«Mira eso. Es una vergüenza. Está todo lleno de pintadas, desde el primer día, y las paredes están meadas. A todas horas hay gente ahí reunida que hace cosas como beber, fumar y llenarlo todo de colillas, orinar, y darse el lote, entre otras irresponsabilidades». Así comienza la conversación con Maruja Hernández, una vecina de la Avenida Camp de Morvedre que se queja del uso que dan algunos vecinos a la parte de atrás de su edificio, que colinda con el Instituto María Moliner. Y...
Publicado en Ciudad