La catedrática de Geografía Física de la Universitat de València, pasa revista a la situación del río Palancia a su paso por el municipio de Sagunto, detallando las intervenciones poco afortunadas que se han realizado

«El río se salió y se salió porque sus mecanismos habituales de desagüe se habían visto interrumpidos»

Ana Camarasa Belmonte, catedrática de Geografía Física de la Universitat de València, junto al delta del río Palancia Ana Camarasa Belmonte, catedrática de Geografía Física de la Universitat de València, junto al delta del río Palancia
Viernes, 13 Mayo 2022 21:30

Nacida en Puerto de Sagunto, Ana María Camarasa Belmonte es catedrática de Geografía Física en la Universidad de Valencia desde 2012. Anteriormente fue hidróloga en la Confederación Hidrográfica del Júcar y, en distintas etapas, profesora titular de las universidades de Alcalá de Henares y de Valencia. Dirige el grupo de investigación de Hidrología Mediterránea, que aborda el estudio de crecidas en ambientes semiáridos, centrado en ramblas y barrancos. Ha dirigido varios proyectos nacionales i+D+i sobre riesgo de inundación, umbrales hidrogeomorfológicos de crecida, episodios de lluvia intensa a diferentes escalas temporales y cartografía de peligro, vulnerabilidad y riesgo. Se trata, por tanto, de una voz autorizada que pasa revista, en este caso, a la problemática que presenta el río Palancia en su tramo final, particularmente en la desembocadura. Las recientes inundaciones han puesto de relieve los problemas recurrentes que presenta este sistema fluvial como consecuencia de la intervención humana. En este sentido, Camarasa Belmonte aporta algunas propuestas para corregir estos desajustes, dejando claro que, en un en un contexto de cambio climático, donde cada vez habrá más episodios extremos, es necesario prevenir mejor, ya que «No hay que luchar contras las inundaciones porque saldremos perdiendo siempre, hay que convivir con ellas», por eso resalta esta catedrática de Geografía Física que cuanto más en estado natural y en equilibrio esté el río, mejor se podrá adaptar a las inundaciones.

¿Cómo describiría, en cuatro pinceladas, lo que es el río Palancia?

El río Palancia tiene una circulación continua en la parte alta, pero en la parte baja se está comportando como una rambla. A partir de Sot de Ferrer ya no hay agua circulando de manera continuada y solo llevará caudal cuando llueva mucho o cuando abran la presa. Entonces, tenemos que entender que la mayor parte del año será un río seco que puede y debe tener una integración en lo que es el pueblo.

¿Se puede vivir de espaldas al río?

No. Debería de ser nuestro pulmón verde o parte de nuestro pulmón verde e integrarlo dentro de los usos recreativos y medioambientales del propio pueblo. Por ejemplo, lo que ahora se conoce como sendero azul ha existido siempre. El problema es que esa vía, que hace medio siglo estaba más a nivel del mar, se ha ido recreciendo con las diferentes actuaciones que se han ido realizando a lo largo de los años. Las sucesivas capas de cemento que se han ido aplicando lo han convertido en un muro de contención. El sendero azul, lo que ha hecho es consolidar esa barrera que se ha ido creando a lo largo de ese periodo de cincuenta años.

¿Eso significa que los ciudadanos tienen que renunciar a ese paseo que da tanto respiro?

Desde mi punto de vista, no. Sería un error renunciar a eso. Hay que tener imaginación y buscar la solución técnica más acorde con la dinámica del río.

¿Qué ha de tener en cuenta esa solución técnica?

Lo primero que ha de tener en cuenta es que no debe actuar de barrera, tal y como está ejerciendo ahora. Porque el río no consta únicamente de los dos cauces, el primero y el segundo, a los que hay que hacerles un desagüe. El delta tiene dos canales y si se hacen dos desagües se piensa que la parte central se puede elevar todo lo que se quiera, pero no es así, porque en el momento de inundación, que es realmente cuando nos preocupa, por esta parte central también saldrá agua porque los abanicos aluviales del delta funcionan así. Este río, en su tramo final es un abanico aluvial que acaba en un delta.

Entonces, la solución pasa por suprimir la barrera, ¿no?

No se trata de negar que exista el sendero azul, sino de adaptarlo a la dinámica del río. Esto implica que ese sendero tiene que ser permeable a la salida de agua y sedimentos y a la entrada del mar, porque cuando hay un Levante alto puede entrar el mar, que es lo que ha sucedido toda la vida. Entonces, si construimos de acuerdo con esos parámetros, teniendo en cuenta la dinámica natural, podremos tener las dos cosas.

«Podemos pensar que, haciendo el cauce más grande, quitando todos los sedimentos y limpiándolo bien, va a ser mejor y lo que vamos a conseguir con eso es desequilibrar el sistema fluvial y, además, que haya menos playa, porque el río aporta menos material para la formación de playas».

¿Todo eso cómo se tiene en cuenta?

Soluciones técnicas hay. Por ejemplo, yo he estado en las cataratas de Iguazú y allí hay unas pasarelas para visitar las cataratas sin que interfieran en el paso del agua. Obviamente, el caso no es comparable, pero entiendo que, igual que allí se arbitró esa solución, aquí se debería hacer un esfuerzo por encontrar la solución técnica más adecuada. Hay que tener en cuenta que el camino del sendero azul no está pensado para que pasen camiones y vehículos pesados, es para que transite la gente, por lo que se necesita una estructura ligera y permeable al paso del agua y sedimentos, tanto en el sentido fluvial, desde el río hasta el mar, como si entra agua del mar con cantos. Esa permeabilidad se tiene que mantener para no interferir en los procesos naturales.

¿Y el delta cómo se recupera?

La directiva Marco del Agua, que es la que habla de la naturalización de los ríos, utiliza la palabra restauración, pero es que parece muy difícil restaurar, a estas alturas de la jugada, cuando ya se ha alterado mucho antrópicamente y el estado original no se podrá recuperar, entonces, se podría rehabilitar la función natural y de uso recreativo.

En esta línea ya se hizo algo en el delta, ¿verdad?

En el año 2000 la Confederación Hidrográfica del Júcar ejecutó una obra de acondicionamiento. Este tipo de actuaciones, a veces, utilizan ese adjetivo para cambiar el río y hacerlo bonito para la población. Entonces se hacen unas sendas y unas esculturas biodegradables y, además, dos albuferitas, porque queda bonito. Eso no está bien pensado. Eso es una incongruencia. Las albuferas estaban en un contexto que no tocaba, por eso, enseguida se rellenaron de vegetación y de mosquitos. Este proyecto de reacondicionamiento no estaba en consonancia con la dinámica natural de este ambiente.

¿Qué fue lo más positivo de esta intervención?

Que se recuperó gran parte del dominio público hidráulico, porque se vació de construcciones. Se eliminaron muchas casetas, pero eso no está acabado y es realmente lo primero que hay que hacer. Es territorio público hidráulico, es propio del río y si está entre dos cauces es del río, y, entonces, ahí no se tienen que construir ni casetas ni nada porque todas esas construcciones están en contra de la dinámica natural del río.

La extracción de áridos, gravas y arena, que se ha realizado en el cauce del río, también habrá afectado, ¿no?

Ha habido minería en el río. En los años 60 y 70 hubo una extracción extraordinaria de las piedras del río. Esa minería ha desestabilizado mucho nuestro río. Hay que dejar que el río se vaya restaurando, porque por sí sólo tiene una gran capacidad de restauración. En la tormenta del año 2000, que movió muchísimo sedimento, el río, por sí solo, restauró mucha parte de su morfología. Los sedimentos forman parte del río, sobre todo en la cuenca baja. Entonces, si le quitamos sedimentos, si lo limpiamos, incrementamos su capacidad erosiva. El río va gastando, va disipando su energía moviendo esos sedimentos, si se le quita la carga, porque hemos limpiado el río, se encaja, por ejemplo, excavando los puentes.

Ana Camarasa 2

¿Todo esto en qué afecta?

Los ríos erosionan en la cuenca alta, transportan en la cuenta media y depositan en la cuenca baja. Si la deposición en la cuenca baja se ve alterada, en parte porque los sedimentos se quedan atrapados en las presas y en parte porque los limpiamos, en lugar de depositar, erosionará el cauce. Si se le quita carga, en vez de disipar la energía moviendo parte de esos sedimentos, reajustando sus condiciones de equilibrio morfogenético, entrará en desequilibrio y aumentará su capacidad erosiva.

Por tanto, cuanto más limpio está el río, al haber menos resistencia, el agua baja con mayor energía, ¿no?

Hay un índice de rugosidad del río que va en función de cómo son los sedimentos y de la vegetación. Tenemos una visión, que yo siempre la estoy denunciando, y es que queremos agua, pero cuando viene agua tenemos mucha prisa en sacarla del cauce. Encauzamos, hacemos que el cauce sea más liso, aumentamos la velocidad porque le damos más pendiente. Luego pedimos agua del Tajo o del Ebro. Queremos agua, pero en cuanto llega un poco más de la normal, que se tiene que aprovechar como recurso para que rellene los acuíferos, las terrazas de los ríos, los abanicos aluviales, que son auténticos almacenes de agua, y el suelo, pero para rellenar todo eso, que requiere su tiempo, el río necesita ‘entretenerse’ en mover sedimento, disipar energía, salirse y rellenar todos esos depósitos que son los que nos van a permitir pasar el verano, en un ecosistema donde no va a llover. Ese ecosistema tiene que resistir un verano, incluso años, porque en ocasiones los periodos secos pueden ser interanuales.

¿Hay que dejar que el agua se filtre y los depósitos subálveos se recarguen?

Claro, la infiltración en el cauce, lo que se llama fugas en canal o pérdidas por transmisión, son importantísimas para rellenar todos esos subálveos de agua, pero lo que hacemos es impermeabilizarlo, con lo que ocasionamos un daño ecológico grandísimo. Estamos rompiendo o interrumpiendo lo que sería la conectividad hidrológica del río y, además, le damos velocidad al agua, le damos más pendiente y le quitamos rozamiento. Consideramos que vamos a estar más a salvo, pero estamos perdiendo el recurso. Eso no es lo inteligente. Eso es una solución del siglo XIX o de principios del XX, muy basada en obras estructurales. Ahora se aplican otras soluciones más acordes con el medioambiente...

¿Por ejemplo?

Ya hay mucha gente que trabaja con un concepto que se denomina territorio de movilidad fluvial, que consiste en estudiar el río, ver por dónde varía, cómo se mueve y dejarle ese espacio para que se mueva. Se trata de respetar ese espacio y organizarlo de otra manera. Los cantos y sedimentos no se deben de sacar del río porque disipan la energía y mantienen el equilibrio geomorfológico. Cuando viene una avenida torrencial la forma del río se adaptará a sus condiciones energéticas. Es bueno ofrecerle al río un tiempo y un espacio para adecuar su forma a sus condiciones morfogenéticas, que es lo natural y lo bueno. Mientras moviliza y deposita sedimentos no erosiona puentes.

¿Y qué hay de la vegetación que se encuentra en su cauce?

La vegetación es flexible, deja pasar el agua, pero con mayor rozamiento, por lo que va más despacio. Un río natural, cuando llega una crecida importante, se limpia de vegetación él mismo, arrastrando aquello que le sobra. La vegetación también va creciendo acorde a ese régimen. Pero eso de limpiar el río, que es dejarlo liso, y darle pendiente, no es una buena solución. Es pan para hoy y hambre para mañana. No está solucionando el problema, incluso se está trasladando. Cuidado con trasladar los problemas.

«La parte de Ciudadmar la tenemos más amenazada de lo que nos creíamos porque con estas lluvias buenas se ha salido el río por ahí. Todo esto tendríamos que protegerlo».

¿Eso qué significa?

El río es un sistema fluvial, un sistema que nace en el Toro, con 900 kilómetros cuadrados de superficie vertiente. Si no se tiene en cuenta esto, las soluciones muy puntuales pueden convertirse en parches que trasladen el problema a otro sitio. Lo que vimos en estas últimas crecidas es que no estaba lloviendo más que de costumbre, y cuando digo más me refiero a la intensidad. Llovió con baja intensidad, sin embargo, el río se salió y se salió porque sus mecanismos habituales de desagüe se habían visto interrumpidos, porque teníamos una barrera que no le dejaba salir el agua por donde quería. ¿Qué pasará en otoño cuando llueva con una DANA realmente torrencial?

A todo esto, ¿la ciudadanía vive al margen del río?

Claro, por eso es muy importante formar e informar a la población. Hay mucho desconocimiento. Podemos pensar que, haciendo el cauce más grande, quitando todos los sedimentos y limpiándolo bien, va a ser mejor y lo que vamos a conseguir con eso es desequilibrar el sistema fluvial y, además, que haya menos playa, porque el río aporta menos material para la formación de playas. Tenemos unos cantos de calibre considerable en la desembocadura y eso es porque el río es de régimen torrencial. Los sedimentos del río contribuyen a la formación de la playa. Hay que tener en cuenta que aquí no hay corrientes marinas, pero hay una deriva litoral. La deriva litoral predominante, en esta zona y hasta el Cabo de San Antonio, tiene una componente norte-sur. Esto significa que cuando hay una barrera trasversal a la línea de costa, la carga que transporta el mar se deposita al norte de la misma y al sur se produce erosión.

¿Y qué le parece lo que ha ocurrido en Ciudadmar?

La parte de Ciudadmar la tenemos más amenazada de lo que nos creíamos porque con estas lluvias buenas se ha salido el río por ahí. Todo esto tendríamos que protegerlo. La idea sería ver cuál es el espacio del río, estudiando su dinámica natural. No hay que luchar contras las inundaciones porque saldremos perdiendo siempre, hay que convivir con ellas, hay que adaptarse a ellas, y no hay que olvidar una perspectiva de futuro, me refiero a que estamos en un contexto de cambio climático, donde cada vez habrá más episodios extremos, por eso tenemos que prevenir mejor. Cuanto más en estado natural y en equilibrio esté el río, mejor nos podremos adaptar a las inundaciones, al contrario que canalizándolo todo.


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Modificado por última vez en Viernes, 13 Mayo 2022 17:11

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