Ignacio Belzunces Muñoz

Ignacio Belzunces Muñoz

San Sebastián, 1959. Periodista, fotógrafo y diseñador gráfico. En 1979, con 20 años, Inició sus colaboraciones en prensa y radio. Vivió de lleno el proceso de reconversión industrial en la siderúrgica porteña, del que informó, día a día, a medios regionales y de Madrid. En 1986 fundó El Económico.

Viernes, 12 Julio 2019 18:02

Felicidades

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En la tarde del jueves, yendo por la calle, me encontré con José García Felipe, que fue concejal durante varias legislaturas y alcalde del municipio entre 1987 y 1991. Me preguntó por la marcha del Ayuntamiento, le respondí que, casualmente, se había celebrado un pleno esa misma mañana para aprobar, entre otros asuntos, las retribuciones de la nueva Corporación. Instintivamente me lanzó otra interrogante: ¿por cuánto nos van a salir? Por un millón de euros largo todos los años, le contesté. Omitiré sus descalificaciones por razones obvias, solo mencionaré que García Felipe me recordó lo que pasaba en sus tiempos de concejal, durante la primera legislatura democrática, con el socialista Manuel Carbó de alcalde, donde no hubo ningún liberado y se trabajó mucho, entre otras razones, porque había ganas y estaba todo por hacer.

En su etapa de primer edil, entre 1987 y 1991, el gasto de la Corporación tampoco supuso una carga cuantiosa para el Ayuntamiento, ni el alcalde estaba liberado, sin embargo, el consistorio funcionó bien, se hizo gestión y los proyectos salieron adelante. Pero los tiempos han cambiado, reconoció García Felipe, decepcionado, porque la política se ha convertido para muchos en su medio de vida, de ahí que el número de liberados haya tenido que ir en aumento por obligación.

Que la nueva Corporación municipal de Sagunto, que preside Darío Moreno, nos vaya a costar a los ciudadanos más de un 1.150.000 euros todos los años, no es ninguna broma. Al final de la legislatura serán más de 4,5 millones de euros. Esta senda la abrió sin complejos el anterior alcalde del municipio, el saguntino Francesc Fernández, quien, para apuntalarse en el cargo, concedió salario municipal a todo el que se lo pidió. De ahí que haya pasado a la historia por ser el Gobierno que más liberados ha tenido desde la apertura democrática y el que menos proyectos ha materializado, pese a contar con la financiación necesaria, que es el principal factor. Podría decirse, por tanto, que fue en la legislatura pasada donde se establecío un cambio significativo en esta materia, que, sin lugar a duda, marca claramente un antes y un después.

Estamos, evidentemente, ante la profesionalización de la política. Olvidados quedan aquellos tiempos que me recordaba García Felipe, en los que la vocación de servicio y el afán por mejorar el pueblo, eran el verdadero leitmotiv. Diré más, a toda aquella gente le costaba dinero ser concejal.

Por cierto, aprovecho para felicitar a la saguntina Teresa García, quien, tras quedar fuera de Les Corts, Compromís la ha elevado al puesto de directora general de Emprendimiento y Cooperativismo. Un cargo estupendo para pasar cuatro años con un salario muy digno. Nada como tener un buen padrino.

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Viernes, 05 Julio 2019 16:18

Profesionales de la política

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El portavoz de Esquerra Unida, Guillermo Sampedro, se ha empeñado en nombrarme jefe de prensa de Iniciativa Porteña. Él y sus acólitos pretenden desacreditar a este periódico, vinculándolo con una opción política. Nada nuevo bajo el sol. Sampedro es tan poco original que está repitiendo en 2019 algo que ya hizo la socialista Gloria Calero en 2003, quien nos acusó de ser «el brazo armado de la segregación». Luego, durante el mandato 2007-2011, cuando los del IP, mediante un pacto, se metieron en la cama con los populares, fueron los propios segregacionistas los que no soportaron que se les criticara desde El Económico. Hasta tal punto llegó su odio a este medio, que difundieron vídeos por las redes sociales utilizando un ejemplar del periódico, que entonces se editaba en papel, para envolver cacas de perro. Como puede usted ver, señor Sampedro, está siguiendo los mismos pasos. El odio le puede.

Por otro lado, no crea que me ofende porque me vincule con las ideas segregacionistas o porteñas. No es ningún secreto que mi mujer, Ana Mellado, fue una de las fundadoras de IP. A pesar de eso, soy totalmente equidistante y ya le adelanto que mis ideas nunca me han condicionado en lo más mínimo. En este periódico hemos criticado a todas las opciones políticas sin excepción, ahí está la hemeroteca para comprobarlo, pero, después de estos cuatro años, en los que ustedes, señor Sampedro, han dejado el núcleo porteño completamente abandonado, no esperará que, encima, les demos las gracias. Fíjese usted lo bien que lo ha hecho, que de cuatro ediles ha bajado a dos, dilapidando miserablemente toda la herencia que le dejo el equipo de López Egea.

Toda esta crítica se ha desatado por parte del señor Sampedro y sus seguidores, que son cuatro y el del tambor, porque publicamos una noticia de Iniciativa en la que Manuel González pedía al nuevo Gobierno municipal que redujera el número de liberados. Hay que ver la cantidad de tonterías que han escrito en Facebook sobre esta cuestión. Los más atrevidos han llegado a decir que debe haber liberados porque, de no ser así, solo se podrían dedicar a la política los «burgueses», como si estuviéramos en el siglo XIX. Inaudito. Según me aseguran de fuentes muy próximas a la Alcaldía, el señor Sampedro puso como condición para formalizar el pacto, además de conservar las delegaciones que venían gestionando, que se pudieran liberar los dos concejales y un asesor, como efectivamente así ha ocurrido.

Entiendo que alguien como Guillermo Sampedro, que se ha convertido en un profesional de la política y que lleva muchos años viviendo de ello, defienda lo suyo. ¿Cómo no lo voy a entender?

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Viernes, 28 Junio 2019 16:06

Desastre total

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La despedida del cuatripartito municipal no podría haber sido más espectacular. Ahora, cuando se han puesto en marcha las actividades veraniegas: Servicio de Socorrismo de Playas, Escola d’Estiu, Campus Delfín y Puntos Accesibles, resulta que no hay personal suficiente porque las bolsas de empleo correspondientes no se han habilitado en tiempo y forma. Inaudito. Fíjense cómo será el desbarajuste, que este mismo jueves se realizaba la baremación de las pruebas de acceso para socorristas, cuando ya hace prácticamente quince días que se puso en marcha el servicio, con no pocas deficiencias, tanto por falta de profesionales como por materiales deficientes.

Otra muestra más del despropósito: tanto el miércoles como el jueves se quedaba sin servicio de socorrista la piscina de Inter núcleos porque han desviado a este personal hasta el Campus Delfín, donde, por cierto, han tenido que echar mano de una empresa privada para suplir las carencias que se han producido en materia de personal. Todo, por esta clarísima falta de planificación, además, con el agravante en este caso de que al no limitar el número de plazas, se han visto totalmente desbordados en el Campus Delfín y sin contar con la debida plantilla. Por cierto, eso de contratar compañías privadas no es que vaya muy en la línea de potenciar lo público.

Hasta donde habrá llegado el escándalo, que los usuarios del punto accesible, que son los principales perjudicados, se han visto forzados a denunciar la situación, asociando esta desorganización a dos posibles causas: la falta de capacidad de la, hasta ahora, concejala de playas, Mónica Caparrós, o un intencionado deterioro del servicio para justificar su posterior privatización. Esto, desde luego, va en línea con la contratación de empresas privadas.

Hay cuestiones que no se pueden planificar ni prever, como, por ejemplo, una gota fría, un incendio forestal, un accidente, en fin, algo fortuito, pero que el cuatripartito no haya sido capaz de organizar algo que, sí o sí, había que poner en marcha para este verano, es, a todas luces, incomprensible. Hay que ser malos gestores, rematadamente malos, para que se den estas situaciones que el veterano dirigente sindical de CCOO, Juan Miguel Calomarde, asocia, muy finamente, a la dejadez y falta de previsión. ¿Cómo puede haber falta de previsión en algo que se sabe a ciencia cierta que va a suceder? Increíble, ¿verdad?

Bien pensado, no es tan extraño que le ocurran estas cosas a un equipo gestor que de 22,5 millones de euros que tenía para inversiones en 2018, solo fuera capaz de gestionar el 10%, y eso que el anterior cuatripartito ha sido el que más liberados ha tenido hasta la fecha. Menuda herencia recibe el nuevo alcalde, Darío Moreno, del señor Fernández.

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Viernes, 21 Junio 2019 15:53

La prórroga

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Decía el anterior alcalde, el nacionalista Francesc Fernández, que las legislaturas deberían ser de seis u ocho años, puesto que con cuatro no hay tiempo suficiente para materializar los proyectos. De alguna forma, estaba pidiendo una segunda oportunidad. Al final, las urnas han permitido que el PSOE, Compromís y Esquerra Unida, sigan al frente del Gobierno municipal de Sagunto, lo que, en cierto modo, representa esa prórroga que Fernández reclamaba. Es verdad que el alcalde no es el mismo, que Esquerra Unida ha perdido la mitad de la representación y que los saguntinos de Compromís, pese a perder alrededor de 1.250 votos, mantienen el mismo número de concejales. A pesar de estos cambios, estamos ante un equipo claramente continuista, donde los de Compromís van a seguir teniendo mucho peso, son, sin ninguna duda, los que más experiencia tienen, mientras que, los del PSOE, exceptuando a Natalia Antonino, se estrenan en estas tareas.

Durante la pasada legislatura, el anterior cuatripartito fue incapaz de sacar adelante las inversiones, me refiero a los proyectos que tenían preparados y con fondos económicos para su adjudicación. No dotaron el Departamento de Patrimonio y Contratación del personal necesario para superar con esa ayuda extra los escollos de la nueva ley de contratos del sector público. Tanto es así que, el pasado 2018, de 22,5 millones de euros disponibles para obras, solo pudieron tramitar el 10%, o sea 2,5 millones de euros. Lo ocurrido, obedece más a la pésima calidad de los gestores que a la duración de la legislatura, pues, por ejemplo, el Ayuntamiento de Valencia, con la misma ley de contratos, pudo materializar entorno al 50% del presupuesto para inversiones. Sin embargo, esto ya es agua pasada, los tres partidos que repiten al frente del consistorio tienen cuatro años de prórroga para sacar adelante lo que debieron ejecutar en el anterior mandato, que no es poca cosa.

Compromís, entonces Bloc, jugó un papel estratégico a la hora de tomar decisiones en el Gobierno presidido por la socialista Gloria Calero, en la legislatura 2003-2007, donde Francesc Fernández fue concejal de Urbanismo. En esta nueva reedición del tripartito también se notará mucho la influencia de los nacionalistas en la toma de las decisiones más importantes. Ni que decir tiene que, desde Urbanismo, como ya ocurrió entonces, se podrán acelerar unos proyectos y retrasar otros. Por otro lado, también se verá nítidamente esa influencia en todos los asuntos relacionados con la cementera Lafarge, donde Compromís seguirá ejerciendo presión sin límite.

Dicen, los que quieren salvar a Darío Moreno, que él no quería pactar con Compromís, pero que se lo han impuesto desde Valencia. La verdad, no sé qué será peor.

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Viernes, 14 Junio 2019 18:14

Hacedores de ciudades

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Los socialistas ya sospechaban, antes de iniciar las negociaciones para el pacto, que las exigencias de Compromís iban a ser completamente inasumibles, de ahí que, desde el principio, se empezara a ver como opción muy factible la de empezar la legislatura con un gobierno a nueve. Así lo publicó este periódico en su edición del pasado 31 de mayo y así parece que sucederá mañana en la sesión de investidura. La verdad es que los nacionalistas saguntinos no tienen límite, todo les parece poco, lo cual es, hasta cierto punto, bastante lógico. No debe de extrañarnos que piensen de esta manera aquellos que, sin ningún sonrojo y con mucho descaro, dicen que han hecho esta ciudad.

Hay dos aspectos de esta negociación que retratan muy nítidamente a los nacionalistas, en primer lugar, el hecho de que su candidato a la Alcaldía, Francesc Fernández, haya decidido no estar presente en la mesa negociadora. Este plantón, obviamente, no es por casualidad. Ya sabemos que el todavía alcalde del municipio solo se reúne con personas de su misma condición, y claro, no parece que abunden en la contornada los hacedores de ciudades. El plantón que le ha dado En Francesc al PSOE y también a Esquerra Unida, ha sido entendido, en cierto modo, como una falta de respeto.

La otra cuestión que tampoco debe pasar desapercibida es la pretensión del líder de Compromís, de seguir representando al municipio de Sagunto en los Consejos de Administración de la Autoridad Portuaria de Valencia y de Parc Sagunt. Con estas y otras aspiraciones de parecida envergadura, Sagunto estaría bajo una bicefalia: Darío Moreno para las cuestiones mundanas, de andar por casa, y ¿quién mejor que un hacedor de ciudades para los asuntos de verdadera altura?

Así las cosas, todo indica que serán los siete ediles del PSOE y los dos de EU los que inicien la legislatura con todo el peso de la gestión. Que los nacionalistas saguntinos terminen entrando en el gobierno municipal, que será lo más probable, dependerá de que bajen el pistón y se pongan a tono. Es posible que, como terapia de recuperación, tengan que pasar una temporada en la oposición, que suele curar todos estos males. Por otro lado, el PSOE sabe que Iniciativa Porteña le puede ser muy útil para sacar adelante los presupuestos municipales y otros asuntos importantes que puedan surgir. Además, ya hemos visto lo mal que gestionan algunos ediles de Compromís, que, por ejemplo, han sido incapaces de optimizar el departamento de Patrimonio y Contratación, que es donde el cuatripartito tenía ese cuello de botella que ha impedido la adjudicación de las obras más importantes del municipio. Gravísimo.

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Viernes, 07 Junio 2019 18:59

Lo previsto

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Todo está saliendo según lo previsto. Era evidente que el PSOE no llegaría a ningún acuerdo de Gobierno con las tres fuerzas de la derecha: Vox, PP y Ciudadanos. En cuanto a IP, Darío Moreno ya dejó meridianamente claro, en la entrevista que publicó este periódico el pasado 30 de noviembre, que con los porteños no pactaría nunca: «Es una fuerza política a la que respeto, pero no estoy de acuerdo con sus planteamientos. Eso quiere decir que yo jamás pudiera llegar a un acuerdo de gobierno con IP», se podrá decir más alto, pero no más claro. Creo, por tanto, que el futuro alcalde de Sagunto no ha engañado a nadie, pues, desde el primer momento, dejó perfectamente definida su posición, que, obviamente, se podrá compartir o no, pero para triunfar o fracasar, eso ya se verá, cada cual elige a las opciones que considera más válidas o manejables, que de todo hay en la viña del Señor.

Así las cosas, podemos concluir que ya se sabía, mucho antes de las elecciones, con quién no se metería en la cama Darío Moreno y, por consiguiente, cuáles iban a ser sus ‘compis’ de piso. El futuro alcalde también ha dejado claro que se siente más cerca de EU que de Compromís, de momento. Los de EU, con mantener el estatus que más o menos tenían en el cuatripartito que ahora se extingue, eso sí, con dos ediles menos, digamos que se van a conformar. Ha venido bien que Roser Maestro se marche al Congreso de los Diputados, así, los que se han quedado aquí, podrán acoplarse bien.

Mucho más duros de pelar son los de Compromís. De momento, en la primera reunión que los nacionalistas saguntinos mantuvieron con el PSOE, el señor Fernández les dio plantón. Ahí queda eso. Pero los del PSOE, desafíos al margen, ya le han explicado en términos entendibles a Pepe Gil Alcamí y Asunción Moll, que como no reduzcan a proporciones muy razonables la parte del pastel a la que aspiran, van a calentar asientos en el hemiciclo municipal junto a los de la santa compaña, que es como el señor Fernández denominaba, graciosamente, a Ciudadanos, IP y PP.

Así pues, en el mejor de los casos, se puede formar un Gobierno de catorce desde el principio del mandato, con PSOE, Compromís y Esquerra Unida, también puede ocurrir que al principio los nacionalistas se resistan, pero, después de un tiempo en la oposición, acaben doblando. Aunque habrá que ver si no termina llegando alguna orden directa desde el alto mando socialista de Valencia para que el PSOE de Sagunto acepte pulpo como animal de compañía, dejando que los nacionalistas se instalen a sus anchas. De aquí al quince de junio se despejarán todas las dudas.

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Viernes, 31 Mayo 2019 16:33

Gobierno entre PSOE y EU

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En la víspera de las elecciones celebradas el 26 de mayo, el nerviosismo se apoderó de Compromís. Temían que ocurriera lo que terminó pasando, que los nacionalistas, manteniendo los cinco concejales de 2015, no fueran la fuerza más votada en el municipio.

Compromís, después de cuatro años presidiendo el Ayuntamiento de Sagunto, se ha dejado por el camino 1.250 votos. Significativa la fuga que ha sufrido en su feudo natural, el núcleo histórico, donde ha perdido 856 papeletas, que son, seguramente, las que en 2015 tomó prestadas del granero socialista. En el núcleo porteño la merma ha sido de 251, en Baladre-Fusión de 75 y de 28 en Almardà, es decir, que los nacionalistas no han conseguido mejorar los resultados de 2015 en ninguno de los territorios, aunque el varapalo más severo se lo han llevado en Sagunto, su propia casa.

A ver si, después de este batacazo, empiezan a entender los mandamases de Compromís que en la parte minoritaria del municipio no existe la base de votantes que requiere este partido para alcanzar la Alcaldía. Es verdad que, por accidente, fue la fuerza más votada en 2015, sin embargo, en lugar de aprovechar ese golpe de suerte para consolidar el proyecto nacionalista en ambos núcleos de población, que es lo que habrían hecho dirigentes menos talibanes y más humildes, se dedicaron a crear líos a lo tonto, encabronando a una gran parte de la ciudadanía. Por cierto, la Declaración de Paraje Natural Municipal de la Montaña de Romeu, que ha sido la principal obsesión del alcalde, no se ha traducido en rédito electoral, como ha quedado acreditado.

Por otro lado, el núcleo porteño, que es el que aporta dos tercios de los votantes, ha estado totalmente olvidado durante los cuatro años de esta legislatura municipal. Precisamente, por ese abandono palmario, IP ha pasado de tres a cinco concejales y se ha convertido en la opción más votada del núcleo porteño. Esto también demuestra que una parte de los que votan a Iniciativa, solo se acuerdan de Santa Bárbara cuando truena. Cuestión que no deberían pasar por alto en IP.

Se abre ahora un proceso de negociación para construir el gobierno. Está claro que Esquerra Unida, que ha hecho una gran labor en Juventud, probablemente podrá ocuparse, entre otras competencias, de esta tarea, incorporándose al nuevo equipo. De esta manera, PSOE y EU sumarían nueve ediles, los mismos que tuvo Alfredo Castelló entre 2011 y 2015. Con esta base estable y con acuerdos puntuales con la oposición, Darío Moreno podrá gestionar el municipio con pocas dificultades, pero trabajando mucho.

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Viernes, 24 Mayo 2019 20:31

Tiempos de cambio

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Este domingo tenemos cita con las urnas. También doble, como ya ocurrió el 28 de abril. Ambos procesos, el europeo y el local, son importantes, sin embargo, el de las elecciones municipales, por su proximidad, parece que nos afecte más. Ni que decir tiene que, pese a la concurrencia de diez candidaturas, tenemos que hablar de dos bloques claramente definidos: el progresista y el conservador, además de una fuerza política de corte local, como es IP, que navega entre dos aguas, pues en todo el espectro ideológico tiene votantes. Podría decirse que IP, en la defensa de los intereses porteños, es la única opción verdaderamente transversal.

Después de ver los resultados locales del pasado 28 de abril, tanto en las generales como autonómicas, todo indica que la suerte ya está echada y que será el bloque progresista el que se haga con la mayoría de la próxima Corporación municipal. Es decir, que la suma de las tres fuerzas de la derecha: PP, Ciudadanos y Vox, no logrará reunir los trece votos que se requieren para hacerse con el Gobierno local. Esto parece poco discutible. Así pues, el quid de la cuestión se centrará, una vez más, en qué fuerza es la más votada, puesto que esa será la que ocupe la Alcaldía.

Si se repasan los resultados de 2015, podremos concluir que Compromís se quedó a muy pocos votos del sexto concejal y que el PSOE obtuvo los peores resultados de su historia, muy por debajo de lo que podría considerarse su umbral natural, es decir, entre los seis ediles de 2007 y los cinco de 2011. En estas elecciones, el PSOE se presenta unido y con un candidato a la Alcaldía, como Darío Moreno, que, lejos de restar apoyos, sumará. Además, hay que agregar otro factor muy importante que también ayudará, me refiero al viento de cola que impulsa al PSOE de Pedro Sánchez. Con todos estos datos, unidos al desgaste sufrido por Compromís, se puede concluir que los socialistas van a recuperar el nivel que les corresponde, situándose entre esos cinco o seis concejales, lo que, por otra parte, puede convertir a esta fuerza política en la más votada del municipio. Ya se vio en 2015 que, con los cinco ediles de Compromís, Fernández, al encabezar la lista más votada, pudo alcanzar la Alcaldía.

Por otro lado, a la izquierda del PSOE reina la división, con Esquerra Unida, Podemos y El Nostre ADN. Puede ocurrir que no todos obtengan representación, por lo que, al final, apostar por cualquiera de estos tres partidos supondrá, en algún caso, perder el voto, y, en el mejor supuesto, votar por delegación a PSOE o Compromís, como se ha visto, nítidamente, en esta legislatura que ahora teermina, de signo nacionalista muy dominante.

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Viernes, 17 Mayo 2019 23:08

Lo peor de cada casa

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Va a ser difícil que la ciudadanía no se haya percatado de que estamos en campaña electoral, porque, hasta en la sopa, colocan la propaganda. Tenemos el municipio sucio y, por si faltara algo, ahora los partidos políticos, no todos, nos han llenado calles, plazas y rotondas, con propaganda electoral a tutiplén, sin ninguna clase de cortapisa, de modo y manera que el que más carteles ha querido colocar, más ha puesto. Barra libre. Si que es verdad que las fuerzas políticas más pudientes, económicamente hablando, han llenado las farolas con sus cartelones, incluso, algunas de estas marcas electorales, también se han tirado como lobos a situar sus banderolas en puntos no habilitados de la geografía urbana, pero muy estratégicos.

En vista de este despropósito, que ha convertido al municipio en un inmenso cartel electoral, la Junta Electoral de Zona ha tenido que salir al paso, hoy mismo, para poner un poquito de orden en medio de este disparate, ordenando a la Policía Local de Sagunto que se dirija a los representantes legales de Iniciativa Porteña, Compromís, Esquerra Unida del País Valencià, Podemos, Ciudadanos y El Nostre ADN, para que en el plazo de dos horas retiren toda esta cartelería y, en caso de no ser retirada, se encargue de esta labor la propia Policía Local. Dicen en la Junta Electoral de Zona, con toda la razón del mundo, que se trata de velar por la integridad del proceso electoral.

Esta campaña no es diferente a las anteriores, lo que pasa es que, como cada vez hay más comensales para meterle mano a la misma tarta, el ruido es mucho mayor. Luego pasa lo que pasa, que se forma un Gobierno con tres o cuatro partidos y mogollón de liberados. Tampoco es nuevo lo que estoy diciendo, ya lo comentaron en su momento dos figuras de la política local bien diferentes y distantes ideológicamente, como son Rafael García Marín (PCE) y Salvador Montesinos (Cs), ambos coincidían en afirmar que a la política hay que llegar con la vida profesional resuelta. Esta afirmación, que es de lo más razonable, no gusta a estos personajes que, al final, han recurrido a la política y a montar primarias más o menos amañadas, para situarse en un sitio de salida y poder estar cuatro años cobrando un buen salario, sin jefes, y con pocas obligaciones. Nada que ver con los que, tras la apertura democrática, se embarcaban en la política para servir al pueblo y consideraban una ofensa cobrar del Ayuntamiento.

Entiendo que hay que comer y que ir a trabajar todos los días es muy duro, pero fíjense hasta donde hemos llegado, que el interés público está en manos, en muchos casos, de lo peor de cada casa. Así nos va.

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Viernes, 10 Mayo 2019 18:34

Gente temeraria

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El Ayuntamiento de Sagunto ha sufragado los costes de un estudio sobre la contaminación atmosférica en el municipio. Podría decirse que, al final, les ha salido el tiro por la culata a los que esperaban encontrar, en los resultados de este trabajo, munición de grueso calibre para seguir, en plena campaña electoral, alarmando a la población y demonizando la industria local. Lo bien cierto es que este estudio desmonta todo el alarmismo creado artificialmente a costa de las emisiones industriales que se producen en Sagunto, pues el mismo trabajo resalta que se ha dispuesto un despliegue intensivo, enfocado hacia la vigilancia del sector industrial.

Para saber que el aire que respiramos es de buena calidad, no hacía falta encargar ningún estudio, ni gastar dinero público. No perdamos de vista que es la propia Generalitat Valenciana la que controla diariamente la calidad del aire a través de su red de vigilancia y control de la contaminación. Es decir, que, si realmente hubiese una situación de verdadero peligro para la salud en el municipio de Sagunto, además de que este control diario la habría detectado, el propio Gobierno autónomo se habría visto obligado a intervenir. Es más, si la contaminación fuera tan elevada, como pretenden hacernos creer, ¿por qué permite la Generalitat que se incineren residuos en empresas de este municipio? El PSOE y Compromís, con el apoyo de Podemos, gobiernas la Ganeralitat Valenciana desde 2015, por tanto, son estas tres fuerzas políticas las que pudiendo poner fin a estas incineraciones, no lo hacen.

Todo esto sucede porque nuestro alcalde, al intentar crear entre la población el rechazo a la cementera, ha demonizado al conjunto de la industria. Eso sí, asistido en la tarea por ese comité asesor ecologista que está formado por una pandilla de indocumentados y temerarios que, sin ningún rigor científico, han dicho tonterías del siguiente calado: «necesitamos un desarrollo industrial y de la ciudad de Sagunto sostenible y compatible con la vida». ¡Ahí es nada! Cualquiera que no conozca el municipio y lea por internet estas barbaridades, pensará que es irrespirable el aire en Sagunto. Con amigos como estos, no necesitamos enemigos, desde luego que no. Que tome nota la ciudadanía de lo fácil que es ahuyentar las inversiones y espantar a los turistas, de lo poco que cuesta destruir y hacer daño.

A pesar del cambio de ciclo económico, de Parc Sagunt y de los centros comerciales, la tasa de paro en Sagunto sigue estando por encima del 16%, esto significa que volveremos a niveles superiores al 20% cuando la economía se resfríe un poquito. Lo repito por tercera vez, con las cosas de comer no se juega.

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