Miguel Álvarez Lozano

Miguel Álvarez Lozano

Melilla 1941. A los catorce años entró a trabajar como mecánico ajustador en Altos Hornos de Vizcaya, «La Fábrica», y pasó en ella toda su vida laboral hasta su jubilación. Aprendiz de todo y maestro de nada, colabora en este periódico desde el año 2003. Colaborador con algunas ONGs y con otros movimientos populares, cofundador del Cercle de Teatre y the nomeARSE Group. Seguramente un ingenuo, piensa que sus reflexiones puestas aquí negro sobre blanco puedan ser útiles a algunos de sus convecin@s. Con eso tiene bastante.

Viernes, 14 Febrero 2020 19:19

Gandhi - Mujica

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Días atrás supe, a través de “Radio Macuto”, que el jueves 6, organizado por la Fundación por la Justicia y Derechos Humanos de Valencia, se iba a celebrar un acto en el Centro del Carmen en el que se le concedería a Pepe Mujica, el que fuera presidente de Uruguay, un premio por su defensa de los Derechos Humanos.

Un pequeño grupo fuimos temprano a coger sitio en la cola, para garantizarnos un lugar en la sala. Llegamos con más de una hora de antelación y, con tremenda sorpresa, nos encontramos que en la cola, a pesar de que se trataba de un acto a mediodía en un día laborable, ya habían varios miles de personas de todas las edades, clase y condición, esperando no sé qué, porque es obvio que el Centro del Carmen como mucho, incluso habilitando salas anexas con pantallas, solo podría acoger a unos cientos, y, que a la inmensa mayoría de los allí presentes nos sería imposible acceder a él.

No obstante, de allí no se iba ni se movía nadie y la cola crecía y engordaba. Y creció hasta llegar nada menos que al Pont de Fusta. No se percibía ansiedad en rostro alguno; ni impaciencia; ni malhumor. Todos teníamos la certeza de que no íbamos a poder entrar, pero no se perdía la sonrisa ni el aire festivo… ni abandonábamos la cola. Todos estábamos en lo mismo: aquello, sin pretenderlo, sin ser demasiado conscientes de ello, se había transformado en una especie de manifestación de afecto y admiración al sabio, al honesto, al líder, al HOMBRE, a Pepe, y a su vez también a Lucía, la MUJER, a esas personas que hoy el imaginario popular ha decidido que son los más legítimos representantes de, al menos, la honestidad y el sentido común.

Cuando al fin se abrieron las puertas, la cola avanzó un poquito. Éramos conscientes de que sería imposible entrar, y, sin embargo, allí estábamos, tranquilos, sonrientes y felices. Y así fue. Poco después, unos guardias urbanos recorrieron la cola para informar que las puertas estaban cerradas y que eso era todo.

La reacción de la gente siguió siendo la misma: tranquilidad y sonrisas. El aire continuó siendo festivo. Poco a poco nos fuimos disolviendo, volviendo a nuestras casas y cosas. Otros se quedaron un rato más gritando frases como “Que salga Pepe” y cosas así.

Aquello me impresionó, recordé a Gandhi, en Nelson Mandela, en el Che… y tomé consciencia de que son contadas las personas que poseen ese poder de convocatoria, ese marchamo de dignidad y honradez, y me alegré de que, por ahora, el último de ellos, aunque no sea valenciano al menos se llame Pepe.

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Viernes, 07 Febrero 2020 19:42

Películas

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De joven, alguien me enseñó que el secreto de las artes marciales orientales (en aquel tiempo estaba de moda el jio-jitsu) consistía en saber aprovechar la velocidad y fuerza del contrario. Desde entonces procuro tener en cuenta esta norma y aplicarla siempre que pueda en toda clase de problemas.

Viene esto a cuento debido a una observación que vengo realizando desde hace tiempo. ¿No os habéis preguntado alguna vez cómo es que haciendo tanto tiempo que pasó la II Guerra Mundial se hable tanto de campos de exterminio nazis, y que nos programen tantas películas y documentales sobre ello? Cierto que la cosa fue horrible e inhumana, pero ¿es que acaso los judíos fueron las únicas víctimas de los nazis? ¿no es cierto que los primeros en caer fueron los rojos, gitanos y homosexuales, y, que cuando los nazis empezaron con los judíos terminaron con los pocos rojos que les quedaban? ¿Le preguntamos sobre ello a los refugiados republicanos españoles que estaban en Francia?

Si nos dejamos llevar por esta impresión parece que la dichosa guerra fue contra los judíos, algo absolutamente falso. Es criminal lo que les hicieron, pero también lo fue lo que la Inquisición les hizo a ellos, y no solo a ellos, y no nos meten entre pecho y espalda tantas películas sobre la Inquisición.

Si sigo reflexionando sobre el tema, recuerdo lo del jiu-jitsu y llego a la conclusión de que alguien tiene que estar detrás de este lagrimar en el que han convertido el Holocausto: alguien tiene que estar aprovechando la fuerza de aquel horror en su provecho, y, entonces entiendo que la explicación de repente se ha hecho evidente. ¿No lo adivinan? Pues es muy fácil, solo hay que hacerse una pregunta: ¿A quién puede interesarle hablar a todas horas de algo que sucedió hace más de setenta años? Ahora sí que lo habrá adivinado. No hay duda: a quién más le interesa es a quién está haciendo eso mismo HOY. Unos que saben mucho de artes marciales: los sionistas.

Obsérvese que, al igual que cuando hablaba del Holocausto distinguía perfectamente a los nazis de los alemanes, igualmente distingo a los judíos de los sionistas. Lo que tengo claro es que, desgraciadamente, entre la multitud de graves problemas que tiene la Humanidad, uno de los más relevantes es el estado de Israel, un estado fundado y regido por sionistas, un estado que ha desestabilizado toda la región y que está haciendo con los palestinos lo mismo que los nazis hicieron con los judíos, que están exacerbando a los musulmanes llevándolos al jihadismo y a guerras santas prácticamente suicidas.

Piense en eso cuando le pongan un nuevo documental o película sobre campos de exterminio nazis.

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Viernes, 31 Enero 2020 19:55

La quimiofobia

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Hace ya varios lustros que en conversaciones acerca de alimentos y productos higiénicos como cremas, perfumes, desodorantes, o vacunas, se viene oyendo, cada vez con más frecuencia, la frase “esto tiene química”, dicho lo cual parece que ya no haya mucho más que añadir. Se trata de unas frases que, pronunciadas en el contexto al que me refiero vienen cargadas de negatividad, ya sea por desprecio o temor a esa ciencia tan “peligrosa” y “nociva”.

Al parecer, según quienes así se expresan todo el mundo sabe o debería saber que la química es algo muy peligroso y perjudicial, una amenaza para nuestra salud, y que, por desgracia, está muy presente en este mundo moderno donde las grandes corporaciones farmacéuticas, petroquímicas, etc, juegan con nuestra salud con la complicidad expresa de los gobiernos y sus departamentos y agencias sanitarias.

Nada más lejos de la realidad. No hay que ser ningún lince para darse cuenta de que en un mundo tan complejo como el actual, sería imposible la vida si no hubiese una decidida intervención de las autoridades sanitarias para evitar epidemias, intoxicaciones, tanto individuales como también masivas, alimentos y productos para el hogar en mal estado o faltos de control sanitario. Para lograrlo es vital y absolutamente necesario el uso, acertado por supuesto, de productos químicos. Y ¿quién está llamado a controlar esto? El Estado, por supuesto, a través de sus organismos competentes, dotados de excelentes profesionales, laboratorios y medios, incluyendo los coercitivos, para poder ser garantes de una sanidad pública adecuada a los problemas reales existentes y futuros.

Tenemos la suerte de vivir en un país que está entre los mejores dotados de estos servicios tan vitales para la salud y el desarrollo humano. Es de poreguitas o desinformados quejarse continuamente, o por costumbre, de “la química”, simplemente por desconocimiento de la gran función que esta cumple y ha cumplido desde que el hombre descubrió y empezó a usar el fuego.

A los que hablan de química sin reflexionar demasiado sobre el alcance y la negatividad de sus palabras, les pediría que entiendan que cuando se juntan felices, en familia, sacrificando un pollo, un conejo, y lo mezclan con arroz, garrofón, tomate, etc, después del feliz proceso al que someten a estas viandas al fuego, consiguen un producto químico llamado paella, un producto de primera, tan bueno y tan sano como el agua del grifo, a la que se le ha echado cloro para garantizar que dicha paella pueda ser evacuada sin que una diarrea te pueda costar un serio disgusto. Por suerte, si estos argumentos no te convencen, siempre podrás irte a vivir a Burundi o Angola. Allí estas y otras cosas suelen estar “libres” de química.

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Viernes, 24 Enero 2020 18:27

Vasallos

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Define la RAE al vasallo como persona que está al servicio de un señor feudal.

Me he llegado a preguntar por la definición de dicha palabra gracias a una cadena de pensamientos que partía, cosas de la mente, de la caída de otro viejo tramo del Pantalán. Se trata de la misma historia de siempre, la de una muerte anunciada. A nadie le ha podido sorprender tal cosa. Ahora, las decisiones que se puedan tomar sobre este tema están absolutamente condicionadas en negativo: ¿Quién puede aspirar a la remodelación para uso público de tal desastre? El Pantalán es ya hoy una auténtica ruina en el más amplio sentido de la palabra, ruina, que al proceder de los años setenta no tiene, ni puede tener, la consideración de ruina histórica ¿Quién pagaría tal despilfarro?

Hemos llegado ahí (lo cuento por si hay alguien que aún no lo sepa) por el abandono y falta de mantenimiento en que la Autoridad Portuaria lo ha tenido desde que se hizo cargo de él. Uno puede ser el propietario del gorila más grande y más fuerte del mundo pero si no le da de comer el gorila se muere. Y así ha sido: Gloria ha terminado por rematar al Pantalán y el pobre se ha muerto, dios lo tenga en su Gloria. No tengo ninguna duda de que alguien, en su fuero interno, lo estará celebrando.

Irónicamente, con esta muerte la Autoridad Portuaria se ha quitado un muerto de encima: están aquí para ganar dinero, no para gastarlo en esas bobadas que tanto gustan a los porteños. No ha servido de nada que nuestros alcaldes hayan pertenecido y pertenezcan al Consejo de Administración: estos han hecho como de costumbre, (me viene a la memoria el Consejo de Administración de Aguas de Sagunto) de convidados de piedra.

Tengo claro el mal sabor de boca que la caída del pantalán estará produciendo en mucha gente de mi pueblo, sé, o creo saber, que esto va a producir también una gran sensación de impotencia y cabreo interior, pero sé también que nadie va a moverse por esto. El Puerto, sus gentes, en su mayoría pertenecemos o venimos de la clase obrera, venimos del gran colectivo de los perdedores y sabemos distinguir desde un primer momento cuales son las batallas que debemos dar y esa, la del pantalán, ya es una batalla perdida.

Hoy, ante esta nueva derrota, me siento más unido que nunca a mi gente, orgulloso a pesar de todo de mi pueblo. Pensando en ello, cuando he podido ver la imagen destrozada del pantalán, me ha venido a la mente el verso 20 del Cantar del Mío Cid: ¡dios, qué buen vasallo si hubiese buen señor!

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Viernes, 17 Enero 2020 18:51

Postes

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Cada año, por estas fechas, suelo hacer de esta columna un buzón de sugerencias bienintencionadas pidiendo, por ejemplo, que se haga alguna actuación en la Gerencia, aunque solo sea (menos no se puede pedir) un plan consensuado de uso de este patrimonio público, un plan que recoja y deje bien perfilado, negro sobre blanco, el futuro que queremos dar a este bien. Normalmente en mis columnas y en las de otros compañeros escribidores, transmitimos a nuestros políticos las inquietudes de nuestros conciudadanos, vamos recogiendo y señalamos actuaciones (y no-actuaciones) con las que no comulgamos, discriminatorias, o que detectamos que no van en una dirección lógica o positiva.

Este año, después de estar bien asentado el nuevo equipo de gobierno local, después de haber cumplido varios cientos de días de mandato, se detecta que esta legislatura corre el peligro de pasar en blanco. Por lo que se ve da la sensación de que este equipo municipal, de seguir así puede pasar a la historia, no por lo que hará, sino por lo que no hizo. Por eso, señor alcalde, le señalaré un problema que seguramente usted considerará menor, pero que reiteradamente solemos señalar los escribidores locales, las asociaciones de vecinos y otras entidades porteñas: los numerosos viejos y carcomidos postes de la luz en medio de unas aceras que, en muchos casos, no llegan a medio metro de anchas.

Es posible que usted, por ser de Sagunto, por joven y por no haber sido residente durante años en el pueblo, no sea demasiado consciente de la importancia que ese problema tiene en el Puerto. Perdone mi atrevimiento, pero siento que debo explicárselo por si no es demasiado consciente de ello: los postes a los que me refiero, además de conferir al pueblo un aspecto tercermundista y ruinoso, contienen en sí mismos un gran peligro porque muchos de ellos están podridos en sus bases y son portadores de mazos de cables tendidos que van, en ocasiones de una a otra acera. No tengo la menor duda de que, siguiendo una vieja costumbre española, esto se subsanaría al día siguiente de que cayese un poste provocando la muerte de alguien. ¿Es eso lo que estamos esperando?

Debería (me sigo dirigiendo a usted, que pertenece al grupo de políticos a los que les gusta hablar de accesibilidad) hacer la prueba de hablarle de ello a aquellas personas mayores, o que van en sillas de ruedas por estrechas aceras, algunas de menos de treinta centímetros, en las que, además de tener que librar coches aparcados, nuestro Ayuntamiento coloca sus árboles, sus papeleras, sus señales de tráfico y demás impedimentos, y donde, para colmo, tras varios decenios continúan aún sin eliminarse los postes eléctricos.

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Viernes, 10 Enero 2020 19:32

Feliz Año Nuevo

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¡Ya tenemos gobierno! Por fin se han resuelto, al menos momentáneamente, algunos de los dilemas que prácticamente tenían sumido a este país al borde de la depresión colectiva. Tenemos gobierno ¿y ahora qué? ¿Va a cumplir el PSOE los acuerdos programáticos con Unidas Podemos? ¿Se van a hacer de izquierdas de la noche a la mañana? Pero no nos adelantemos. Dejemos que ellos mismos decidan lo que van a hacer. De momento disfrutemos de la alegría que supone para muchos españoles el haber vivido el histórico hito de ver a un partido de izquierda en el gobierno, aunque solo sea en un papel secundario, algo que no ocurría desde abril de 1939, ¡ochenta años!

Disfrutemos el momento. Luego, no cabe duda, vendrán las penas, esto es así, pero hoy disfrutemos el momento. A mí particularmente me ha regocijado bastante contemplar a Abascal, Casado, Arrimadas, pero especialmente al diputado de UPN, García Adanero, destilar veneno por la comisura de los labios ante la evidencia de que el gobierno de España, por un tiempo, solo por un tiempo, se alejaba de ellos. La verdad es que se les veía que lo estaban pasando muy mal. Quizás se deba a que les falta costumbre de no estar al mando, no quiero llegar a pensar que eso les pasa por no ser demócratas, precisamente ellos que presumen frente a los catalanistas de constitucionalismo. Digo yo que no será por eso.

Lo que me ha emocionado, y mucho, ha sido ver a Pablo Iglesias llorando a moco tendido rodeado de los suyos después de la sesión. Y creo saber por qué: este hombre estos últimos años ha debido pasárselo muy mal viviendo las deserciones en sus propias filas de personas notables, significativas, que los medios convertían en más notables y significativas de lo que eran para, deliberadamente, hacer daño al propio Iglesias; ha tenido que luchar, junto con Garzón y otros, para que su propio partido no siguiese las tesis ni asumiese las renuncias que la prensa les indicaba que debían hacer. Ha debido ser muy duro y habrán debido también sentirse, a veces, muy solos y mal acompañados.

Felizmente el tiempo y su propia perseverancia les ha dado la razón y han conseguido torcerle el brazo a Sánchez y a su Pepito Grillo, Iván Redondo. Lo que sí es de temer es que, a partir de ahora, ni Sánchez ni Iglesias podrán dormir tranquilos ni una sola noche, pero ahora por razones reales: las tres derechas reconocidas y los partidos nacionalistas, las derechas disimuladas, no van a parar de incordiar a un gobierno que puede ser muy fuerte en sus convicciones y empeño, pero muy débil en el Parlamento. El tiempo dirá.

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Viernes, 27 Diciembre 2019 18:20

Feliz Año

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Estas dos palabras, situadas entre signos de admiración, en nuestra cultura significan la expresión de los mejores deseos de quién las formula hacia aquellas personas a quienes van dirigidas. Si se escriben tal cual, sin signos de exclamación o interrogación, estas palabras se tornan más serias, son más bien una valoración del año que está finalizando.

Desde ese punto de vista, mi percepción resulta moderadamente positiva, dependiendo también del ámbito al que nos refiramos, de los cuales necesariamente hay que excluir el personal, puesto que cada cual tiene su propia peripecia vital. Del ámbito económico en general apenas se puede hablar, porque los datos, según quién los interprete dan un resultado u otro, la mayoría de las veces con diferencias abismales entre sí, lo cual demuestra algo que por otra parte es bien sabido: que las llamadas Ciencias Económicas son cualquier cosa menos ciencia, vienen a ser algo así como la homeopatía.

Mi percepción es que en este país la cosa económica este año no ha ido del todo mal y ello enlaza con el ámbito político, que tanto da para hablar y del que todo el mundo se queja. He de decir que en esto mi percepción también es ligeramente positiva debido precisamente a que, al haber pasado el año sin gobierno y sin que el parlamento promulgue nuevas leyes, ambas cosas parecen haber detenido, por sí solas, la ola de cambios neoliberales que estaban desolando a un país que ha podido respirar un poco, sin volver a encontrarse con medidas similares a una “Ley Mordaza” o una “Reforma Laboral” antitrabajadora y dañina como no se recordaba desde los tiempos del General Franco.

Se está mucho mejor sin gobierno que con uno que use los muchos medios que posee y controla para amargarle la vida al ciudadano, agrandar las diferencias sociales y taparnos la boca. Precisamente por ese mismo motivo ESTE no ha sido un mal año.

En cuanto al futuro ¿Dios dirá? Dios nunca dice nada. Y lo que vemos venir tampoco dice nada claro ¿Habrá un gobierno PSOE – Unidas Podemos? Yo no lo veo muy seguro. Y si ese gobierno se forma, ¿será positivo para el pueblo? Tampoco estoy muy seguro. No me fio un pelo de Sánchez, me caen muy mal los mentirosos.

En cualquier caso, por lo que parece, de todas las opciones posibles sin duda la menos mala es esa, así que como la política es el arte de lo posible, en estos momentos esa opción de nuevo gobierno parece la mejor… Que dios nos pille confesados.

Recordemos al inefable Santiago Carrillo, el hombre decía que todo es peorable. Por ello mi mejor deseo es que el año próximo sea al menos como este.

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Viernes, 20 Diciembre 2019 15:58

Cumbres borrascosas

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No puedo afirmar que la cumbre del cambio climático ¿de Chile? ¿de Madrid? me ha decepcionado. No es así. Por desgracia se han cubierto todas mis expectativas acerca de que iba a ser una porquería más de las que ya se vienen haciendo con este tema. Es de suponer que entre los países asistentes habrá habido algunos dispuestos a tratar algún punto de los que quedaron pendientes de desarrollar en el acuerdo de París de 2015 o retomar algo de lo que se quiso llevar adelante en Durban 2011, pero ¿qué se podía esperar de los negociadores enviados por Trump, Bolsonaro, o el Rey Abdulah de Arabia Saudita? sin olvidarnos de Australia, las petroleras las empresas del gas o el carbón… por otra parte sabido es que Canadá, China, Japón e India no quieren saber nada de los países más vulnerables… allá se las apañen.

De todos modos no resulta decepcionante. No te puede desilusionar lo que nunca te ha ilusionado... y si la cosa ya venía de un país, Chile, que cedía su capitalidad para sí poder seguir masacrando más tranquilamente a su propio pueblo sin tanto periodista pululando por allí, enviando la Conferencia a Madrid, donde sus principales dirigentes destacan precisamente por alabar lo bonita que queda de noche el centro de la capital toda ella llena de coches, que se van a hacer y gastar todo lo que haga falta para deshacer el proyecto Madrid Central, una iniciativa que ha descontaminado en parte a la ciudad, la misma ciudad en la que una tal Ana Botella mandó sacar a las afueras los medidores de contaminación para poder conservar así una media estándar que la dejase dormir más tranquilamente.

No. No nos han decepcionado. Como mucho nos han cabreado más de lo que ya estábamos. Tampoco a nadie le ha sorprendido la posición de nuestro gobierno al respecto. Han acogido adecuadamente a los asistentes, con algunas excepciones como a los representantes de los indios amazónicos y de otras partes del tercer mundo a los que se les ha ignorado, mientras que ha sido totalmente ridículo lo de los representantes oficiales que se marchaban antes de firmar acuerdos (no podían esperar porque “perdían el avión”) con la ministra chilena Saavedra pidiéndoles que firmasen por correo electrónico o que diesen su conformidad por twitter.

Estupenda también la conclusión de Pedro Sánchez de que la cumbre había sido, a pesar de todo, un éxito, porque la parte contratante de la primera parte… En fin, nada nuevo. El resultado es que el Clima tendrá que esperarse para cambiar hasta que en otra cumbre de estas los humanos seamos de crear unas bases que hagan posible luchar contra su cambio. ¿Esperará?

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Viernes, 13 Diciembre 2019 18:24

Navidad

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Las calles se llenan de luces (¿a quién le importa el cambio climático?) de comercios con música de villancicos virales a toda paleta (¿a quién le importa el sistema nervioso de transeúntes y vecinos?) ¡que es Navidad! Todo se llena, todos nos llenamos de esa especie de fiebre inducida por ese brote epidémico que nos hace sentir la necesidad de acabar el año con el mismo autoengaño de siempre: mostrarnos felices como si creyésemos que todo va bien o que todo se va a arreglar. Continuando con nuestro voluntario engaño, nos comportamos como si nos creyésemos obligados a hacer algo diferente, distinto: preparamos comidas y bebidas abundantes, adornamos las casas cargándonos los pinos de los alrededores, reforzamos nuestros belenes con alguna que otra chorrada comprada a los chinos…

¿Quién no ha caído alguna vez, en eso? Por supuesto yo también. Y más de una vez. Tampoco es tan importante la cosa si no caemos en excesos notables, pero deberíamos reflexionar de vez en cuando sobre estas cosas.

La mayoría somos conscientes de que a menudo nos dejamos llevar por puntuales impulsos consumistas que nos hacen coger de una estantería un producto que diez segundos antes creías no necesitar, lleves o no lleves una lista de compra. Lo saben aún mejor que nosotros los expertos de los Grandes Almacenes.

Deberíamos reflexionar sobre ello; reflexionar es muy sano y suele hacer que te encuentres mejor. Por ej: ya que sé que voy a sentir la necesidad de hacer algún pequeño extraordinario ¿por qué no darle un sentido social y humano? ¿Y si los extraordinarios los hago, por ejemplo, comprando en la Tenda de Comercio Justo y así no ser solo yo y los míos los que se beneficien de la compra? ¿Sabes que los beneficios van a parar a pequeños productores del tercer mundo, especialmente cooperativas de mujeres? ¿Sabes que en estos días la Tenda está plagada de pequeños posibles regalos para el Amigo Invisible o para tus hijos o sobrinos? ¿Conoces la Tenda? ¿Sabes que está especializada en productos de alimentación como panelas, cafés variados, chocolates, cous-cous, galletas, pastas con quinoa, especias de todas clases, dátiles… todo, ecológico, biológico y, sobre todo, lo más sano: limpio de toda clase de especulación sobre el beneficio, el cual se hace llegar íntegro al productor.

Otro modo de quedarse a gusto con un@ mism@: el próximo viernes día 20 y el sábado 21 se van a recoger alimentos en las puertas de las grandes superficies. Son para el Centro Solidario de Alimentos local, que junto otras entidades solidarias dan de comer a más de quinientas familias necesitadas. Tu paquete de arroz, tus litros de leche, cualquier cosa con la que contribuyas hará que duermas mejor.

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Jueves, 05 Diciembre 2019 20:10

Sucio comercio

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Parece que nos han vuelto a “elegir” de nuevo a los porteños como recolectores de “mierdas”. Cuando no nos llegan barcos cargados de amianto, (recuérdese que tuvimos durante bastantes meses toneladas de este peligroso y repudiado producto almacenados en la Nave de Talleres, la Nau, hasta que al gobierno le vino bien llevárselo a otra parte) nos inundan de aceites “quemados” y otros productos contaminantes desechados, o bien utilizan los hornos de Lafarge para quemar porquerías que deben quemarse por el bien de todos pero que “casualmente” nos toca a nosotros sufrir las nocivas consecuencias de que se realicen en nuestro entorno.

Pues bien, de nuevo estamos ante una falta de respeto a este pueblo. Según la prensa, cuando esto escribo, está punto de llegar a nuestro puerto un barco cargado con armas para Arabia Saudí, y se habla de bombas. El Ayto, (o una parte de él) Agró y otras asociaciones de nuestro entorno lo están denunciando y creo que todos debemos de apoyar estas denuncias (me viene a la mente el Sindicato de Estiba) porque es un peligro y además una vergüenza. Es peligroso porque las armas siempre lo son y más si se trata de bombas, y, una vergüenza porque estas armas van destinadas a una de las satrapías más peligrosas y repugnantes del orbe: Arabia Saudí.

En estos momentos el régimen absolutista de Arabia está masacrando a su débil vecino país árabe: el Yemen, y lo hace sencillamente porque puede, no hay otra razón, salvo meterlo bajo su bota. Para ello cuenta con la complicidad de todos los países “democráticos”: EEUU, la UE, Israel, Canadá, etc. De España no hay ni que hablar: lo que diga Trump. ¿Se imaginan si el destino de ese barco fuese Venezuela? Yo no quiero ni pensarlo.

A estas alturas no se me ocurre pedirle a este gobierno que deje de vender armas al país de Ben Laden, ese país que financia las mezquitas donde se fabrican los integristas del salafismo, como los talibanes o los del Isis; no. No. No se me olvida que estos son los mismos que nos metieron en la OTAN y que hacen genuflexiones ante EEUU, Israel o Arabia Saudí, pero creo que al menos tenemos derecho a pedirles que por favor, aquí no, que este puerto no, que aquí somos gente de paz, gente trabajadora, que ya tenemos bastante con lo nuestro, que esas porquerías no, y que tampoco quisiéramos vernos involucrados en un posible sabotaje a un barco cargado de bombas… y decirle al señor Sánchez que a nosotros SÍ nos da vergüenza vernos involucrados en ese sucio comercio que busca el beneficio a costa de las vidas de los pueblos.

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