El autor de «Puerto de Hierro» ha revisado su obra, más de dos décadas después de su publicación, aportando nuevos datos y una visión mucho más completa sobre el nacimiento del conocido, entonces, como ‘Poblado de El Puerto’

Jaime Goig: «El nacionalismo es siempre fruto de la burguesía más cavernaria»

Jaime Goig Torres, un generalista, entre comunicador y activista, que presenta ahora la revisión a fondo de su «Puerto de Hierro», escrito en 1999 Jaime Goig Torres, un generalista, entre comunicador y activista, que presenta ahora la revisión a fondo de su «Puerto de Hierro», escrito en 1999 Jaime Goig: «El nacionalismo es siempre fruto de la burguesía más cavernaria»
Viernes, 22 Enero 2021 21:33

El autor del libro, Puerto de Hierro, Jaime Goig Torres, es un generalista, una especie de comunicador y activista que, a lo largo de sus múltiples y variadas actividades, ha dado muestras de manejar magistralmente la propaganda. Ha intervenido en radio, prensa, medios digitales y también ha protagonizado uno de los periodos más apasionantes de la reciente historia del núcleo Puerto, al ser uno de los principales arietes del movimiento segregacionista en su etapa más convulsa. Giog, después de un periodo en segundo plano, vuelve a la palestra de la actualidad con la nueva edición de su obra, donde revisa a fondo aquella primera entrega que vio la luz en 1999. Este autor, que cuenta con seguidores incondicionales y detractores extremos, nunca ha pasado desapercibido para nadie. No es indiferente, suele hablar con claridad meridiana, llamando a las cosas por su nombre, eludiendo ser políticamente correcto. Todo ese bagaje se percibe nítidamente a lo largo de su nuevo libro, donde, por ejemplo, desnuda sin contemplaciones a los movimientos nacionalistas o a personajes tan encumbrados como Ramón de la Sota.

En el año 1999 publicaba Puerto de Hierro y a finales de 2001 presentaba el documental, dirigido por usted, con el mismo título. Dos décadas más tarde rescata esta obra con una reimpresión. ¿Se trata de una reedición o una revisión a fondo?

Es una revisión a fondo con un nuevo preámbulo, varios capítulos inéditos y más de 130 notas al margen. De hecho, el libro crece en número de páginas y de las 40 de la primera edición pasa a las 150 de la nueva. Además, añade un epílogo que cierra la narración en 2010, la primera edición concluía en los años ochenta, y un prólogo de Guillermo del Valle, buen amigo mío, director de "El Jacobino" y columnista en Diario 16.

Sin llegar al spoiler, en este nuevo volumen ¿qué novedades aporta?

Aporta muchas novedades sobre la figura de Ramón de la Sota, y no solo como artífice de la construcción y desarrollo de El Puerto, sino como factótum del nacionalismo vasco al que alimentó como contraposición y freno al socialismo. Esta nueva edición incide en la importancia del movimiento obrero y muestra una visión general de España que abarca desde mitad del siglo XIX hasta el día de hoy y que pone en contexto la creación de la Ciudad Factoría y la historia de El Puerto. Contiene, también, algunas reflexiones sobre la actualidad.

Para todo hay siempre un porqué, en su caso, el libro surge después de ponerse a investigar lo que dio origen a la Ciudad Factoría, ¿cierto?

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Sí y no. En realidad “Puerto de Hierro” surge de una serie de vicisitudes, que cuento al principio del libro, y de la inquietud por hacer llegar al mayor número posible de lectores la historia de El Puerto. De ahí la trama que envuelve al libro.

«La Compañia Minera de Sierra Menera y más tarde Altos Hornos tenían a sus trabajadores en régimen de semiesclavitud. Mientras esto ocurría, el ayuntamiento de Sagunto cobraba impuestos por unos servicios que no prestaba y que estaban en manos de la Compañía o de personas privadas».

En su obra, maneja la ficción y la realidad de manera muy veraz. La inventiva, en estos casos, contribuye a darle más envergadura al relato, sin embargo, la creación del núcleo urbano de Puerto de Sagunto, tras la decisión adoptada por aquel visionario que fue el empresario vasco Ramón de la Sota, si parece que tenga la fuerza suficiente, ¿no?

Sí, así es, pero en el momento de escribir Puerto de Hierro, hace ya más de veinte años, mucho de lo que hoy sabemos sobre la de la Sota era absolutamente desconocido porque, entre otras cosas, era políticamente muy molesto para el PNV. Para mí, hay tres libros fundamentales que, o bien no conocía o aparecieron posteriormente a la primera edición y lo cambiaron todo. Uno es "El Bucle Melancólico" de Jon Juaristi que, con solo unas frases, me motivó a investigar la relación de Sota con el nacionalismo vasco. Otro es "Ramón de la Sota, un empresario vasco" de Eugenio Torres, la más extensa biografía de Sota que se haya escrito, y que apareció un año antes de la edición de “Puerto de Hierro” pero que yo no conocí hasta 2004, porque fue publicada en una editorial dedicada a cuestiones empresariales. Por cierto, este libro me lo regaló, mientras yo estaba en huelga de hambre, José Luis Martí, el que fuera concejal del PP. Sin embargo, el trabajo que ha resultado fundamental para esta revisión ha sido "La Memoria Necesaria" de Buenaventura Navarro. Creo que su obra debería llegar a cada hogar de El Puerto.

Introduce en su libro aspectos que enriquecen el relato y le aportan, si cabe, un mayor interés, tales como: la sociedad secreta, el topo con escuadra y compás, las logias. ¿Todos estos elementos existieron realmente?

No solamente existieron, sino que ocuparon los cargos que refleja el texto. En realidad "Puerto de Hierro" es un facticio, un libro de libros, no una novela. En una novela los hechos históricos están al servicio de la ficción. En "Puerto de Hierro" la narrativa está al servicio de la verdad histórica. En el caso de la masonería, y en esta segunda edición, me ha resultado muy gratificante desmitificarla ya que, en la primera, se le atribuyen demasiados “méritos”. Méritos que no le corresponden. Y todo ello sin cambiar una coma, simplemente añadiendo texto y matices. También he desmitificado, y mucho, la figura de Ramón de la Sota, el nacionalismo, la Institución Libre de Enseñanza y un largo etcétera de personajes e instituciones que aparecen a lo largo del libro.

Que para titular su obra haya utilizado el mismo nombre que la Asociación Urbana e Industrial quiso darle al núcleo porteño en 1927, solo debe sorprender a los que no conocen su pasado como activista del movimiento segregacionista.

Sí. Escribí, junto a Pilar Fernández, las dos memorias históricas de los respectivos expedientes de segregación, expedientes que tuve el honor de defender, en el pleno del Ayuntamiento en unos momentos muy tensos. En realidad, la tensión siempre me acompañó a lo largo del tiempo que ocupé la portavocía de Segregación Porteña. Por cierto: el último tomo de la segunda memoria histórica se cierra con la crisis del topónimo y recoge infinidad de artículos publicados por El Económico.

La historia siempre se repite, Ramón de la Sota fue la fuente financiera principal del independentismo vasco, sin embargo, no le interesaba la segregación del Puerto. Se lo digo porque ahora sucede lo mismo con los nacionalistas de Compromís.

Bueno, según Marx la historia siempre se repite dos veces, pero la segunda, siempre, como farsa. En el libro expongo las enormes diferencias que existen entre una iniciativa local, como lo es el segregacionismo, y los movimientos separatistas o nacionalistas. Explico, también, su antagonismo. El nacionalismo es siempre fruto de la burguesía más cavernaria. Basa su doctrina en el "derecho histórico", es decir: en los privilegios heredados desde tiempos del antiguo régimen que devienen del trono y el altar. Todo de un izquierdismo que arrebata. Por eso, un pueblo cuya idiosincrasia se ha construido por la confluencia de miles de obreros llegados de todas las regiones de España les repele. De ahí su interés en diluir a la sociedad porteña. A mí ha habido nacionalistas que me han llegado a decir que lo que tratan es de "integrarnos". Eso sí, como charnegos buenos, que siempre habrá clases. Es insultante. Xenofobia pura disfrazada de progresismo.

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El Ayuntamiento de Sagunto rechazó la petición de la Unión Urbana, que no pudo lograr el objetivo de que el conocido como ‘Poblado del Puerto’ se convirtiera en municipio independiente. Parece que aquella decisión política fue del agrado del empresario vasco, ¿no?

Efectivamente, así fue.

Sin embargo, teniendo en cuenta que, como norma general, el poder político siempre está al servicio del poder económico, ¿hasta qué punto es cierto que a Ramón de La Sota no le resultaba útil que su ciudad factoría disfrutara de ayuntamiento propio, como pretendían los habitantes del núcleo emergente?

Sota tenía una tremenda aversión al movimiento obrero. En aquellos tiempos El Puerto carecía de cualquier tipo de burguesía, más allá de una pequeña élite industrial vasca y un muy escaso e incipiente comercio. La mayoría de la población era obrera y militante, con una fortísima implantación de la CNT, el único sindicato prohibido durante la dictadura de Primo de Rivera. Consentir la segregación era dejar en manos de una mayoría revolucionaria el control del término municipal donde se asentaban las principales empresas del potentado. Para Sota aquello era inconcebible. A principios de los años 20 los obreros de El Puerto y sus familias alcanzan el 14,78% del censo municipal de Sagunto ¿Se imagina que, en vez de un 15%, esos obreros supusieran casi el 100% de la población y que ejercieran el control absoluto del municipio donde se ubicaba muelle, empresa y fábrica? Eso es lo que hubiera sucedido en caso de haberse dado la segregación. Y le aseguro que Ramón de la Sota si se lo imaginaba.

Al hilo de lo anterior puede ser relevante resaltar que personajes de la época, tan influyentes como el saguntino Fausto Caruana, se alinearan con la empresa, en contra de la lucha reivindicativa de los trabajadores.

Tan relevante como que Caruana era el abogado de Sota. Y es que la burguesía siempre se alinea. Cuando había que cargar contra los obreros era el personal de Sota quien daba las órdenes.

Capítulo aparte merece, tal y como usted recoge en su obra, la vida miserable de los trabajadores, no solo por las pésimas condiciones de trabajo, sino por la insalubridad del propio núcleo urbano, donde todo estaba por hacer y los riesgos de epidemia eran constantes.

La Compañia Minera de Sierra Menera y más tarde Altos Hornos tenían a sus trabajadores en régimen de semiesclavitud. Mientras esto ocurría, el ayuntamiento de Sagunto cobraba impuestos por unos servicios que no prestaba y que estaban en manos de la Compañía o de personas privadas. Hablo de cuestiones tan básicas como el agua, el alumbrado o el matadero municipal, absolutamente insalubre pero que pagaba su correspondiente arancel. Las condiciones de miseria provocaron enormes epidemias de tuberculosis, tifus, todo tipo de enfermedades infecciosas y, como consecuencia de estas, el primer intento de segregación.

En 2027 se cumplirá el primer centenario de aquel intento de independizar el Puerto del municipio de Sagunto, después se han producido otros, tanto en la dictadura de Franco como ya en democracia, pero parece que la suerte no acompaña.

Nunca fue una cuestión de suerte sino de intereses políticos, económicos, empresariales, emocionales… Al margen de la cuestión sentimental, que es importante, lo que realmente debería haberse debatido son las condiciones materiales de los ciudadanos de ambas poblaciones, algo que nunca se ha hecho. ¿Qué resulta más conveniente para los vecinos de ambos núcleos? A eso se debería dar respuesta. Sin embargo, ese debate queda pendiente. El pleno, que podría haber servido para contraponer ideas y argumentos, solo se ha utilizado como arma arrojadiza para fines electorales, con muy mal resultado para muchos, por cierto, no creo que les viniese mal meditar sobre el tema. Porque el caso de El Puerto, una Ciudad Factoría sin arraigo con el municipio matriz, supone una excepcionalidad, una singularidad que no se da en el contexto de otros municipios y debería haberse tratado como tal.

«El Puerto, una Ciudad Factoría sin arraigo con el municipio matriz, supone una excepcionalidad, una singularidad que no se da en el contexto de otros municipios y debería haberse tratado como tal».

¿Podría decirse que los intereses de entonces y los de ahora, para que el Puerto no logre su independencia, siguen siendo los mismos?

Sinceramente, hoy no me atrevería a hacer ninguna valoración acerca de los intereses que puedan girar, o no girar, en torno a la segregación. En la actualidad las cosas cambian de una manera constante y a una velocidad vertiginosa. Lo que hoy es bueno mañana es malo, y viceversa. Pero hay una cosa que tengo meridianamente clara: para que un proceso segregacionista triunfe debe existir una voluntad inquebrantable de, al menos, un grupo importante de vecinos en pos de esa segregación; eso no garantiza que esta vaya a tener éxito, pero sin esa voluntad, sin esa determinación, nada es posible. La pregunta, por lo tanto, es otra: ¿existe hoy esa voluntad por parte de los porteños? Lo digo porque hace mucho tiempo que no oigo hablar de segregación, más allá de los foros de Internet, algo tan interesante como improductivo a la hora de conseguir un ayuntamiento propio. El debate, sin embargo, ha desaparecido de la vida política municipal. Y eso nunca es buena señal.

A decir verdad, un siglo después no han cambiado tanto las cosas, más allá del progreso lógico, ¿no le parece?

A nivel local la cosa ha cambiado poco o nada. En otros ámbitos sí que ha cambiado, y mucho. Es innegable que las condiciones materiales de parte de la población han mejorado y, en nuestro entorno, salvo en sectores muy concretos, no se producen las situaciones de semiesclavitud de antes. Sin embargo, ahora existe otro tipo de comercio humano, otro tipo de esclavo. Falso autónomo creo que lo llaman. A eso hay que sumar la fragilidad de los Estados frente al sector privado y las transnacionales, la censura digital por parte de empresas privadas, el ecocapitalismo y su “privatización” de la naturaleza para frenar a los países “en vías de desarrollo”… Y todo eso sin olvidarnos de la pandemia y de un largo etcétera de circunstancias que se nos escapan al común de los mortales. Por cierto, de todo eso también hablo en el libro.


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Modificado por última vez en Jueves, 04 Febrero 2021 19:49

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