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La pandemia de la gripe española fue de propagación mundial, afectó, en varias oleadas, a 500 millones de personas en todo el mundo

La gripe española de 1918 llegó por barco a Puerto Sagunto

Jueves, 09 Abril 2020 19:17

gripedentroMarzo de 1918. Hospital militar de emergencia durante la epidemia de Gripe Española. Camp Funston, Kansas (EEUU) Foto: Museo Nacional de Salud y Medicina

Se cumple en estas fechas un mes de confinamiento en España para tratar de frenar el contagio del coronavirus. Durante estos días se está recordando la mayor pandemia de la historia moderna, conocida como gripe española, pero, mucho antes, la humanidad ya se enfrentó a otras: en el siglo VI la conocida como Plaga del emperador Justiniano y mucho más tarde, en el siglo XIV, la peste negra, ambas tan devastadoras que produjeron millones de muertos.

La gripe española azotó al mundo hace poco más de un siglo, concretamente, en la última etapa de la Primera Guerra Mundial, que se inició en julio de 1914 y finalizó el 11 de noviembre de 1918. Ni que decir tiene que la precariedad que impuso aquel enfrentamiento armado y la movilidad de ingentes grupos humanos, propia de la guerra, fue un importante factor de propagación de la enfermedad.

Si en esta ocasión el coronavirus se ha extendido desde China al resto del mundo, la gripe española llegó a Europa desde EEUU. Si bien algunos investigadores argumentan que la pandemia de 1918 comenzó en otros lugares, en Francia durante 1916 o en China y Vietnam en 1917, otros muchos estudios indican claramente que su origen se ubica en los EEUU.

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El inmunólogo y premio Nobel australiano Macfarlane Burnet, quien pasó la mayor parte de su carrera estudiando la enfermedad, concluyó que la evidencia era «fuertemente sugestiva» de que su propagación comenzó en los Estados Unidos y se extendió a Francia con «la llegada de las tropas estadounidenses».

Efectivamente, según recogen las crónicas de la época, habría que remontarse al 4 de marzo de 1918 para situar los primeros registros debidamente confirmados en el estado de Kansas, concretamente en las instalaciones militares de Camp Funston, en la actualidad Fort Riley. Hasta aquel campamento militar, donde recibían entrenamiento miles de soldados que, más tarde, viajarían hasta Europa para participar en la guerra, llegaron varios hombres desde el Condado de Haskell, en el Estado de Texas, que habían estado expuestos al virus.

De esta manera, el 4 de marzo se registró el primer enfermo y en las dos semanas siguientes se infectaron 1.100 hombre más, que inmediatamente fueron hospitalizados, aunque quedaron muchos más contagiados en los cuarteles. A partir de aquí, la propagación del virus se extendió por numerosos acuartelamientos del ejército norteamericano, saltando, al mismo tiempo, hasta la población civil del país.

La pandemia de la gripe española fue de propagación mundial, afectó, en varias oleadas, a 500 millones de personas en todo el mundo, estimándose que produjo 50 millones de muertos, de ahí que se situara su índice de letalidad en un rango comprendido entre el 10 y el 20%. Sin embargo, las víctimas podrían ser muchas más, puesto que los diferentes gobiernos, sobre todo los directamente implicados en la Primera Guerra Mundial, trataron de ocultar la realidad de la pandemia.

En España, el virus de la gripe se llevó por delante 300.000 vidas, aunque ocho millones de españoles llegaron a enfermar. Para hacerse una idea de la magnitud, basta con recordar que la población española en 1920 era de 21.388.551 personas.

La gripe llega a Sagunto

Tal y como recoge el investigador local Buenaventura Navarro en el primer tomo de su trilogía ‘La memoria necesaria’, editado en diciembre de 2003, el virus gripal llegó por vía marítima: «La epidemia entró en la población de Puerto Sagunto a través de la tripulación de los barcos que llegaban a los muelles». Asimismo, aclara Navarro que al ver el auge y crecimiento que experimentó la enfermedad, la empresa «tomó medidas higiénicas y mandó brigadas de obreros suyos, con bidones llenos de cal viva, a encalar las casas y las calles de todo el núcleo de Puerto Sagunto».

En 1918 la agresividad del virus fue mucho más intensa, de hecho, se registraron hasta dos oleadas, según recoge Navarro en su obra. Efectivamente, el primer golpe se extendió durante los meses de mayo, junio y julio de 1918 y el segundo pico transcurrió entre septiembre y diciembre del mismo año. En 1919 la intensidad del agente patógeno fue de menor virulencia, produciéndose un único brote entre febrero y mayo.

Por otro lado, recuerda este investigador de Puerto Sagunto que a consecuencia de la gripe fallecieron un total de 51 personas en el núcleo porteño, concretamente 44 en 1918 y 7 en 1919, aunque, probablemente, serían más todos los que perdieron la vida a consecuencia de esta enfermedad en el conjunto del municipio saguntino. Téngase en cuenta que la investigación de Navarro se circunscribe a Puerto Sagunto.

El padrón de habitantes de 1916, el más cercano a las fechas de la citada epidemia, refleja que el número de residentes en Puerto Sagunto alcanzaba la cifra de 1.405, tal y como recoge Buenavetura Navarro en su libro, por tanto, la tasa de mortalidad en 1918 fue del 3,13% y de un 0,50% en 1919.

En cuanto a la edad de los que perecieron a consecuencia de la enfermedad, Buenaventura Navarro, extrayendo la información de los libros de defunciones, recoge el dato de cada finado. Podría decirse que no destaca especialmente ningún rango de edad, respecto de otro, si acaso se podría concluir que, en 1918, de los 44 muertos registrados, 21 tenían edades comprendidas entre los 25 y los 50 años y otros 21 entre los 0 y 20 años. En todo caso, los segmentos que más mortandad registraron, fueron los de 0 a 5 años, con un total de 8 y los de 30 a 35 que sumaron 7.

Para concluir este episodio de la gripe española en el ámbito más próximo, en este caso el núcleo de Puerto Sagunto, cabría citar una reflexión que realiza Buenaventura Navarro en el primer tomo de su trilogía ‘La memoria necesaria’: «Siendo la población de Puerto Sagunto fundamentalmente obrera y, aunque no poseemos las cifras de personas afectadas por la enfermedad, sino solamente las de defunción, con ellas entendemos que esta gran mortandad vuelve a poner en evidencia las difíciles condiciones de existencia de la clase trabajadora en Puerto Sagunto durante la segunda década del siglo XX».


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Modificado por última vez en Miércoles, 22 Abril 2020 17:30

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