Desde el gobierno local, el alcalde, Paco Salt, manifestó que respetan el fallo pero no lo comparten porque consideran que «la obligación de contribuir debería ser igual para todos, sin privilegios». El primer edil remarcó que «resulta increíble que la Iglesia esté exenta de pagar la contribución rústica mientras los vecinos que se han visto obligados a dejar sus campos abandonados tengan que abonar religiosamente sus impuestos, igual que el resto de ciudadanos que cada año paga...
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