Blanca González Redondo

Blanca González Redondo

Diplomada en Trabajo Social. Postgrado en Gestión de Políticas Públicas. Especialista en RSC. Funcionaria, Porteña por devoción. Amante de los libros, la música, la danza y el cine. Aficionada a los deportes minoritarios. Miembro de la Ejecutiva Local PSPV-PSOE Sagunto. Feminista. Es posible otro mundo, mejor y más justo.

Viernes, 05 Marzo 2021 21:06

Por un 8M más presente que nunca

Este año la celebración del 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, viene marcado por la presencia de la COVID-19 en nuestro entorno social y laboral. El Gobierno ya ha anunciado que no estará presente en ninguna concentración. Los que esperaban lo contrario para seguir demonizando el movimiento feminista se van a encontrar con una movilización y celebración a través de las redes sociales. Esa es la consigna mayoritaria. La salud por encima de todas las cosas es la segunda consigna no escrita pero si verbalizada.

Teniendo en cuenta los datos publicados por el Ministerio de Trabajo se ve con claridad dónde ha golpeado el desempleo con mayor rotundidad. Si las cifras de inscritos en situación de desempleo alcanzan los cuatro millones de personas, desagregando datos, las cifras hablan por si solas: 1.704.010 son hombres, 2.304.779 son mujeres aumentando con claridad la brecha salarial. Pero además hay que tener presente que somos el país de la Unión Europea donde más se ha incrementado el paro femenino. La tercera ola se ha sufrido en mayor medida en el sector Servicios, que ya venía arrastrando las consecuencias de las restricciones por la pandemia y eso ha afectado al mercado laboral básicamente femenino.

Una novedad que cabría señalar como consecuencia de la pandemia ha sido la llegada del teletrabajo, y aquí se pueden observar diferencias sustanciales en el tema de la conciliación y el tiempo que se le dedica pesar del poco tiempo de implantación. Suceden cosas tan curiosas como, por ejemplo, que en caso de que dos personas teletrabajen en una misma casa, el hombre dispone de su espacio, es decir, tiene su despacho para llevar a cabo su jornada con tranquilidad, sin embargo la mujer habitualmente teletrabaja en el salón, sin intimidad, y compartiendo el espacio y el tiempo con responsabilidades domésticas. Algo anecdótico si lo comparamos con el tiempo al que se renuncia en aras de los cuidados de los hijos o personas dependientes.

Según encuestas realizadas por diferentes organizaciones, el Instituto de la Mujer o el FMI, arrojan de facto cifras diferenciadoras. El FMI alerta de la bajada de la movilidad femenina, al ser las mujeres las que, con mayor probabilidad, cuidan a los hijos debido al cierre de las escuelas. Es decir el teletrabajo no puede plantearse como una medida de conciliación familiar, sino de manera indistinta según las necesidades de las empresas. Ya se tiene la experiencia de lo que ocurre y quien pide las excedencias o las reducciones de jornada.

El tiempo de trabajo conlleva tener relaciones externas al ámbito familiar, pero también participar en decisiones estando de forma presencial en las pausas para el café o las comidas laborales, bien sabido que es aquí donde muchas veces se asiste a la toma de decisiones o intercambio de información importantes para el desarrollo profesional. Si bien otras encuestas reflejan que ha habido una corresponsabilidad en las tareas del hogar, no es menos cierto también que ellos salen más tiempo a hacer deporte o a hacer la compra, mientras ellas se acuestan más tarde para poder llegar a todo.

La pandemia ha tenido una repercusión directa en el desempleo femenino, en la conciliación, en un aumento del estrés al no ser posible desconectar y en un mayor cansancio físico. En poco tiempo hemos asistido a un retroceso importante al ponerse en evidencia la persistencia de los roles de género. Las madres solteras o los hogares monoparentales aún lo han sufrido más. A todo esto hay que sumar la incertidumbre que provoca la posibilidad de un despido, una reducción del salario, o el miedo a no poder encontrar un trabajo parecido. El dato positivo es que más de la mitad de las mujeres tienen una alta autoestima al saber resolver el cuidado de los hijos y la casa con el teletrabajo.

Este año lo celebraremos de una manera distinta, pero que nadie piense que daremos un paso atrás en nuestras reivindicaciones de mejora en igualdad salarial, desarrollo profesional y corresponsabilidad en la asunción de obligaciones familiares.

Queda mucho por hacer, el 8 de Marzo sigue estando plenamente vigente en su vertiente vindicativa social y laboral. Todas unidas somos más fuertes.

Viernes, 05 Febrero 2021 21:06

Otra vuelta de tuerca

Escuchando los datos esta mañana cuando iba hacia el trabajo, de los fallecidos en lo que llevamos de pandemia, estremece tomar conciencia de la cantidad de familias que se han quedado huérfanas de padres y madres. A espera de las cifras finales sorprende la anestesia con la que nos tomamos las 60.000 personas que han perdido la vida por la COVID-19. Casi la mitad en Residencias de Ancianos.

Seguimos confinados a espera de que empiece a aplanarse el pico de contagios en nuestra comunidad y en nuestra localidad; hemos salvado la navidad: sí, parcialmente, todo hay que decirlo, porque las normas de cierre de comercios, hostelería, etc.., no han hecho si no ahondar en la precariedad de un sector severamente castigado en esta crisis pandémica.

La salud, ese mito colectivo, ha quedado subyugada, por preservar la existencia, la vida, todo se ha convertido en una función de teatro trágica, donde algunos niegan la realidad de la gravedad del virus y entorpecen la labor de miles de profesionales, el esfuerzo de todos aquellos que cumplen con las normas y socaban recursos de las instituciones y del gobierno.

La interrelación social está directamente entrelazada con el comportamiento de los demás. Lo que hacemos de manera individual incide en el resto, con el inconveniente de que se ha demostrado lo incontrolable que puede llegar a ser el comportamiento de las personas, el sentido de colaboración bien entendida no se ha puesto en práctica, más bien al contrario. Ha prevalecido el interés particularísimo de cada individuo. Todos hemos demostrado lo bien que nos sabemos cuáles son nuestros derechos, pero poco hemos atendido a nuestras obligaciones como seres sociales que somos. Los perjudicados, los más débiles, aquellos que no tienen margen de elección y que todo les viene impuesto.

Habrá que revisar con calma el modelo social y asistencial de las residencias de mayores cuando todo esto pase. Pero no solo eso, también sería necesario reconfigurar el Consejo Interterritorial de Salud, hacerlo más ágil, y también menos competitivo. La colaboración y la cooperación deben fluir para que toda la ciudadanía vea atendidas sus necesidades asistenciales por igual viva en la Comunidad que viva. Algunos dirigentes políticos viven en una especie de “hibernación preconsciente” donde toman decisiones cortoplacistas con una visión basada en el reduccionismo sin tener en cuenta que pueden desembocar en manifestaciones erróneas del comportamiento colectivo.

Impresiona mucho, muchísimo, levantarse y acostarse con el silencio de la ciudad, una ciudad como la nuestra, bulliciosa y llena de vida, donde los espacios comunes de disfrute de ocio permanecen cerrados, a la espera del retorno a la regularidad. Esperemos recuperar la normalidad cuando todos podamos estar vacunados y hayamos generado inmunidad de grupo, mientras tanto volver a incidir en las medidas de prevención sobradamente publicitadas: distancia, mascarilla, y lavado de manos. Nos enfrentamos a un enemigo implacable, un escenario inimaginable, ni en nuestras peores pesadillas hubiéramos conjeturado que nos tocaría enfrentarnos a un virus que se ha extendido a lo largo y ancho del mundo. Para una generación como la nuestra, que se ha desarrollado dentro de unos niveles de libertad y comodidad de la que no gozaron nuestros padres y mucho menos nuestros abuelos, es difícil gestionar el confinamiento y las normas restrictivas, acostumbrados a la libertad de movimientos y de toma de decisiones, todo esto nos ha sobrepasado.

Mucha gente ha notado como su situación económica se ha visto perjudicada seriamente; la economía debe remontar con las ayudas provenientes de los Fondos Europeos y la aprobación de los Presupuestos del Estado. El esfuerzo ha de estar a la altura de las circunstancias, pero sobre todo debe apreciarse en la institución más próxima al ciudadano como es el Ayuntamiento. Su implicación y celeridad en resolver los problemas más acuciantes de la sociedad bajo su paraguas de influencia, debería ser una premisa incuestionable, hablamos de procesos de deconstrucción para ofrecer todos los recursos económicos inexcusables, y poder estar cerca de las necesidades de los ciudadanos y ciudadanas de este Municipio en su conjunto.

Se trata de procurar no dejar a nadie atrás.

Ayer saltaba la noticia: el ministro Pedro Duque cancelaba su participación en unas jornadas de la UIMP por la desproporción del sexo entre los ponentes: 17 hombres frente a dos mujeres. ¡Bravo por el ministro! La invisibilización de las mujeres también supone una forma de violencia. Las llamadas políticas transversales de igualdad anticipan, la mayor parte de las veces, lo que va a ocurrir, acaba por diluirse en la inexistencia o ausencia de presencia en muchos ámbitos, es más sutil eso sí.

En lo que llevamos de año, 41 mujeres han sido asesinadas según los últimos datos oficiales. Datos que se han ido naturalizando socialmente en el tiempo, con el consiguiente riesgo de convertirse en algo puramente simbólico. La conmemoración del Día Internacional contra la Violencia Machista ha pasado de tener un carácter puramente reivindicativo y de recuerdo a las víctimas, a convertirse en muchos casos en actos lúdico-festivos. Tanta diversificación lo único que consigue es desdibujar la esencia del 25N, que no es otra que exigir el cese de la violencia machista.

Cualquier atisbo de minimizar la relevancia del número de mujeres asesinadas cada año a manos de sus parejas, exparejas, maridos, novios, etc..., es de igual manera una forma de violencia, porque cabe recordar que la violencia machista no es más que una forma de ejercer poder y lo hacen porque pueden.

Preocupa, y mucho, la negación de la violencia, como también duele la falta de apoyo unánime de los muchos hombres que no ejercen violencia alguna. Por eso gestos como los del ministro Duque son tan importantes. Si se quiere erradicar la violencia es ineludible reparar el daño causado pero también aprender de los errores.

Existen multitud de movimientos feministas, todos ellos muy activos en redes sociales, todos ellos coincidentes en poner sobre la mesa que se lleva decenas de años, por no decir un par de siglos, luchando por la igualdad. El feminismo es un movimiento político cuyo objetivo es la transformación social, la justicia social y la emancipación plena de las mujeres, es decir la igualdad de oportunidades. Somos más de la mitad de la población mundial, si por algo se ha caracterizado el feminismo es por su solidaridad con todo tipo de movimientos sociales, y aun así se sigue desperdiciando todo ese potencial humano. Más todavía, se continúa prostituyendo, mutilando, matando y vendiendo a mujeres y niñas en una violencia que no cesa. Hablamos de violación de los Derechos Humanos.

Las nuevas formas de violencia contra las mujeres tienen que ver con la neolengua; se nos dice que vamos hacia una “sociedad líquida” intentando imponer un debate dentro de la izquierda que no es tal. El movimiento contra “el borrado de mujeres” va ganando adeptos porque esas nuevas teorías intentan convertir deseos en derechos. Nos referimos, por ejemplo, a la controversia sobre los vientres de alquiler o la teoría queer.

El enorme esfuerzo que supuso sacar adelante la Ley de Violencia de Género no puede verse en entredicho por nuevos postulados que deben, sí o sí, encajarse en el ordenamiento jurídico. El feminismo nunca ha sido excluyente. Los derechos de unos no pueden contraponerse a otros. Es necesario un diálogo sincero ante el cuestionamiento de conquistas básicas como la lucha contra la violencia de género, las políticas de igualdad efectiva entre mujeres y hombres, las políticas de acción positiva que promueven la identidad y la autonomía de las personas para su propia autodeterminación.

Los derechos deben ser garantistas. Hagamos entre todos una sociedad más justa e igualitaria sin menoscabar los derechos de otras personas. Acabemos de una vez por todas con la violencia machista.

Viernes, 18 Septiembre 2020 19:06

Lealtades de quita y pon

Es bien sabido que en política como en otros ámbitos de la vida se entiende el término lealtad en un sentido muy amplio, por no decir a conveniencia. Conveniencia al fin y al cabo legítima, si hablamos desde una perspectiva crítica en una democracia como la nuestra. Hay opiniones sobre que la lealtad no puede ni debe entenderse en términos absolutos. El dinamismo y la velocidad de acontecimientos favorecen el intercambio de lealtades; hablamos de política, hablamos extrapolándolo, de lo que en términos económicos se denomina “coste de oportunidad”, es decir, a lo que se renuncia o se está dispuesto a renunciar cuando se toma una decisión.

Es verdad que podríamos plantear si todas las lealtades tienen el mismo valor pero, también si existe una correlación entre el que adquiere el compromiso y el posible receptor del mismo, o por el contrario podrían entrar en conflicto. Todo ello dentro de un contexto de gobiernos de coalición, grupos políticos o instituciones.

Entre las formaciones políticas hay alguna cuya añoranza se retrotrae 80 años atrás, cuando esa fidelidad se circunscribía entorno a un líder totalitario, ¡significativo! Olvidan desde la plena conciencia, que pueden hacer ese tipo de manifestaciones desde la tribuna del Parlamento democrático de este país.

Es necesario hablar no obstante de deslealtades, de aquellas que se producen cuando se han adquirido compromisos en la gobernanza y cogobernanza en el ámbito local, autonómico o estatal. Hablo del rechazo a la utilización de los remanentes de los Ayuntamientos que finalmente se ha materializado en el Congreso y muchos de los plenos de los entes locales, cuando ciertas corporaciones ni tan siquiera tienen superávit, y todas están sujetas a la regla de gasto de la Ley de Estabilidad presupuestaria impuesta por el PP. Se podría afirmar sin embargo, que algunas de las posturas son más explicables que otras. Finalmente ante el rechazo parlamentario, la Ministra de Hacienda ha ofrecido suspender la regla de gasto, pero no se da vía libre a poder gastar los 14.000 millones de euros del remanente depositado en las entidades bancarias, ¡admite propuestas!

Carmen Calvo manifestaba hace unos días la irrelevancia de con quien se aprobaran los presupuestos, pero visto lo visto con los remanentes, se espera un arduo trabajo de negociación con todas las partes; eso o seguir con los presupuestos prorrogados del PP de Montoro frente a otros progresistas, en los que se contemplan dar una respuesta más social ante la crisis sanitaria y económica provocada por la pandemia a nivel global.

El acuerdo alcanzado en el seno de la UE supone no quedarse atrás, tener una oportunidad de salir de la crisis sin dejar a nadie atrás. Un claro ejemplo, entre otros muchos, puede ser lo ocurrido en un sector como el turismo, del que nuestro país tiene una fuerte dependencia. La ocupación hotelera ha salvado los muebles gracias al turismo nacional y de proximidad, de una temporada que se anunciaba perdida, pero aun así las pérdidas han sido cuantiosas y necesitan como el resto de nuestra economía reactivarse.

El COVID-19 ha evidenciado la necesidad de afrontar una crisis sin precedentes desde la unidad de criterios. No es válido el sálvese quien pueda. Pero también ha puesto sobre la mesa la exigencia de lealtades Constitucionales, por tanto de las Instituciones y sus representantes políticos y de éstos con los ciudadanos. Priorizar la salud por encima de la economía, ha sido una decisión muy dura pero necesaria. Aquellos que pedían a gritos salir de un confinamiento decidido por el Gobierno, pedían lo contrario cuando han tenido que enfrentarse a la toma de decisiones o responsabilidades.

Reactivar la economía, generar empleo de calidad, fortalecer la cohesión social y territorial, avanzar hacia una economía más ecológica, la transición digital y la igualdad de derechos entre hombres y mujeres son propuestas inclusivas para unos Presupuestos más sociales. Será en este contexto donde se verán de verdad lealtades y deslealtades más allá de intereses particulares partidistas. Asistiremos a la puesta en escena de las prioridades de cada una de las formaciones políticas presentes en el Congreso de nuestro país. Seremos espectadores de los motivos que se articulen para votar a favor o en contra de la propuesta del Gobierno de coalición PSOE-UP, todos bajo la responsabilidad.

No hay excusas, la unidad es importante para poder hacer frente con las herramientas económicas puestas a nuestra disposición con el acuerdo alcanzado en la UE. Nos va el futuro en ello, el nuestro y el de nuestras generaciones venideras.

Viernes, 22 Mayo 2020 19:06

Cada cual a lo suyo

Decía hace unos días el expresidente Zapatero en una entrevista radiofónica, que una democracia civil y moderna no debe aspirar a tener héroes o mártires, si no ciudadanos que cumplen con su responsabilidad en el ámbito que les competa. Ignoro si ciertamente estamos en una democracia moderna a tenor de las posiciones políticas frente a un problema tan enorme como la pandemia generada por el Covid-19.

No me refiero en exclusiva a esa derecha sectaria capitaneada por el PP, o la ultraderecha impertinente y oportunista, ambas por cierto adalides de aquello de “todos a la cárcel” mientras que con una mano fomentan y alientan manifestaciones en la calle y con la otra alaban el buenismo de las privatizaciones en sanidad. Me refiero también al posicionamiento de las autodenominadas izquierdas plurinacionales (legítimas), que han votado en contra de la prórroga del estado de alarma presentada por el Gobierno. Aduciendo la infrafinanciación histórica con la Comunidad Valenciana unos, y los otros justificando su negativa apelando a la corresponsabilidad y mayor autogobierno en la Comunidad Catalana.

Algunos mientras tanto acudimos a trabajar a los hospitales sin plantearnos nada más que no contagiarnos o contagiar a nuestras familias, con el miedo en el cuerpo, pero haciendo de tripas corazón y cumpliendo con nuestra responsabilidad. Y lo hacemos desde el minuto cero a pesar de todas las dificultades, de la falta de protección en los momentos iniciales y del miedo ante lo desconocido. La mayoría de los trabajadores de la sanidad y de los servicios esenciales no nos consideramos héroes, ejercemos nuestra profesión lo mejor que podemos y sabemos con la esperanza de contribuir a que esta pandemia pase cuanto antes para poder volver a nuestras vidas con el resto de la sociedad.

Hace unos días me preguntaban si pensaba que toda esta situación nos iba a cambiar como individuos y como sociedad, si acaso el virus provocaría un cambio en nuestra escala de valores. Mi respuesta fue un NO contundente, y lo argumentaba exponiendo que en cuanto el miedo desapareciese, volveríamos a nuestras costumbres y usos de funcionamiento normales. Llegados a esta Fase 1 no puedo más que reafirmarme en mi argumentación. El miedo ha desaparecido, y con él las personas han tomado la calle sin plantearse ninguna otra cosa que no sea el disfrute de la libertad horaria y de movimientos. Algunos se muestran incluso desafiantes diciendo que no tienen miedo al virus, ¡como si la falta de miedo fuese una vacuna contra la infección!

Mientras tanto vemos cómo se van articulando políticas económicas y sociales desde el Gobierno con las CCAA para poder hacer frente al desplome de la economía. Mencionar las previsiones publicadas por el Gobierno sobre una caída del 9,2% del PIB y una subida de la tasa de desempleo al 19%. La Ministra Calviño en este sentido también ha afirmado que la economía tocará fondo en el segundo trimestre del año debido a diversos factores fundamentalmente como son, el desplome del consumo de los hogares, o el hundimiento de la inversión y las exportaciones. Así mismo explica que la economía tendrá un repunte en forma de “V asimétrica”, lo que provocara un rebote del PIB del 6,8% según sus cálculos.

Algo nuevo sí ha llegado al mercado laboral, una práctica como el teletrabajo supone una verdadera novedad en muchas administraciones y empresas. Además ha llegado para quedarse y quizás igualarnos al resto de Europa. Estamos en la cola, mientras el teletrabajo supone un 7% en nuestro país, en el resto de Europa es del 17%. La Comunidad Valenciana con el 8,1% es la tercera tras Madrid y Andalucía.

El mercado laboral es una verdadera incertidumbre, el confinamiento provocará la mayor crisis desde el Crack del 29 debido a la contracción de la economía mundial, al menos eso aseguran los expertos. El FMI prevé una caída del 3% del PIB mundial, donde las economías emergentes como China e India por ejemplo, salen mejor paradas puesto que tendrán un crecimiento positivo en torno al 2% en el presente año.

Sigo sin entender con estas previsiones (inciertas), las posiciones beligerantes contra las medidas propuestas por el Gobierno de España. En este país cada cual va a lo suyo.

Viernes, 03 Abril 2020 19:05

Resistiré

Resistir, tomar conciencia de lo necesario, desechar lo superfluo, apreciar la salud, valorar la familia, reconocer a nuestros mayores, y seguramente una lista interminable de lo que nos toca vivir a todos sin excepción estos días de confinamiento por el coronavirus. Una situación extrema, delicada, generadora de tensiones y miedos por la certeza en la falta de control. Las condiciones extremas suelen sacar lo mejor y lo peor de cada cual, al menos es lo que se dice.

Impresiona sobremanera levantarse por las mañanas para ir a trabajar y escuchar el silencio. Salir a la calle y no ver a nadie. Es como si la ciudad se hubiese convertido en un inmenso plató de cine y se estuviese rodando una película de ciencia ficción en la que todos nos hemos convertido en protagonistas. No puedo dejar de pensar en todas las personas que trabajan para que todo siga funcionando con un poco de normalidad. Ellas también tienen miedo.

Asimilar el peligro al contagio ha llevado su tiempo, somos mediterráneos, nos gusta salir a la calle, relacionarnos con nuestros amigos, con los compañeros, comernos la paella el domingo con la familia. Todo esto ha pasado a estar en hibernación. Ahora los móviles, o los ordenadores se han convertido en la forma de comunicarnos, el teletrabajo ha cobrado importancia, casi todo es virtual. Las redes han tomado el peso en las relaciones personales, formando parte de nuestra vida diaria, es como un ritual, todo el mundo espera la hora para poder verse, hablar con una cara amiga en algún momento a lo largo del día.

Socializamos nuestra vida cotidiana, nos sometemos a las reglas establecidas normalizando la anomalía, en un intento de facilitar la vida de los que tenemos alrededor, todo un reto. Convivir es difícil, pero hacerlo en una situación de confinamiento más aún. Los aplausos de las ocho de la tarde cuando todo esto acabe, nos lo tendremos que dar unos a otros por el esfuerzo comunitario y solidario hecho.

Es preferible afrontar con optimismo los acontecimientos, me niego a plegarme a los voceros apocalípticos que lo único que persiguen es amedrentarnos, no teniendo escrúpulos en sus manifiestas intenciones de rédito político. Tampoco me resultan interesantes las propuestas de corte populista, el mejor acto de solidaridad es pagar impuestos acorde a las rentas de cada uno.

Sería necesario por otra parte, revisar los diversos sistemas de salud, no es de recibo las grandes diferencias entre las CCAA, la transferencia de competencias en sanidad no ha sido garantía de más y mejores prestaciones en el momento de una epidemia nacional como la que sufrimos. Es inadmisible e infame hacer oposición con la salud de las personas.

En la web de la Sociedad Española de Epidemiología se recoge, “la vigilancia epidemiológica como servicio sanitario debe responder al reto que supone la propagación de enfermedades en un mundo globalizado”, así reza en el Grupo de Trabajo de Vigilancia Epidemiológica creado en diciembre del 2013 en Madrid. Entre sus objetivos mencionar de modo reducido los siguientes:

1- Realizar una visión crítica de la vigilancia epidemiológica actual e impulsar una red de vigilancia en salud pública.

2- Promover que esa vigilancia esté vinculada a la elaboración, seguimiento y evaluación en los planes y estrategias de salud.

3- Fomentar el desarrollo de nuevos sistemas de información que amplíen la capacidad de análisis y de actuación epidemiológico.

4- Apoyar las competencias profesionales de la red de vigilancia epidemiológica.

5- Favorecer la investigación epidemiológica en salud pública, en colaboración con el ámbito académico y epidemiológico de campo.

La cifra de infectados y de muertes es tremenda, la propagación del virus ha sido celerísima, imposible predecir o anticiparse al COVID-19 por mucho que algunos se empeñen y amenacen con pedir responsabilidades al Gobierno de España. El Centro Nacional de Epidemiología (CNE) debería pasar a tener más relevancia y competencias para poder asumir con más agilidad decisiones en Salud Pública frente a la dificultad que supone coordinar las autoridades sanitarias (visto lo visto) de las Comunidades Autónomas y los gobiernos de diferentes siglas políticas.

Me gustaría finalizar rindiendo homenaje a todas las personas que han perdido la batalla frente al virus hasta ahora, pero sobre todo presentar mi reconocimiento a esos mayores en los que esta enfermedad se está ensañando con especial virulencia; esos mayores que libraron y sufrieron las penurias de una guerra, que tuvieron que emigrar a buscar trabajo para mantener a sus familias fuera de su país, de sus pueblos, lejos de los suyos, que lucharon y contribuyeron al desarrollo de este país. Esos mayores se merecen algo mejor que morir abandonados y desatendidos en multitud de residencias. Esas personas mayores merecen un respirador y los mejores cuidados porque se lo han ganado a pulso.

No es sólo una cuestión de sensibilidad, es una cuestión de respeto y reconocimiento, pero sobre todo para no perder la esencia del trato humano.

Viernes, 06 Marzo 2020 19:07

Feminismo, una ecuación irresoluta

Cuando se lleva un recorrido vital se puede gozar de cierto grado de escepticismo, gozar de él incluso, o bien asistir como espectador a los vaivenes de nuevos movimientos disfrazados de post modernismo que no son otra cosa que más de lo viejo, con otros ropajes eso sí, pero viejos al fin y al cabo. Esto es lo que viene ocurriendo con los ataques al feminismo contemporáneo. Los vientres de alquiler, la llamada paternidad gestante (sic), el intento de legalización de la prostitución, o la negación de la violencia machista van en esa línea. El “liberal-machismo” campando a sus anchas.

Como viene siendo recurrente, de vez en cuando se intenta disparar a la línea de flotación, pretendiendo fraccionar el movimiento feminista: no lo conseguirán. Algunos olvidan que no somos un colectivo, suponemos el 51% de la población y reclamamos la igualdad en todos los ámbitos. Una igualdad legítima sin ningún tipo de excusas ni merma de derechos. Una igualdad que responda a reivindicaciones históricas como la brecha salarial, o los techos de cristal que impiden el ascenso de las mujeres a puestos de relevancia y responsabilidades en sectores con un marcado recorrido patriarcal como el financiero o el industrial, por poner algún ejemplo.

El carácter reivindicativo del 8M perdió un apéndice importante al desaparecer “día de la mujer trabajadora” como eslogan principal. Olvidamos que en Islandia tuvo lugar una huelga que paralizó al país en 1975, o que en España la primera huelga de mujeres la protagonizaron las trabajadoras de una fábrica de Tabacos en La Coruña en 1857. Entre unas y otras hay más de un siglo de diferencia, pero la reivindicación es la misma.

No se puede negar que ha habido avances importantes: la ampliación de los permisos de paternidad va en la línea de facilitar la conciliación familiar a ambos progenitores, para que las madres no se vean obligadas mayoritariamente a solicitar excedencias por el cuidado de los hijos. Según las estadísticas, seis de cada diez madres admiten haber renunciado a su carrera profesional. La ampliación progresiva del permiso de paternidad hasta llegar a 16 semanas con el 100% de la retribución coloca a nuestro país en la vanguardia, con la intención de favorecer la corresponsabilidad y también la igualdad en el mercado laboral. Se presupone que cuando se produzca una contratación no se preguntará al trabajador si tiene la intención de ser padre, algo cotidiano que SÍ sufren las mujeres como excusa para no ser contratadas obligándolas a coger trabajos de baja cualificación y poco salario en muchas ocasiones.

Existen muchos tipos de discriminación. La llamada tasa rosa, la elevada pobreza, el paro, el empleo a tiempo parcial, los bajos salarios o la desigualdad en las pensiones son un claro ejemplo del camino que queda por recorrer todavía. La crisis económica se ha cebado con especial virulencia en el empleo femenino. La tasa de actividad es un 22% inferior al de los hombres. En una democracia es intolerable la perpetuación de la desigualdad.

En una ecuación se encuentran elementos conocidos y datos desconocidos o incógnitas. En el feminismo no hay incógnitas, sino una demanda constante de reconocimiento de igualdad real y efectiva basada en los derechos humanos, como miembros de una sociedad a la que pertenecemos. Tan solo es necesario seguir poniendo en la agenda política el feminismo, o dicho de otro modo, tener voluntad de resolver una ecuación que no es tal. Es necesario seguir trabajando para construir una cultura de igualdad, en la cual la influencia en la toma de decisiones o las aportaciones de las mujeres vayan alcanzando mayores cotas de conformidad.

El próximo domingo 8 de marzo saldremos a la calle un año más, lo haremos convencidas y unidas ante el enorme desafío que supone una política neoliberal que intenta cosificar a las mujeres. Todos los derechos conseguidos hasta ahora han sido la conquista de las multitudinarias marchas a lo largo de la historia. Es necesario salir a la calle para que se siga visibilizando la vigencia y la fuerza del feminismo.

No podemos consentir que se produzca ningún retroceso. El camino hasta aquí ha sido duro, el compromiso del movimiento feminista merece todo el apoyo político e institucional. La igualdad es un elemento indispensable para gozar de mayor libertad y justicia.

Viernes, 14 Febrero 2020 19:16

Un viaje inesperado, la eutanasia

Hoy se ha presentado en el Congreso la propuesta de ley para regular la eutanasia en España, un pretendido nuevo derecho para incorporar en la sanidad pública. Derecho que tras las encuestas realizadas parece ser ampliamente aceptado por la sociedad española y los profesionales de la sanidad, aunque la derecha de este país no quiera reconocerlo. De hecho su propuesta de una ley de cuidados paliativos es una burla para todas aquellas personas que lo único que pretenden es poder elegir cuando morir y dejar de sufrir.

Los cuidados paliativos ya están implantados en los hospitales con protocolos muy exactos, gozan de gran aprecio entre la ciudadanía, así como los cuidados paliativos a domicilio; el objetivo de los mismos es ayudar a sentirse mejor cuando se está enfermo. Estos cuidados se dan tanto para tratar una enfermedad como para aliviar el final de la vida a los pacientes terminales cuya vida se prevea no tenga una duración de más de seis meses.

La propuesta de ley pretende regular la petición de aquellas personas que sufran “una enfermedad grave e incurable, invalidante o que cause un sufrimiento insoportable”. La futura norma permitirá a los médicos que así lo manifiesten declararse objetores de conciencia. Tendrá que debatirse en la Comisión de Sanidad donde los grupos parlamentarios aportaran aquellas enmiendas que crean necesarias, negociándose todos y cada uno de los artículos de la ley.

No quiero dejar de recordar al malogrado Dr. Montes, firme defensor hasta sus últimas consecuencias, de la despenalización de la eutanasia, el acceso universal a los cuidados paliativos y a la sedación. Él ponía el acento en el derecho a la autonomía, la libertad individual y la voluntad de la persona para elegir. Algo totalmente razonable en mi opinión, que le costó el ejercicio de su profesión y la presunta persecución del Consejero de Sanidad de Madrid, Manuel Lamela (PP), y orquestando una auténtica caza de brujas contra los facultativos aliados del Dr. Montes en el H. Severo Ochoa. Una buena parte de los profesionales que trabajan y por tanto tienen contacto directo con el sufrimiento humano, somos partidarios de regular la eutanasia. Tenemos un punto de vista mucho más cercano y real de lo que supone el final de la vida o un padecimiento extremo.

Quisiera enumerar por otra parte algunas de las leyes que han introducido nuevos derechos, siempre por Gobiernos Socialistas y por tanto han supuesto un avance para las personas: Ley Contra la Violencia de Género, pionera en Europa, Ley de Dependencia, Ley LGTBI, Ley de Igualdad, Ley del Divorcio, Ley de Memoria Histórica, Ley del Aborto, Ley de Sanidad Universal, Ley de Educación, etc. La propuesta de regulación de la Eutanasia ha llegado por fin al Parlamento, esta vez ha salido adelante con el apoyo de la mayoría de los grupos de la Cámara pero con la oposición frontal del PP y de la extrema derecha.

Sus manifestaciones las califico sencillamente de ruines, el Sr Echaniz (PP) la ha calificado textualmente “como una medida de recorte” y la extrema derecha de “convertir al Estado en una máquina de matar”. Obvian que en la propuesta de ley se recoge entre otras, que la solicitud debe ser por escrito, estar firmada por el paciente y es revocable.

Quisiera terminar refiriéndome al acto de la semana pasada, donde asistí al concierto ofrecido en el Auditorio Joaquín Rodrigo por Santiago Auserón, Juan Perro (cantante y compositor del extinto grupo Radio Futura). Sobre él, su evolución artística, su saber y su fino humor tenía el propósito de escribir un artículo, pero la actualidad ha hecho que cambiase de parecer. Sin embargo si me gustaría reflejar y si es posible corresponder ambas cosas, (eutanasia y viaje) porque el artista relataba el sentido de su nuevo trabajo describiendo su viaje a ciertos países del otro lado del Atlántico y de Europa investigando la relación entre filosofía y música.

Y a mí me gustaría relacionarlo con el hecho de poder elegir como vivir, hacer lo que a uno le gusta o puede, y de cómo la vida se va definiendo con los años. De cómo es muy importante reconocerse y reconocer a los otros, de respetar los valores de cada persona, sus vivencias, su superación, de cambiar y trazar un nuevo rumbo contra viento y marea, pero sobre todo de poder ELEGIR con libertad absoluta y personalísima cuando morir; poder hacerlo sin implicaciones negativas para las personas de tu alrededor en esos últimos momentos delicados es fundamental.

Creo, humildemente, que en la actualidad se adolece de un verdadero pensamiento libertario, pero en cambio hay un exceso de teatralidad, impostura y falsa ética en algunos sectores de la política y la sociedad. Los derechos no obligan. La libertad es una conquista interminable por la que merece la pena seguir luchando.

Viernes, 10 Enero 2020 19:30

Incivismo sin compasión

Pasear por la playa es uno de los mayores placeres que ofrece el municipio. Hay personas que viven de espaldas a ella, como hay otras que lo hacen de espaldas al corazón de la Ciudad Vieja. Hay muchas otras que disfrutan de ambas, de la historia pasada y de la reciente; ese es el caso de un sinnúmero de saguntinos y porteños a los que les gusta recorrer el casco histórico de Sagunto, con ese magnífico escenario al fondo como es el castillo, el teatro romano, o las calles de la judería, pero también saben disfrutar de un paseo por la playa o sentarse en una de las variadas terrazas de la avenida Mediterráneo o del paseo marítimo.

Ambos núcleos urbanos se complementan, conviviendo lo nuevo con lo viejo, como sucede en otras ciudades de nuestra geografía. El turismo no ha conseguido consolidarse como una opción económica a pesar de contar con una playa altamente reconocida por su seguridad, accesibilidad y comodidad. La escasez de oferta hotelera, la precariedad de servicios adecuados o la falta de actividades atractivas, así como el marcado carácter industrial del Puerto, no ha sido propicio para el desarrollo del sector.

Todo este relato viene a colación del estado tan penoso del paseo marítimo y sus alrededores o de la propia avenida Mediterráneo, donde hay múltiples establecimientos que ejercen su actividad, pero también de las calles adyacentes que desembocan en la misma. El paseo marítimo ofrece un aspecto totalmente descuidado, donde campa a sus anchas el incivismo y el vandalismo. Se ha convertido en el basurero del botellón los fines de semana y fiestas de guardar.

En la avenida, por otra parte, desde la retirada de los badenes por la vuelta ciclista, es una auténtica odisea cruzar por los pasos de cebra, ya que esta se ha convertido en una pista de competición donde los coches y las motos van a toda velocidad sin guardar los límites establecidos, ni nada ni nadie les ponga freno. Pero además las calzadas de entrada o salida a la avenida Mediterráneo están sufriendo esa falta de civismo también.

Así todos los fines de semana los vecinos temen la “horda” que invade esas calles, rompiendo los espejos de sus coches, sufriendo los vómitos y todo tipo de fluidos corporales, más el abandono de botellas, bolsas de plásticos, vasos, pintadas, etc., ofreciendo un espectáculo bochornoso los sábados y domingos por la mañana por los efectos del botellón y el consumo de bebidas alcohólicas en la vía pública. Gracias al servicio de limpieza y recogida de basuras, es posible pasear con algo de normalidad. No es que el servicio de limpieza no funcione, no es eso, el problema es la falta de control, o de sanción, un “déjà vu” institucional que provoca indefensión entre los vecinos esperando una respuesta eficaz que no llega.

Según informa el vecindario de una de estas calles, se solicitaron bolardos al Ayuntamiento con la intención de impedir que los coches aparquen encima de las aceras y circulen a toda velocidad los primeros tramos de la vía en una calle en la que no hay espacio para el aparcamiento. La respuesta fue negativa, con el consiguiente estupor entre la ciudadanía, atónita e impotente ante la impunidad de esos actos. De accesibilidad ni hablamos.

Quizás el argumentario de la necesidad de esos bolardos ante el anterior consistorio no fue bien redactado, lo ignoro. Pero lo evidente es que cuando hay voluntad política e interés se pueden colocar barreras como la puesta en la Plaza Mayor que da acceso a la subida al teatro y al castillo, donde solo tienen acceso los vecinos mediante tarjeta ciudadana. Debe de ser que los vecinos de la playa y calles lindantes no se merecían un poco de atención y consideración a pesar de cumplir con sus obligaciones impositivas.

El equipo de gobierno municipal actual tiene un gran reto por delante, quizás un plan de actuación, un proyecto, sea necesario. O quizás, una buena campaña de sensibilización y vigilancia para atender los problemas que interesan, padecen y preocupan a los ciudadanos y ciudadanas del barrio de la playa en particular y del resto del Municipio en general ante el incivismo incesante y reiterado. Es un problema de todos, pero las instituciones deben tomar parte con los instrumentos que tienen a su alcance.

Convivir es necesario. El bienestar, la seguridad y la urbanidad social deben prevalecer por encima de todo.

Jueves, 05 Diciembre 2019 20:09

Celebremos el Día de la Constitución

Cuando llegó el momento de escribir un artículo sobre la Constitución, se me planteaba la duda sobre que orientación darle. El anuncio del Alcalde de Sagunto, Darío Moreno, facilitaba las cosas. Desde el Ayuntamiento se lanza una invitación a la ciudadanía para participar en la lectura de la Carta Magna el próximo viernes día 6 de diciembre, ya que en Sagunto no se celebra el Día de la Constitución. Pero además se invita a participar en dicha lectura a todos los niños de Educación Infantil y Primaria.

Es una bonita manera de poner en marcha una iniciativa que dé a conocer entre las generaciones futuras la Constitución del 78. No hay nada mejor que hacer pedagogía, es absolutamente necesario como paso previo para poder estimular la libertad de elección y el pensamiento crítico. Es bueno saber cuáles son nuestros derechos y obligaciones como ciudadanos de este país, y cuál es el orden constitucional que nos ampara.

La CE más antigua es “La Pepa” denominada así porque se aprobó un 19 de marzo de 1812. Entre ella y la del 78 ha habido siete constituciones en España. Las más duraderas han sido siempre las conservadoras, destacando la de la Restauración de 1876 cuya duración fue de 47 años. La Constitución actual cumplió el año pasado 40 años, la segunda más longeva de la historia de España. No quisiera dejar de mencionar la Constitución de la II República, promulgada el 9 de diciembre de 1931 en la cual se reconocía por primera vez en sufragio universal el voto de la mujer, libre, directo y secreto.

Hay algunas voces que plantean una reforma de la CE, algo que debería aunar un gran consenso y un gran respaldo de todos los partidos políticos. Avanzar hacía un mayor federalismo, delimitar con claridad las competencias de las Comunidades Autónomas, reconocer más derechos sociales y progresar en la igualdad de género no me parecen ideas, entre otras, descabelladas; existe para ello un marco para el perfeccionamiento. La situación política actual no parece ser la más propicia para embarcarse en una tarea tan compleja, pero en política todo es posible.

La CE tiene 169 artículos, cuatro disposiciones adicionales, nueve disposiciones transitorias, una derogatoria y otra final, y es una de las constituciones más extensas de Europa. Para aquellos que crecimos escuchando a nuestros abuelos quejándose y doliéndose de la falta de libertad por una dictadura que duró cuarenta años nos parece una gran Constitución y hemos crecido con ella.

Nada es perfecto, todo es susceptible de mejorarse.