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China acumula alrededor del 50% de la sobreproducción de acero mundial, este exceso de capacidad de fabricación le lleva a ofertar sus productos a precios por debajo de los costes de producción, en clara condiciones de dumping y, por tanto, competencia desleal

El acero chino amenaza el futuro del sector siderúrgico europeo 

 
Viernes, 12 Febrero 2016 15:30

bobinasdInstalaciones de ArcelorMittal Sagunto, donde se almacenan cientos de bobinas

Cada vez se habla más de las consecuencias que tendrá para el conjunto de la ciudadanía europea la entrada en vigor del TTIP, sin embargo, la concesión a China del estatus de Economía de Mercado, prevista para finales de 2016, también puede tener unos efectos devastadores en el ámbito de la Unión Europea, particularmente sobre el empleo.

En la pasada edición de este periódico, se informaba de la visita que la eurodiputada socialista, Inmaculada Rodríguez-Piñero, realizó a la Planta de ArcelorMittal Sagunto. La eurodiputada ya indicó que: «Desde el grupo socialdemócrata pensamos que China no puede convertirse en economía de mercado, no sería justo porque es un país que jugaría con ventaja. Es por este motivo por el cual ya hemos pedido a la comisión europea que se establezca una nueva metodología de defensa que proteja a nuestra industria pues aunque la que puede estar más afectada es la del acero también hay otras como la de la cerámica o la textil que están sufriéndolo».

El origen del conflicto hay que situarlo en el año 2001, que fue cuando el gigante asiático ingresó en la Organización Mundial del Comercio (OMC), aunque su incorporación iba acompañada de importantes restricciones. Efectivamente, la OMC le asignó a China el estatus de Economía en transición, por tanto, aunque Pekín pasó a ser miembro de la OMC, su catalogación, como Economía en transición, posibilitó, a los 164 países miembros de esta organización, que pudieran protegerse implantando políticas comerciales restrictivas, estableciendo aranceles a las importaciones chinas. Sin embargo, cuando Pekín se integró en la OMC, esta entidad le concedió un plazo de 15 años, es decir, hasta finales de 2016, para que realizara las reformas necesarias que transformaran a China en un país con una economía de mercado auténtica, o sea, sin intervencionismos, ni planificación por parte del Estado.

CCOO ACTO MAYO ENTRETEXTO

Todavía no se le ha otorgado a la segunda potencia del mundo el estatus de Economía de Mercado, pero su influencia en la economía europea es cada vez más importante. Según se desprende del informe titulado: Unilateral grant of market economy status to China would put millions of EU jobs at risk, publicado el pasado septiembre por el Economic Policy Institute, que tiene su sede el Washington, el aumento de los déficits comerciales de la Unión Europea con China y la pérdida de empleo será consecuencia del crecimiento de los déficit comerciales bilaterales en el futuro. Este informe revela que en lo que va del siglo XXI, las importaciones de la Unión Europea, procedentes de China, aumentaron casi cinco veces entre 2000 y 2015, pasando de los 74.600 millones de euros del año 2.000, a un estimado de 359.600 millones en el recién finalizado 2015, lo que ha representado un aumento anual del 11,1%.

Consecuencias en la industria local

Sin que China haya obtenido todavía el estatus, su influencia en el mercado internacional del acero ya se está dejando sentir con fuerza, tal y como indicó el director de la planta de ArcelorMittal en Sagunto, Hector López: «La primera parte del año pasado fue buena, pero la cosa empezó a cambiar en el último trimestre. No sé sabe si en un futuro nos puede pasar como a Sestao pero, por ejemplo, en 2015 se produjeron 1.400.000 toneladas y para este año ya hemos previsto menos, sobre 1.250.000 toneladas, aunque con lo que estamos viendo últimamente no sabemos si llegaremos a las 1.100.000 toneladas».

Por otro lado, según los datos del Comité del Acero de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la capacidad mundial de fabricación de acero alcanza un nivel de sobreproducción cercano a los 700 millones de toneladas, sin embargo, el país asiático acumula, de este exceso, entre 336 y 425 millones de toneladas, por ello, desde el Comité del Acero de la OCDE señalan que el principal responsable de ese exceso de capacidad de fabricación a nivel global es, precisamente, el gigante asiático. Si a esta situación se agrega que el sector atraviesa por una desaceleración de la demanda, ya que el consumo va a menos, en 2014 y también en 2015 China ha batido records de exportaciones a nivel planetario.

Pese a que la Organización Mundial del Comercio otorgó a Pekín un plazo de 15 años para que adaptara su economía a las reglas del mercado, se asegura desde esta institución que de los cinco requisitos que debe cumplir para poder acceder al estatus de economía de mercado, en 2016 sólo cumple una de esas cinco condiciones.

De hecho, la industria siderúrgica china, por citar un ejemplo, es de propiedad estatal, por lo que, lejos de estar sujeta a las normas de la economía de libre mercado, se beneficia de ayudas y subsidios del Gobierno de Pekín, que, en todo caso, le otorgan gran ventaja a la hora de competir en el mercado global con el resto de operadores siderúrgicos, puesto que ese régimen de subvenciones posibilita a la industria china del acero ofertar sus productos por debajo del precio real, es decir, los subsidios le permiten trabajar con unas tarifas que serían inviables para cualquier compañía privada, como, por ejemplo, ArcelorMittal o la alemana Thyssenkrupp.

Es por este motivo, que la oferta de acero chino, con unos precios por debajo de los costes de fabricación, en un claro dumping, está afectando de manera significativa a las compañías que operan de acuerdo con las reglas de mercado y, en consecuencia, está siendo amenazado el empleo del sector. Como se recordará, a mediados del pasado enero la multinacional ArcelorMittal tomo la decisión de cerrar durante 2016 la Acería Compacta de Bizkaia (ACB) de Sestao, quedando sin empleo los 335 trabajadores de la plantilla. Según explicó la empresa, el cierre de estas instalaciones es debido a la caída de los precios por la masiva llegada a Europa de acero producido en China, con unos precios un 30% más bajo que el manufacturado en las acerías del continente europeo.

En cuanto a las previsiones que se recogen en el estudio Unilateral grant of market economy status to China would put millions of EU jobs at risk, publicado por el Economic Policy Institute, una vez que China obtenga el estatus de Economía de Mercado, las importanciones aumentarían el déficit comercial de la Unión Europea, lo que afectaría al crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB), de un 1 a un 2% entre los primeros 3 a 5 años de la concesión del Estatus de Economía de Mercado al gigante asiático, lo que implicaría, adedmás, la eliminación de 1,745,400 a 3,490,900 puestos de trabajo de la Unión Europea, lo que supone, en términos de porcentaje, de un 0,9% a 1,8% del empleo total de la Unión.

Asimismo, este estudio también aborda las posibles pérdidas de empleo por sectores, en este sentido indica que dentro del sector manufacturero, las mayores pérdidas potenciales de puestos de trabajo se registrarían en el textil y prendas de vestir, donde se podrían poner en riesgo entre 187.000 y 374.000 puestos de trabajo, lo que supone, entre un 7,8% y15,5% del total del empleo en dicho sector. Otras industrias manufactureras, con un gran número de puestos de trabajo en riesgo, incluirían los productos informáticos, electrónicos y ópticos, sectores en los que se pondrían en riesgo entre 143.900 y 287.900 puestos de trabajo, lo que representa entre 9,2% y 18,3% del empleo total. También se verían afectados otros segmentos de la producción, como el del mueble o los productos metálicos.

La lista de industrias vulnerables por las importaciones chinas es mucho más extensa, en ellas se incluye la fabricación de piezas para automóviles, donde se pondrían en riesgo 1,2 millones de empleos; el papel y sus derivados, que podría afectar a 647.000 puestos de trabajo; el sector del acero, del que tan directamente depende la comarca de Sagunto, donde se pondrían en riesgo 350.000 empleos; la cerámica, tan implantada en la vecina provincia de Castellón, que en el contexto de la Unión Europea pondría en riesgo 338.000 empleos, el vidrio o el aluminio, donde se podrían ver afectados 100.000 y 80.000 puestos de trabajo, respectivamente.


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Modificado por última vez en Sábado, 05 Marzo 2016 00:34

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