Antaño, cuando la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas brillaba con todo su esplendor, los trabajadores de la Europa Occidental miraban al Este esperanzados, al ver en aquel régimen el paraíso de la clase obrera. Es más, los partidarios de la Rusia comunista eran tan ilusos que sólo hallaban virtudes en el sistema soviético: no había desempleo, la educación, la sanidad, las pensiones y la vivienda las garantizaba de por vida el Estado protector, y, por si faltaba algo, todos...
Publicado en Aviso a navegantes