
En momentos duros, la imaginación se agudiza, y aunque muchas personas han conseguido ya salir de la crisis, todavía hay muchas que están pasando por momentos delicados y a quienes la crisis económica aún tiene atrapados entre sus redes. Recoger comida de los contenedores donde los vendedores ambulantes de los mercados tiran los productos que no valen y hacer batidas por las propias paradas se ha convertido en algo muy frecuente en los mercados exteriores del Camp de Morvedre.
Algunos productos que los comerciantes no pueden poner a la venta debido a que están «tocados», es decir, que no están perfectos para poderse vender, se convierte en la oportunidad de mucha gente. Por ello, estos suelen ser apartados y a última hora depositados en los contenedores más cercanos a las paradas de los mercados. Es a esta hora, allá a las 13.30/14 horas, cuando, según F. S, vendedor ambulante del mercado de Sagunto, «la gente con pocos recursos económicos viene a las paradas a ver si podemos darles aquello que vayamos a tirar. Si ya lo hemos hecho, se acercan a los contenedores a ver qué pueden aprovechar. Es una pena, pero hay muchísimos casos».
A última hora
A. O, añade que «desde hace ya mucho tiempo vemos que vendemos más al final de la mañana. Mucha gente se espera a última hora para ver si hemos bajado los precios respecto a primera hora y aprovechan para ver si vamos a tirar algo que ellos puedan aprovechar. Se trata a lo mejor de tomates que no estén bien por algún lado, pepinos blandos, hojas de lechuga, naranjas, etcétera. Yo tengo incluso una persona que siempre me había comprado y ahora no lo está pasándolo bien, y le guardo cosas. Pero como ella hay muchas, lo vemos cada día en todos los mercados de la comarca a los que acudimos».

En supermercados
«Al principio me daba vergüenza, pero yo no estoy robando a nadie. Es una mala época para la familia y todo lo que pueda ahorrar será bienvenido. Si acudes a éste mercado y al de Sagunto, pues a veces puedes conseguir cosas. Es una pena, pero de otro modo a lo mejor no podrían mis hijos comer de esto», dice señalando algunos de los productos que lleva en la bolsa otro hombre.
Los comerciantes afirman que «la verdad es que da mucha pena, pero las cosas también están muy difíciles para nosotros. Nos ahogan los impuestos, el autónomo, la cuota de los puestos...y cada vez se vende menos. Intentamos ayudar a la gente, pero muchas veces no podemos. También nosotros necesitamos ayuda. Pero está claro que antes de tirar algo, yo lo aparto en una caja y cuando viene alguien a pedirlo, yo se lo doy», explica el vendedor F. M.
Algo similar ocurre por las noches en las puertas de grandes supermercados de la ciudad. Como ha podido comprobar este rotativo, algunos de ellos dan la comida a personas necesitadas que al cierre de los establecimientos hacen cola en las puertas de sus almacenes para recoger aquello que está apunto de caducar o ya lo ha hecho y no puede venderse al público. En otros supermercados, como ha podido saber El Económico, prefieren no repartir entre los necesitados la comida y la tiran al contenedor. La razón es que en el pasado, cuando sí lo hacían, tenían lugar peleas entre quienes esperaban en la cola para que les llegase algo de la comida que el supermercado iba a repartir.