Usuarios y monitores relatan a El Económico cómo fueron los inicios de la sociedad y cuáles son, a su juicio, los factores actuales que han hecho que este colectivo siga viviendo y mejorando la calidad de muchas personas con distintas discapacidades de la comarca y alrededores.

Socoltie: sus verdaderos protagonistas cuentan el éxito de 35 años de historia en Sagunto

Viernes, 02 Marzo 2018 12:09

websocoltie1Distintos usuarios realizando tareas en Socoltie.

Mucho se ha hablado de Socoltie desde su creación en Sagunto hace 35 años, y no es para menos, ya que ésta cooperativa de trabajo sin ánimo de lucro ha ayudado durante todos estos años a integrar sociolaboralmente a personas con diversidad funcional intelectual. Algo muy valorado por los usuarios del centro quienes en sus más de 3.800 metros cuadrados de instalaciones y gracias a su centro ocupacional (entre muchas otras cosas) que acoge a casi 50 personas de entre los 18 y 65 años, numerosas personas de la comarca ven como cada día aumenta su calidad de vida.

Unas clases de yoga y meditación en el cine Padre Jaime de Puerto de Sagunto que comenzaron a aglutinar a diferentes personas en 1978 dieron como resultado el poder convertir en realidad el sueño que todas ellas convertían: poder mejorar la vida de muchas de las personas que hasta allí se acercaban a visitarlos. Así en 1982 nació Socoltie.

websocoltie8Usuarios llevando a cabo un taller.

Mucho se puede leer sobre su historia, pero hoy son sus trabajadores actuales a quienes El Económico ha querido dar protagonismo y voz. Monitores, educadores sociales, sicólogos, fisioterapeutas, auxiliares ocupacionales, etcétera, son, junto a los usuarios del centro, los protagonistas de las bonitas historias que las paredes del centro encierran en su interior. Hoy conoceremos algunas de ellas.

Mejoras no suficientes

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Pilar Martínez tiene 56 años y es auxiliar ocupacional desde hace más de 17 años en el centro. Unos años que, como explica a este medio «no han hecho otra cosa que aportarme satisfacciones. Ayudar en algunos aspectos a personas que sufren distintas discapacidades me llena mucho, me encanta pensar que puedo mejorar sus vidas». Y éste es precisamente el objetivo que Pilar y sus compañeros tienes y por el que trabajan con ilusión cada día: Igualar las condiciones de vida todas las personas. Algo que se va consiguiendo y por cuyo camino los trabajadores pueden ver, como explican «lo contentos y también satisfechos que se sienten no sólo nosotros, sino ellos mismos, que ven que poco a poco van consiguiendo mucho, avanzando mucho», destaca Martínez.

websocoltie4Realizando la falla de Socoltie.

Cosas que, sin embargo, y a pesar de que han mejorado mucho, aún han de evolucionar. Se refiere concretamente esta trabajadora a la actitud y falta de sensibilización de la sociedad en numerosas ocasiones ante las personas con discapacidad, algo que , reivindican, debería cambiar.

Unas reivindicaciones a las que se suma la petición de equipara las igualdades en cuanto a la calidad de vida de todas las personas. «Necesitaríamos también más ayudas para poder realizar nuestro trabajo con mejores condiciones. Queremos que la gente nos conozca por nuestro trabajo, por las cosas que realizamos y que se valores el trabajo que realizamos. Nuestros trabajos de decoración y nuestros centros con y sin velas son espectaculares y nos gustaría que se encargasen muchísimos. De esta forma, sintiéndose útiles y valorados mejora mucho la vida de los usuarios».

En algunos talleres que realiza Socoltie sus trabajadores hablan con los chicos y chicas sobre su pas y experiencias en el centro. Como explican, en los talleres sicosociales se trabaja a través de dinámicas de grupo aprendizajes para la vida diaria, la convivencia y el desarrollo personal. Javi y Paco llevan en Socoltie desde 1.986 y valoran su paso por la entidad como «muy positivo. Es un lugar donde podemos realizar actividades diversas como alternativa o estar en casa o en la calle». Isabel nos relata cómo fue su llegada al centro: «Era la única chica, y después entró Pilar», que relata que pasó directamente del colegio al centro. En aquél entonces todavía no existían los Servicios Sociales como tal y la opción del Centro Ocupacional, explican desde las instalaciones «era una aventura, algo distinto que hacer como alternativa a pasar el tiempo en casa y aburrirse o no hacer nada», explica Cristina Vila, presidenta de la cooperativa.

Así, algunas chicas y chicos decidieron dar el paso animados por sus familias y otros recursos, como el caso de Amadeo, donde su médico le animó a participar de las actividades del colectivo para paliar su depresión. En aquellos comienzos, han relatado, realizaban trabajos para otras empresas y cuentan con nostalgia y cariño numerosas experiencias vividas juntos a sus compañeros y monitores.

Paquita es otra de las usuarias del centro que cuenta que «a veces, por problemas de salud no puedo acudir al centro ciertas temporadas y cuando no lo hago lo echo mucho de menos porque acudir aquí me hace sentir más útil». El deporte es otro de los ámbitos que también se tiene muy en cuenta, algo que gusta mucho a personas como Alberto, que destaca los logros que se han conseguido al respecto. Su paso por distintas competiciones a nivel nacional es una de las cosas que más le gustan y gracias a la cual ha conocido a numerosos amigos de otros centros de España. Disfrutar de las vacaciones y compaginar las tareas del centro con la vida familiar son otras de las cosas, que como cuentan Abel y Javi, más les gusta. Ambos, junto a Pilar y John relatan que «en nuestros barrios no se cuenta demasiado con nosotros y haría falta más tolerancia y comprensión en la calle". La falta de educación, sobre todo en niños y adolescentes, es una lacra, cuentan, que todavía existe y con la que han de convivir.

websocoltie5Realización de centros decorativos.

Los usuarios también ponen el acento en que « las calles, en las plazas, incluso en las inmediaciones de Baladre, onde está nuestro centro, no están habilitadas para gente con movilidad reducida, por lo que muchos no pueden acudir a los talleres porque sus padres se van haciendo mayores y no pueden ayudarles. Nos gustaría que esto se tuviera más en cuenta porque a alguien le puede parecer una tontería, pero es vital para nosotros».

Un comedor más grande en el centro, aulas más amplias, césped, jardines y más seguridad para poder tener un huerto sin miedo a ser destrozado son las peticiones de Vicente, uno de los usuarios más veteranos del centro. Alberto quiere resaltar el hecho de que «el centro nos proporciona distracción y formación para mejorar la convivencia a través del respeto, la comprensión y el cariño». Le preocupa el futuro, como a Pilar, que desde que faltaron sus padres vive en una residencia. Entró a Socoltie con 18 años y afirma entre risas que «se me han pasado volando». En estos años, explica «todo ha cambiado mucho. Me acuerdo de todos los monitores y pienso que debería haber en el pueblo más casas donde pudiéramos vivir cuando nuestros familiares no puedan hacerse cargo de nosotros», explica con tristeza.

websocoltie6Más talleres en Socoltie.

Pablo, Abel y Carlos también recuerdan sus inicios y destacan ahora el trabajo que realizan elaborando la falla. A john le encanta acudir al centro, y a Sergio, que entró con 20 años y ha hecho grandes amigos aquí, destaca la diversidad en las actividades que realizan. Poder expresar ideas, opiniones y relajarse son, junto al gran ambiente y alegría de los talleres, lo que más le gusta a Pilar. Diferentes historias llenas de superación, trabajo y esfuerzo (de trabajadores y usuarios) que dan vida a Socoltie. Por muchos años más.


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Modificado por última vez en Viernes, 02 Marzo 2018 20:36

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