El ex edil de Ciudadanos en Sagunto, apenas superado el medio mandato, ha renunciado a su acta de concejal y abandona un proyecto político por el que luchó

Raúl Castillo: «Hacerle oposición a Quico era mucho más divertido»

Raúl Castillo Merlos, en su casa, durante la entrevista Raúl Castillo Merlos, en su casa, durante la entrevista
Viernes, 17 Septiembre 2021 21:33

Raúl Castillo Merlos, nació en Sagunto en 1978. Está casado y tiene una hija. Se crió entre el barrio La Victoria y La Palmereta de Puerto Sagunto. Estudió Derecho en el Centro Universitario Estema desde 1999 hasta 2004, año en el que se licenció. Se desarrolló deportivamente en la escuela de fútbol del Biensa C.F. hasta que con 17 años inició su andadura en el equipo amateur del Atlético Saguntino, donde jugó en Regional Preferente hasta los 26 años, momento en el que se incorporó al F.B. Sagunto durante dos años más. Ya, en el ámbito político, se presentó en las elecciones municipales de 2015 como candidato a la Alcaldía de Sagunto por el entonces incipiente Ciudadanos, logrando dos actas de concejal. Hasta 2019 realizó una labor que ha sido muy valorada, sin embargo, el partido, en el último momento, optó por cambiar de candidato para los comicios de 2019, situando a Salvador Montesinos como cabeza de cartel y relegando hasta un segundo puesto a Raúl Castillo. Con este cambio, el partido apenas pudo conservar lo que tenía, en lugar de crecer, que era lo que pronosticaban las encuestas en aquel momento de pleno auge para la formación naranja. Tal y como reconoce Castillo, las segundas partes nunca fueron buenas, por eso, apenas superado el medio mandato, ha renunciado a su acta de concejal y abandona un proyecto político por el que luchó, aunque, como también deja claro, su marcha de la política no tiene porqué ser definitiva.

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¿La decisión de renunciar al acta de concejal y apearse del proyecto de Ciudadanos, ha sido la consecuencia lógica de un proceso?

No tanto de un proceso, pero sí de las decisiones que el partido ha ido tomando desde hace algo más de dos años a esta parte. El proceso lógico habría sido finalizar la legislatura, luchando por la supervivencia del proyecto, pero a excepción de apoyos puntuales dentro de la dirección del partido a nivel provincial o autonómico desde la secretaría de organización, tanto nuestra agrupación como yo personalmente, no hemos sido escuchados ni tenidos en cuenta en absoluto en esta segunda etapa. Y teniendo en cuenta el trabajo realizado durante la primera legislatura, la visibilidad diaria de Ciudadanos en medios de comunicación y en redes, el volumen de afiliados y la importancia de Sagunto como ciudad dentro de la Comunidad Valenciana, nos hemos sentido totalmente ninguneados.

Los analistas políticos coinciden en que la autodestrucción de Ciudadanos es imparable y que, en cuestión de poco tiempo, no quedarán ni las raspas. ¿han influido estos vaticinios en su decisión?

No, en ningún momento. Como decía, yo habría finalizado la legislatura dejándome la piel y asumiendo que todo ese esfuerzo podría no haber tenido resultado alguno para remontar la situación, pero sin duda que lo habría intentado de todas las maneras posibles. Pero las circunstancias recientes lo han impedido.

Tras la marcha de Rivera, se ha producido una desbandada en el partido naranja que Arrimadas no ha sido capaz de frenar. Toni Cantó, con quien usted mantiene una relación fluida, también ha dado el salto al Partido Popular. ¿Cuando Cantó se bajó del barco, empezó usted a preparar el equipaje?

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No. Cuando Toni decidió poner punto y final a su trayectoria en Ciudadanos no pude más que entender y respectar los motivos por los que tomaba la decisión. Negar que su marcha me afectaba personalmente sería absurdo, porque era un apoyo fundamental para mí en las “luchas” internas para tratar de enderezar el rumbo del partido en la Comunidad Valenciana, pero yo seguía pensando que si se tomaban las decisiones adecuadas por la nueva ejecutiva, el proyecto tenía esperanzas de volver a recuperar la confianza de votantes y afiliados.

En un tiempo no muy lejano, Ciudadanos se fue a dormir socialdemócrata y se despertó liberal, de ahí se llegó a la foto de Colón y a que no se aprecien diferencias de fondo en el discurso del PP, Ciudadanos y VOX. ¿La descomposición de Ciudadanos responde a que se ha quedado sin hueco, sin espacio político?

Yo creo que el discurso de Ciudadanos y VOX es muy diferente, el problema es que cuando todos los días se habla de independentismo, elección política de jueces, indultos, corrupción y descomposición territorial de la nación… lógicamente ambos partidos van a coincidir en sus argumentarios. Pero si se hablara de otras cuestiones tan o más importantes, como sanidad, servicios sociales, educación, entre otras, seguramente los discursos serían diametralmente diferentes. En cuanto al PP, la aparición de VOX hizo que se acercara su discurso al centro político, más moderado y más social, y de ahí su mayor coincidencia con Ciudadanos. El ideario de Ciudadanos ha evolucionado desde su creación, ha buscado su lugar dentro del espectro ideológico en la política española, algo, por cierto, que les ha ocurrido a todos los partidos democráticos de España. Si tuviéramos que comparar el PSOE, PP o EU de sus inicios al actual, nos daríamos cuenta de que se parecen tanto como una sartén a un piano, la diferencia es que en Ciudadanos esto ha ocurrido en un periodo temporal mucho más comprimido.

Su etapa por la política local habría que dividirla en dos fases: el mandato entre 2015 y 2019 y la actual legislatura. Aquí se podría aplicar aquello de que las segundas partes nunca fueron buenas, ¿no le parece?

Sin duda. Yo soy hombre de equipo, ya sea haciendo deporte, en mi empresa o en un partido político, siempre lo doy todo con ellos y por ellos. En la primera legislatura la maquinaria estaba engrasada, el trabajo era diario, sin horarios, sin esperar nada a cambio. Nunca les prometí nada y nunca me pidieron nada, por eso sabía que no me iban a fallar. Cuando, finalizando la primera legislatura, de veinticinco personas, el partido toma la decisión de eliminar de la ecuación a veinticuatro de la noche a la mañana, mi primera reacción fue la de desaparecer con ellos, pero fueron principalmente ellos, entre otros motivos, los que finalmente me hicieron tomar la decisión de aguantar y formar parte del nuevo proyecto.

«Los niveles de ejecución de inversiones son para echarse a reír o a llorar. No superar el 12% de ejecución e incluso algo menos, es un problema de gestión pura y dura».

En las elecciones de 2015 consiguieron dos actas de concejal y hasta 2019 hicieron ustedes una labor en el Ayuntamiento de Sagunto que fue muy valorada por el electorado. ¿Se siente satisfecho de ese periodo?

Completamente. En esos cuatro años, lo complicado no era generar propuestas e iniciativas interesantes para la ciudad, lo realmente difícil era que teníamos tantas y de tanta calidad que no nos daba tiempo a impulsarlas todas. Me siento muy orgulloso de iniciativas que hoy forman parte de nuestro día a día en el municipio y que surgieron de charlas y reuniones con este grupo de personas que formaban la junta directiva y gran parte de la agrupación del partido. Gracias a este trabajo, hoy no pagamos plusvalía si no existe beneficio, los parques son accesibles y adaptados a niños con diversidad funcional, en los plenos hay intérprete en lengua de signos, se desarrollan jornadas contra la violencia en el deporte base, tenemos una unidad en el Hospital de Sagunto para tratar el linfedema, tenemos un observatorio de acoso escolar, las casas de apuestas se alejaron de centros escolares, se instalaron desfibriladores en los departamentos del ayuntamiento y en los coches de policía, no hay políticos en la mesa de contratación, en breve tendremos una red de baños públicos en diferentes lugares del municipio… y otras muchas que han hecho de Sagunto un lugar mejor del que era cuando llegamos.

En las elecciones de 2019, Ciudadanos, en la cresta de la ola, vivía un momento muy dulce, pero, en eso, desembarcó Salvador Montesinos y el aparato del partido apostó por él como candidato. Salvaron los muebles, manteniendo las dos actas de concejal, ¿fue un error este cambio de última hora?

Mentiría si digo que para mí fue una decisión acertada. Como bien dices, en aquel momento el partido estaba en una inmejorable situación a nivel de marca nacional y a eso se le sumaba a nivel local la estima y valoración que la ciudadanía nos dispensaba por los cuatro años anteriores de trabajo intenso. Antes de conocer la decisión del partido, nuestras estimaciones rondaban la obtención de cuatro concejales en las elecciones de 2019. No solo era una estimación nuestra, diversos medios y otros partidos políticos nos trasladaban que sus estimaciones eran las mismas, incluso algunas eran más optimistas. El haber obtenido finalmente dos concejales, venía a confirmar que los vecinos y vecinas de nuestro municipio rechazaron mayoritariamente la decisión del partido.

El partido no le ha tratado bien, parece evidente. ¿Es así la política?

Por lo visto y vivido, sí. Mi paso por la política no ha sido tan extenso como para afirmar que es una máxima en política que no se valore el mérito y la capacidad, pero los hechos son los que son. Tampoco querría pecar de ingenuo, al fin y al cabo, de todo hay en todos los sitios. Como se suele decir “hasta en la cárcel hay inocentes”. Quiero pensar que no es la regla general en política, pero para estar seguro tendría que mantenerme en ella mucho más tiempo, y ya no va a ser posible.

Tras la irrupción de Montesinos, se produce una división bastante irreconciliable en el seno de la agrupación local, que, lejos de amainar, ha ido a más. Esto tampoco ayuda, ¿verdad?

Realmente no hubo una irrupción repentina. Montesinos lleva en Ciudadanos desde que se constituyó la agrupación. Es cierto que desde el inicio ya existían dos líneas diferenciadas en la agrupación, pero se hicieron todos los esfuerzos para unificar las sensibilidades y se consiguió. De hecho, la candidatura de 2015 estaba totalmente consensuada por los afiliados y no dejó a nadie insatisfecho.

¿Estas luchas internas han influido negativamente en la gestión?

Sin duda. Como tantas veces le comentaba a mi equipo, es muy complicado vivir de cara a la cámara o al público todos los días del año y tener que plantearse qué está ocurriendo a tus espaldas. Siempre hemos sabido navegar en aguas revueltas y el resultado ha sido más que satisfactorio, pero en la última etapa la gestión ha sido casi nula, con un grupo municipal fragmentado y una agrupación ninguneada y en descomposición.

¿Realmente no ha sido posible aproximar posturas y aunar esfuerzos o tampoco se ha intentado, debido a la deriva que ha tomado el partido?

Todo el esfuerzo en aproximar posturas se hizo durante la legislatura pasada, al menos por nuestra parte. Me harté de pedir que los problemas se pusieran claramente encima de la mesa en vez de generar desinformación y malos entendidos, pero fue imposible.

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Hablemos del tripartito. ¿Cómo valora la gestión que se está realizando desde el Gobierno local que sustenta el tripartito?

Es complicado valorar una legislatura marcada por una pandemia a nivel mundial. Ha sido demasiado tiempo el que hemos estado centrados en ir apagando fuegos creados por la COVID-19. Imagino que la segunda parte de la legislatura dará mucho más de sí para poder valorar realmente la gestión del equipo de gobierno.

En este mandato la pandemia ha puesto a prueba la capacidad de gestión. ¿Cree usted que en el caso de Sagunto se ha estado a la altura?

Seguramente se podía haber hecho un esfuerzo económico mayor, pero creo que como ayuntamiento sí hemos estado a la altura de las circunstancias.

En su opinión, este periodo, con Darío Moreno en la Alcaldía, ¿ha mejorado respecto a la etapa anterior, cuando fue alcalde Francesc Fernández?

Ha mejorado en cuanto a crispación por determinados asuntos que marcaban casi constantemente la agenda política de Compromís. También es cierto que hacerle oposición a Quico era mucho más divertido, su carácter y sus “innovaciones” en la presidencia del consistorio, como el famoso “tercer turno” en los plenos, conseguían que aquello acabara casi todos los meses en batalla campal. Que se haya alejado en buena parte de nuestro ayuntamiento la política ideológica, es una buena noticia. En cuanto a gestión, es cuestión de mirar los presupuestos de cada año y volver a revisarlos una vez finalizado el ejercicio para ver que no ha cambiado tanto de una legislatura a otra. No se cumplían antes y no se cumplen ahora.

Una de las principales críticas que se le hace al tripartito, tanto al actual como al anterior, se centra en las escasas inversiones que se logran ejecutar cada año. ¿Esto es un problema de gestión?

Absolutamente. Es una ficción que llevo denunciando muchos años. Los niveles de ejecución de inversiones son para echarse a reír o a llorar. No superar el 12% de ejecución e incluso algo menos, es un problema de gestión pura y dura.

Se suele decir que cuando una puerta se cierra, otra se abre. ¿Abandona definitivamente la política o se va a poner de oferta?

Yo siempre he reconocido que tengo vocación política, así que decir “definitivamente” me parece decir mucho. No sé si habrá ninguna, una, dos o quince puertas abiertas, pero, por el momento, necesito centrarme en mi familia y en mi empresa. Si algún día se cura la herida y decido volver, será con la conciencia tranquila y el alma libre.

¿A qué partido se siente más próximo, al PSOE o al PP?

Si hablamos de ambos partidos sin pensar en las personas, me siento equidistante de ambos. Es lo que tiene ser de centro. Si incluimos a las personas, el PSOE de Sánchez me parece el mayor de los peligros que tenemos hoy en día en nuestro país.

Para terminar, ¿De esta incursión en la actividad política que conclusiones ha extraido?

Que hay dos tipos de política. La primera es la que se desarrolla en la superficie y está a la vista de todos, medios de comunicación, instituciones y demás. Ésta es capaz de proporcionar mucha satisfacción por conseguir mejorar el día a día de mucha gente y hacerte sentir orgulloso por ello. La segunda es la política sumergida, la que se desarrolla en bajos fondos, en el lodo, en las cloacas. En esta se mueven muchas más personas de las que nos pensamos, de vez en cuando salen, se duchan y suben a la política de superficie. El problema es, que siguen oliendo.


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Modificado por última vez en Viernes, 24 Septiembre 2021 23:12

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