La escasez de chips para automóviles ya ha obligado a reducir la producción en ArcelorMittal, pero los costes energéticos y la falta de otras materias primas, como en magnesio, pueden complicar aún más la situación en los próximos meses

Una tormenta perfecta complicará el futuro de las empresas que suministran al sector del automóvil

Que la indsutria local destine gran parte de su producción al sector auto, empieza a ser un problema Que la indsutria local destine gran parte de su producción al sector auto, empieza a ser un problema
Viernes, 22 Octubre 2021 21:33

Tal y como adelantó ayer El Económico en su edición digital, a partir del próximo primero de noviembre ArcelorMittal Sagunto reducirá su producción, pasando de cinco a cuatro turnos, según ha podido saber este periódico de fuentes sindicales. Inicialmente, lo previsto es seguir con este nuevo régimen de trabajo hasta final de año, sin embargo, la situación podría variar, dependiendo de la demanda. Por otro lado, es conocida la decisión adoptada por Pilkington de cerrar la línea de laminado de parabrisas y trasladar esta producción a las plantas que la multinacional tiene instaladas en Italia y Polonia.

El detonante de esta bajada en la producción, en el caso de ArcelorMittal Sagunto, hay que localizarlo en la caída de la demanda del sector del automóvil. Como ya informó este periódico, la crisis de suministro de microchips impide que se pueda atender la entrega de vehículos que demanda el mercado, que ya venía acusando una pronunciada caída por los efectos de la pandemia y las circunstancias económicas particulares del país, pues, más allá del impacto de la crisis de los chips, que se está produciendo en la actualidad, el sector del automóvil viene arrastrando la debilidad de la demanda de los consumidores en un contexto de bajo crecimiento de los salarios reales.

Esta situación está afectando, no solo al mercado de los constructores automóvil, también al resto de los proveedores de este sector, entre los cuales se encuentras muchas empresas ubicadas en la comarca del Camp de Morvedre, como las citadas ArcelorMittal Sagunto, Pilkington, etc. Efectivamente, desde el acero, a los parabrisas y el resto de los elementos necesarios para la fabricación de automóviles, están viendo reduciendos los pedidos, no porque no hay demanda de vehículos, sino porque la escasez de electrónica ha incidido en que las plantas constructoras de coches se hayan visto forzadas en reducir su capacidad de manufactura, dejando pedidos pendientes.

Como se trata de un sistema de producción interdependiente, esta situación está obligando a la cadena de suministros a reducir también sus producciones, adaptándolas, incluso, en plazos de entrega para ajustarse a las nuevas capacidades que impone la escasez de chips, que si bien se prevé que resulte un elemento coyuntural, no se tienen plazos reales de cuándo se puede volver a un escenario de normalidad, sobre todo porque en la Unión Europea no existen fabricantes de estos semiconductores que se encargan de gestionar la electrónica de los vehículos.

En ciernes la tormenta perfecta

La escalada en los costes energéticos en España, debido a los incrementos del precio del gas es algo que tampoco ayuda, pues las grandes industrias electro intensivas, que requieren ingentes consumos energéticos para sus sistemas de transformación y producción ya han lanzado la voz de alarma.

Aunque no es el único, el caso de ArcelorMittal, por ser el mayor grupo siderúrgico a nivel mundial, que emplea a más de 8.000 personas en España y tiene una planta en Sagunto, si es muy destacable el anuncio realizado esta semana de que realizará «paradas cortas y selectivas» en factorías europeas, entre las que hay que incluir las de Olaberría y Bergara, ubicadas en Gipuzkoa.

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Por el momento no se han puesto en marcha estas «paradas cortas y selectivas» anunciadas por el gigante del acero, que inicialmente afectarían a productos largos y viene motivada por la «desmesurada» escalada de precios de la energía eléctrica, pero si la tarifa eléctrica sigue rompiendo techos, se teme que esta medida se extienda a otras plantas del grupo. En ese caso, no cabe duda de que terminará afectando a la factoría de Sagunto que, como es sabido, tiene gran dependencia de bobina caliente procedente de Fox y Avilés.

El precio de la electricidad si bien sigue siendo un factor determinante para el sector y sus proveedores, tiene unas expectativas de rebaja de la factura a largo plazo, aunque puede resultar insuficiente para las grandes industrias electro intensivas que confronta con la postura del lobby energético de aumentar el precio. De ahí que el papel regulador del Gobierno de España sea cada vez más necesario para evitar que el excesivo encarecimiento de la energía, luz y gas, perjudique a las empresas del país, ya que debe dotarse de un mecanismo que permita la producción sostenible, pero con una contención de los costes de fabricación para garantizar la competitividad en un mercado globalizado.

No hay dos sin tres

Se dice que las desgracias nunca vienen solas o que no hay dos sin tres. Efectivamente, cuando ya parece que se empieza a superar la pandemia y se puede volver a la normalidad, salta la crisis generada por la escasez de semiconductores, a ello se une el incremento de los costes energéticos y como tercer elemento cabría citar algo que todavía está en ciernes, pero que preocupa al sector auto, que tiene una gran dependencia del magnesio.

Es un hecho que la escasez a nivel mundial de este elemento químico también podría terminar afectando a los constructores de automóviles. Es cierto que el magnesio, no se emplea directamente en la construcción de vehículos, pero si forma parte de la composición de otros materiales muy utilizados por este sector, como, por ejemplo, chapa, chasis, llantas de aleación, discos de freno, bloques de motor o culatas. De todo esto se deduce que la creciente escasez de esta materia prima, esencial para el aluminio utilizado en la fabricación de automóviles, no contribuye en absoluto a mejorar las expectativas de un sector que ya se enfrenta a otra serie de dificultades.

En este sentido cabe resaltar que el pasado 19 de octubre, en Hamburgo (Alemania), la asociación de productores de metales del país, WVM anunció que la industria alemana y europea se enfrenta a interrupciones por la escasez de suministros mundiales de magnesio. La WVM subrayaba, en una carta al gobierno alemán, que las existencias europeas de magnesio se están agotando y se vislumbra una escasez, debido a la falta de suministros de China: «Se espera que los actuales inventarios de magnesio en Alemania y, respectivamente, en toda Europa se agoten a finales de noviembre de 2021».

Según explicaba la WVM, China, el principal proveedor de magnesio de Europa, ha estado recortando la producción para conservar el suministro de energía. Los altos precios de la energía en China y Europa han afectado a los productores de metales como el aluminio, el silicio y el zinc, lo que ha provocado un fuerte aumento de los precios y una reducción de los suministros mundiales.

Más adelante, indicaban en su escrito al gobierno federal que: «Con un cuello de botella de suministro de esta proporción, se amenazan pérdidas masivas de producción en toda la cadena de valor agregado del aluminio en sectores como el automóvil, la aeronave, la bicicleta eléctrica, la construcción, la industria del embalaje y la ingeniería». Asimismo, la WVM destacaba que la producción significativa de magnesio en Europa terminó en 2001, estimando que las importaciones de China cubren actualmente el 95% de las necesidades europeas de magnesio.


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