lanzó un dramático SOS pidiendo ayuda a sus socios europeos, esos que se dan el piquito en las reuniones de Bruselas. Necesitaban mascarillas, guantes, equipos de protección, en fin, exactamente lo mismo que ahora hace falta en España. Pero los miembros de la Unión se pusieron de perfil, exactamente igual que el ‘amigo’ americano. Al final, ha tenido que ser la Cruz Roja China la que venga en auxilio de italianos y españoles. Este hecho, que no deja de ser una anécdota, demuestra lo poco que sirve a la ciudadanía esa Unión Europea, mastodóntica y carísima, gestionada por burócratas neoliberales que solo se preocupan del puro mercadeo.

Es precisamente por esto, porque solo atiende a los intereses del mercado, por lo que no tienen ninguna utilidad para los ciudadanos. Con la que tenemos encima, y la necesidad de recurrir al endeudamiento para hacer frente al coronavirus, la nueva presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, dijo, hace pocas fechas, que no movería ni una pestaña para mantener a raya las primas de riesgo. Que los especuladores financieros devoraran a Italia o España con intereses mucho más altos es fabuloso para el negocio bancario. Al final, alguien con más luces ha levantado el teléfono y la jefa del BCE ha dado la orden para lanzar un programa de compra de deuda por 750.000 millones.

Lo que pasa en esta Unión Europea con el tema de la deuda es verdaderamente escandaloso. Se trata de una estafa de proporciones estratosféricas. Cualquier país de la Unión, España, por ejemplo, que debe financiar todo el despliegue que ha dispuesto el Gobierno para luchar contra el coronavirus, lo hace recurriendo al endeudamiento con lo que eufemísticamente se denominan mercados, es decir, los bancos de toda la vida que actúan de intermediarios entre el país que pide el préstamo y el BCE. Así se incrementa artificialmente el endeudamiento español, se adelgaza el estado del bienestar y se desmantela la sanidad pública, por eso, cuando llega el virus nos pilla vencidos y desarmados. Bonita forma tienen estos hijos de su madre de ayudar a los ciudadanos.

El Gobierno de Japón y el de EEUU, por citar dos ejemplos, sí se financian directamente, sin comisionistas de por medio, del Banco Central de Japón o la Reserva Federal, pero en la Unión Europea hay que pagar peaje. Los ingleses se han ido, y no serán los únicos. ¿Alguien pertenecería a un club donde te chupan la sangre y nadie te ayuda cuando lo necesitas? Ya sé que se han acometido muchas obras con fondos europeos, pero con lo que les abonamos por intereses, las hemos pagado varias veces. El que regala, bien vende, decía mi madre.

Viernes, 13 Marzo 2020 18:37

Coronavirus

El coronavirus es más o menos mortal, dependiendo de lo dotado que esté el sistema sanitario de cada país, basta con ver las cifras tan dispares sobre fallecimientos registradas en Italia, Corea del Sur, Alemania o España. De lo que no hay duda es de su gran capacidad para propagarse, de ahí la urgente necesidad de tomar medidas que eviten el contagio, sobre todo, para no colapsar el sistema sanitario. Ahora, que se está poniendo a prueba la excelente sanidad pública española, estamos viendo que los recortes aplicados al sistema sanitario están influyendo en que la enfermedad sea más letal en España que en Alemania, pero vayamos al dato, mientras se registran en nuestro país 4.334 contagiados y 122 fallecidos, en tierras teutonas el nivel de infectados asciende a 3.156 y el de muertos se queda en 7. Está claro que la diferencia es muy considerable, lo cual no es por casualidad.

Mientras en este país se han construido aeropuertos que no hacían ninguna falta, o kilómetros de AVE que van de ningún sitio a ninguna parte, para que determinadas empresas, siempre las mismas, vivan del presupuesto nacional, hay que recortar en educación y en sanidad, dos pilares fundamentales para que los españoles tengan buena salud y estén bien formados para afrontar con éxito los retos del futuro. Sin embargo, las políticas neoliberales extremas han incidido precisamente en favorecer el adelgazamiento del gasto social, centrándose fundamentalmente en estos dos ámbitos, el de la educación y la sanidad, aunque hay otros que no se quedan a la zaga.

En la Comunidad Valenciana, después del cambio político que se produjo en 2015, se están empezando a corregir esas políticas que impulsó el PP durante sus dos décadas ininterrumpidas de Gobierno en la Generalitat. En Madrid, donde hay más hospitales privados que públicos, los ciudadanos de aquella comunidad van a pagar las consecuencias de estas políticas privatizadoras y de recortes en la sanidad pública madrileña. Que un servicio público se deteriore exprofeso, para que sus usuarios terminen optando por el privado, es más viejo que la tos. Veremos ahora como resuelven la emergencia sanitaria. La enfermedad no es particularmente grave, pero al ser tan contagiosa, se corre el peligro de que se colapsen los hospitales y que no se pueda atender a los que realmente lo necesitan. No perdamos de vista que, en los casos más críticos, el paciente puede vivir o morir, dependiendo de que disponga de oxígeno.

El alcalde del municipio, Darío Moreno, desde una gran serenidad, está tomando las medidas necesarias de acuerdo con la situación. Se trata de evitar las concentraciones de personal y de esta forma frenar el contagio. La mejor que podemos hacer a nivel particular es colaborar.

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